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Daños en el sistema nervioso a causa de la radioterapia

Por Roy A. Patchell, MD, MD, Chair of Neurology;Chair of Neurology, Barrow Neurological Institute;University of Arizona - Phoenix

La radioterapia es uno de los componentes del tratamiento de los tumores del sistema nervioso. Cuando existen varios tumores o un único tumor sin bordes definidos, la radioterapia se dirige a un área general (como toda la cabeza). Cuando los bordes del tumor son nítidos, el tratamiento se dirige específicamente al tumor.

La radiación procedente de estos tratamientos a veces daña el sistema nervioso, a pesar de los esfuerzos para evitarlo (ver Introducción a las pruebas de diagnóstico por la imagen : Riesgos de la radiación en pruebas de diagnóstico por la imagen).

El hecho de que este daño se produzca y su nivel de gravedad dependen de diversos factores:

  • La cantidad de radiación que se administre a lo largo del tratamiento completo (dosis acumulada)

  • Cuánta radiación se administra en cada dosis

  • La duración del tratamiento

  • La extensión del área de sistema nervioso expuesta a la radiación

  • La susceptibilidad de cada persona a la radiación

Los síntomas del daño por radiación se desarrollan en los primeros días (daño agudo) o meses (daño diferido precoz) o varios meses o años después del tratamiento (daño diferido tardío). Los síntomas pueden permanecer igual o empeorar y ser temporales o permanentes.

La encefalopatía aguda puede ser resultado de la irradiación del cerebro. En el interior de las células cerebrales se acumula líquido, lo que provoca la inflamación del encéfalo (denominada edema cerebral). Los síntomas consisten en dolor de cabeza, náuseas, vómitos, somnolencia y confusión. La encefalopatía aguda generalmente comienza poco después de recibir la primera o segunda dosis de radiación. Los síntomas suelen disminuir a lo largo del tratamiento con radiación. Los corticoesteroides, como la dexametasona, pueden ayudar a prevenir o reducir el edema cerebral.

El daño por radiación diferido precoz provoca síntomas similares a los de la encefalopatía aguda. Los síntomas, por lo general, disminuyen por si solos en el transcurso de días o semanas, aunque en ocasiones el proceso es más rápido si se administran conjuntamente corticoesteroides.

¿Sabías que...?

  • La radioterapia, utilizada para tratar tumores cerebrales y de la médula espinal, puede dañar el encéfalo y la médula.

Si la radiación se aplica a la columna vertebral en la zona del cuello o en la parte superior de la espalda, puede producirse una mielopatía por radiación diferida precoz. Este trastorno a veces produce una sensación parecida a una descarga eléctrica. La sensación empieza en el cuello o en la espalda, con frecuencia cuando se inclina la nuca hacia delante, y luego desciende rápidamente hacia las piernas (signo de Lhermitte). Las personas con este tipo de mielopatía por radiación suelen mejorar sin tratamiento.

El daño por radiación diferido tardío produce síntomas meses o años después de la radioterapia. Muchos niños y adultos que reciben radioterapia cerebral en toda la cabeza desarrollan toxicidad diferida tardía si sobreviven lo bastante. La causa más frecuente de la administración de radioterapia a niños es el tratamiento de la leucemia o el tratamiento de un tipo de tumor cerebral llamado meduloblastoma. Los síntomas incluyen demencia de empeoramiento progresivo, pérdida de memoria, dificultad para pensar, percepciones erróneas, cambios de personalidad y, en adultos, inestabilidad al caminar.

Después de la radioterapia para tratar tumores cercanos a la médula, se desarrolla a veces una mielopatía diferida tardía. Este trastorno produce debilidad, pérdida de la sensibilidad y, en algunos casos, síndrome de Brown-Séquard. En este síndrome, un lado de la médula espinal está lesionado, originando debilidad en un lado del cuerpo y pérdida de la sensibilidad al dolor y a la temperatura en el otro lado. En el lado del cuerpo debilitado, las personas son a veces incapaces de saber dónde tienen sus manos y sus pies si no los están mirando (sentido de posición). La mielopatía por radiación de tipo tardío no suele ceder y con frecuencia provoca parálisis.

Los nervios cercanos al área donde se ha aplicado la radioterapia también sufren daños. Por ejemplo, la irradiación mamaria o del pulmón lesiona los nervios de los brazos y la irradiación de la ingle lesiona los de las piernas. Se produce debilidad o pérdida de la sensibilidad.

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