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Neuralgia del trigémino

Por Michael Rubin, MDCM, Professor of Clinical Neurology;Director, Neuromuscular Service and EMG Laboratory, Weill Cornell Medical College;New York Presbyterian Hospital-Cornell Medical Center

La neuralgia del trigémino (tic doloroso) es un intenso dolor en la cara debido a una disfunción del quinto par craneal (nervio trigémino). Este nervio transmite información sensitiva de la cara al cerebro y controla los músculos encargados de la masticación.

  • La causa suele ser una arteria situada en una posición anómala que comprime el nervio trigémino.

  • La persona sufre brotes repetidos de corta duración de dolor lacerante e intenso en la parte inferior de la cara.

  • Los médicos basan el diagnóstico en el dolor característico.

  • Ciertos anticonvulsivos, algunos antidepresivos o el baclofeno alivian el dolor aunque a veces es necesaria la cirugía.

La neuralgia del trigémino suele producirse en personas de mediana edad y de edad avanzada, aunque afecta a adultos de todas las edades. Es más frecuente en mujeres.

Una causa común es:

  • La posición anómala de una arteria, de forma que comprime el nervio trigémino cerca del lugar por el cual este sale del encéfalo.

En algunos casos, en las personas más jóvenes, la neuralgia del trigémino es consecuencia de una lesión neurológica debida a esclerosis múltiple. En raras ocasiones, la neuralgia del trigémino se produce debido a compresión por un tumor, una conexión anormal entre las arterias y las venas (malformación arteriovenosa), o un aneurisma (dilatación) en una arteria próxima a un nervio cercano al encéfalo.

Síntomas

El dolor aparece espontáneamente pero con frecuencia se desencadena al tocar un punto específico (denominado punto gatillo) en la cara, los labios o la lengua, o al realizar determinadas actividades como lavarse los dientes o masticar. Se sienten brotes repetidos de corta duración de dolor punzante e intenso en cualquier parte de la zona inferior de la cara aunque lo más frecuente es que se sientan en la mejilla cerca de la nariz o en la mandíbula.

Habitualmente, solo se afecta un lado de la cara. El dolor suele durar unos segundos aunque llega a durar hasta 2 minutos. Si se repite hasta 100 veces al día, llega a ser incapacitante. Debido a que el dolor es intenso, las personas afectadas suelen hacer muecas, y por ello el trastorno se denomina a veces tic. Con bastante frecuencia el trastorno desaparece por sí mismo, aunque los episodios de la enfermedad reaparecen en muchos casos después de un largo intervalo sin dolor.

Diagnóstico

  • Síntomas

Aunque no existen pruebas específicas para identificar la neuralgia del trigémino, su dolor característico facilita a los médicos el diagnóstico. Sin embargo, los médicos deben diferenciar la neuralgia del trigémino de otras posibles causas de dolor facial, como trastornos de la mandíbula, los dientes o los senos paranasales y neuropatía del trigémino (que a menudo se debe a una compresión del nervio trigémino por un tumor, un accidente cerebrovascular, un aneurisma o esclerosis múltiple). La neuropatía del trigémino se diferencia porque produce pérdida de sensibilidad y con frecuencia debilidad en partes de la cara, síntomas que nunca causa la neuralgia del trigémino.

Tratamiento

  • Los anticonvulsivos o a veces otros fármacos

  • Algunas veces, intervención quirúrgica

Dado que los episodios de dolor son breves y repetidos, los analgésicos clásicos no suelen ser eficaces, pero otros fármacos, en especial ciertos anticonvulsivos (que estabilizan las membranas de los nervios, ver Anticonvulsivos) son beneficiosos. Se suele probar primero con el anticonvulsivo carbamazepina. Si esta no es eficaz o produce efectos secundarios intolerables, se prescribe oxcarbazepina, gabapentina o fenitoína y también anticonvulsivos.

Se utiliza en su lugar el baclofeno (un fármaco que se emplea para reducir los espasmos musculares) o la amitriptilina (un antidepresivo tricíclico). Si la amitriptilina tiene efectos secundarios intolerables, se puede probar otro antidepresivo tricíclico (ver Fármacos utilizados para tratar la depresión).

Si el dolor continúa siendo intenso, se debe realizar cirugía. Si la causa es la posición anómala de una arteria, el cirujano separa la arteria del nervio y coloca una pequeña esponja entre ambos. Este procedimiento (denominado descompresión vascular) suele aliviar el dolor durante muchos años. Si la causa es un tumor, se extirpa quirúrgicamente.

Si las personas afectadas presentan un dolor que no se alivia con fármacos y la cirugía parece demasiado arriesgada, se realiza una prueba para determinar si otros procedimientos podrían ser beneficiosos. En esta prueba, se inyecta un anestésico en el nervio con objeto de bloquear su funcionamiento temporalmente. Si el dolor se alivia con la inyección, se podría, en algunos casos, aliviar el dolor de forma permanente seccionando el nervio. Estas interrupciones pueden implicar:

  • Cortar el nervio quirúrgicamente

  • Seccionar el nervio con una sonda de radiofrecuencia (utilizando calor) o un bisturí de rayos gamma (utilizando radiación)

  • La compresión del nervio con un globo

  • La destrucción del nervio mediante la inyección de un fármaco como el glicerol en su interior

Sin embargo, el tratamiento que alivia el dolor a menudo ocasiona un entumecimiento facial. Además, el dolor a menudo recurre. En consecuencia, las personas afectadas pueden necesitar someterse a muchos procedimientos. El haber recibido muchos procedimientos puede aumentar el riesgo de desarrollar un dolor intenso difícil de tratar.

Descomprimir un nervio

Cuando el dolor se deriva de la posición anómala de una arteria de forma que está comprimiendo un par craneal, se puede aliviar mediante una intervención quirúrgica denominada descompresión vascular. Este procedimiento se realiza como tratamiento de la neuralgia del trigémino, los espasmos hemifaciales o la neuralgia glosofaríngea.

Si el nervio trigémino está comprimido, se rasura una zona en la parte posterior de la cabeza y se hace una incisión. El cirujano hace un pequeño orificio en el cráneo y levanta el borde del cerebro para exponer el nervio. A continuación, separa la arteria del nervio y coloca una pequeña esponja entre ambos. Se requiere anestesia general, pero el riesgo de efectos secundarios en relación con el procedimiento es bajo. Entre los efectos secundarios se encuentran entumecimiento facial, debilidad facial, visión doble, infección, hemorragias, alteraciones de la audición y del equilibrio y parálisis.

Habitualmente, este procedimiento alivia el dolor, pero aproximadamente en el 15% de las personas, el dolor reaparece.

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