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Síndrome de Horner

(Síndrome de Claude Bernard-Horner)

Por Phillip Low, MD, Professor of Neurology;Consultant, Department of Neurology, College of Medicine, Mayo Clinic;Mayo Clinic

En el síndrome de Horner está afectado un lado de la cara y provoca la caída del párpado, la contracción de la pupila y la disminución de la transpiración. La causa es la rotura de las fibras nerviosas que conectan el ojo con el cerebro.

  • El síndrome de Horner puede producirse por sí solo o ser el resultado de un trastorno que rompe las fibras nerviosas que conectan el ojo con el cerebro.

  • El párpado superior cae, la pupila permanece pequeña y el lado afectado de la cara suda menos.

  • Los médicos examinan la pupila para comprobar si se dilata y realizan pruebas de diagnóstico por la imagen para buscar la causa.

  • Si se identifica la causa, se procede a su tratamiento.

El síndrome de Horner puede darse en personas de cualquier edad.

Causas

Algunas de las fibras nerviosas que conectan los ojos y el cerebro realizan un recorrido complejo. Desde el cerebro, bajan por la médula espinal, salen de esta a nivel del tórax y luego vuelven a subir por el cuello junto a la arteria carótida, penetran en el cráneo y llegan al interior del ojo. Si estas fibras nerviosas resultan afectadas en algún punto de su recorrido, se produce el síndrome de Horner.

Este síndrome puede producirse por sí mismo o ser causado por otro trastorno. Por ejemplo, puede ser causada por trastornos de la cabeza, del cerebro, del cuello o de la médula espinal, como los siguientes:

  • Cáncer de pulmón

  • Otros tumores

  • Ganglios linfáticos inflamados en el cuello (adenopatía cervical)

  • Disección de la aorta o de la arteria carótida (un desgarro en el revestimiento de la pared de la arteria)

  • Aneurisma de aorta torácica (una dilatación de la pared de la aorta)

  • Lesiones

El síndrome de Horner puede estar presente desde el nacimiento (congénito).

Síntomas

El síndrome de Horner afecta el ojo del mismo lado que las fibras nerviosas afectadas.

Entre los síntomas del síndrome de Horner se incluyen la caída del párpado superior (ptosis) y la constricción de la pupila (miosis). En algunas personas, la pupila contraída interfiere con la visión en la oscuridad. Sin embargo, la mayoría de los sujetos no perciben diferencias en la visión.

El lado afectado de la cara suda menos de lo normal o no suda en absoluto, y en raras ocasiones se enrojece.

En la forma congénita, el iris del ojo afectado permanece gris azulado como es al nacer.

Diagnóstico

  • Prueba de caída de los ojos

  • Resonancia magnética nuclear o tomografía computarizada

La sospecha del trastorno se basa en los síntomas.

Para confirmar el diagnóstico y determinar dónde está el problema, los médicos hacen una prueba que consta de dos partes:

  • En primer lugar, se aplican gotas oculares que contienen pequeñas cantidades de cocaína u otro fármaco (apraclonidina) en ambos ojos. La forma en que reaccionan las pupilas indica si el síndrome de Horner es probable

  • y de ser así, los médicos hacen otra prueba a las 48 horas. Aplican gotas de hidroxianfetamina en los dos ojos. La forma en que reaccionan las pupilas frente a este fármaco indica la localización general del problema.

Con frecuencia se necesita una resonancia magnética (RMN) o una tomografía computarizada (TC) del cerebro, de la médula espinal, del tórax o del cuello para descartar tumores u otros trastornos graves que puedan ser responsables de la alteración de las fibras nerviosas que conectan el cerebro y los ojos.

Tratamiento

  • El tratamiento de la causa, si se identifica

Si se identifica la causa, se procede a su tratamiento. Sin embargo, no existe tratamiento específico para el síndrome de Horner. A menudo no es necesario tratamiento, ya que por lo general el párpado solo cae ligeramente.