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Tumores de la médula espinal

Por Roy A. Patchell, MD, MD, Chair of Neurology;Chair of Neurology, Barrow Neurological Institute;University of Arizona - Phoenix

Un tumor de la médula espinal es un crecimiento no canceroso (benigno) o canceroso (maligno) en la médula espinal o en sus alrededores.

  • Las personas afectadas pueden tener debilidad o astenia muscular, pérdida de sensibilidad en ciertas áreas del cuerpo e incapacidad para controlar la función intestinal y de la vejiga.

  • Las imágenes por resonancia magnética nuclear habitualmente detectan los tumores de la médula espinal.

  • El tratamiento consiste en extirpación quirúrgica, radioterapia o ambas.

Los tumores de la médula espinal son mucho menos frecuentes que los tumores cerebrales. Pueden ser primarios o secundarios.

Los tumores primarios de la médula espinal pueden ser benignos o malignos. Se originan en las células de la médula espinal o en las que están próximas. Solo un tercio (aproximadamente) de los tumores de la médula espinal primarios tienen su origen en las células de la médula espinal. Estos tumores se extienden por la médula espinal y causan la formación de cavidades llenas de líquido (siringos).

La mayoría de los tumores primarios de la médula espinal se originan en células próximas a la médula espinal, como las de las meninges, las capas de tejido que recubren la médula espinal (ver figura Organización de la columna vertebral). Los meningiomas y los neurofibromas, que se originan en células próximas a la médula espinal, son los tumores primarios de la médula espinal más frecuentes. Ambos son benignos.

Los tumores secundarios de la médula espinal, que son más frecuentes, son metástasis de un cáncer originado en otra parte del cuerpo y por ello siempre son malignos. Las metástasis se propagan con mayor frecuencia a las vértebras desde los cánceres originados en el pulmón, la mama, la próstata, el riñón o la glándula tiroidea. Las metástasis comprimen la médula espinal o las raíces nerviosas desde el exterior. Los linfomas también pueden diseminarse hacia la columna vertebral y comprimir la médula espinal.

Tumores que se originan en la médula espinal o en su proximidad*

Tipo de tumor

Origen

Estatus

Astrocitoma

Células del tejido que sostiene las neuronas

Maligno o benigno

Ependimoma

Células que revisten el canal ubicado en el centro de la médula espinal

Benigno

Meningioma

Células de las capas de tejido que recubre la médula espinal (meninges)

Benigno, pero puede recidivar y, en algún caso, volverse canceroso

Neurofibroma

Células que sostienen los nervios periféricos (los nervios situados fuera del encéfalo y la médula espinal)

Habitualmente benigno

Sarcoma

Células de tejido conjuntivo de la columna vertebral

Maligno

Schwannoma

Células que envuelven las fibras nerviosas periféricas y que forman la vaina de mielina (llamadas células de Schwann)

Habitualmente benigno

*Estos tumores pueden aparecer en niños y adultos.

Síntomas

Los síntomas tienen su origen en la presión sobre la médula espinal y las raíces nerviosas. La presión sobre la médula espinal causa los siguientes síntomas:

  • Dolor de espalda que empeora progresivamente, sin relación con la actividad, y que empeora al tumbarse

  • Disminución de la sensibilidad, debilidad progresiva o parálisis en las áreas controladas por la parte de la médula espinal que queda por debajo de la zona comprimida

  • Disfunción eréctil

  • Pérdida del control de la vejiga y los intestinos

Esta presión también obstaculiza el suministro de sangre a la médula, dando como resultado muerte de tejido, acumulación de líquido e hinchazón. La acumulación de líquido bloquea más aún el aporte de sangre, generando un círculo vicioso de daño. Los síntomas causados por la presión ejercida sobre la médula espinal empeoran rápidamente.

La presión sobre las raíces nerviosas espinales causa dolor, entumecimiento, hormigueo y debilidad de los músculos inervados por la raíz nerviosa comprimida. El dolor irradia a lo largo del nervio cuya raíz es comprimida. Si la compresión persiste, los músculos afectados se desgastan. La marcha se vuelve difícil.

Diagnóstico

La compresión de la médula espinal a causa de un tumor debe ser diagnosticada y tratada de inmediato para prevenir lesiones.

El médico considera la posibilidad de un tumor de la médula espinal en las personas que tienen ciertos tipos de cáncer en alguna otra parte del cuerpo, sienten dolor en un área específica de la columna vertebral y presentan debilidad, hormigueo o descoordinación. Dado que la médula espinal está organizada de manera específica, el médico localiza el tumor mediante la determinación de las partes del organismo cuyo funcionamiento está alterado (ver figura ¿Dónde está dañada la médula espinal?).

El médico debe descartar otros trastornos que también alteran la funcionalidad de la médula espinal, como una hernia discal, una lesión, una inflamación de la médula espinal, irrigación insuficiente de la médula espinal o compresión debida a un acúmulo de pus (abceso) o un coágulo de sangre.

Varias pruebas ayudan al médico a diagnosticar un tumor de la médula espinal. Se considera que la resonancia magnética nuclear (RMN) es la mejor técnica para examinar todas las estructuras de la médula espinal y de la columna vertebral. Cuando la resonancia magnética no se encuentra disponible, se realiza una mielografía con tomografía computarizada (TC). Las radiografías de la columna vertebral solo muestran alteraciones de los huesos y muchos tumores no afectan al hueso cuando están en una etapa temprana.

A veces es necesaria una biopsia para diagnosticar el tipo exacto de tumor, especialmente en los tumores primarios de la médula espinal. Sin embargo, no es necesaria para los tumores que provienen de metástasis si el cáncer ha sido diagnosticado en cualquier parte del organismo. Frecuentemente, la biopsia requiere cirugía, pero a veces se realiza con una aguja guiada mediante tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética nuclear (RMN), lo que permite al médico situar la aguja en el tumor de manera precisa.

Tratamiento

Si los síntomas indican que el tumor está comprimiendo la médula espinal, se administrarán inmediatamente altas dosis de corticoesteroides (como dexametasona), para reducir la inflamación. Estos tumores se tratarán lo antes posible, a menudo mediante la cirugía.

Muchos de los tumores de la médula espinal y de la columna vertebral se extirpan quirúrgicamente. En caso de no poder ser extirpados, se usa la radioterapia, a veces después de que se haya practicado cirugía para aliviar la presión sobre la médula espinal.

La recuperación normalmente depende de la rapidez con la que se instaura el tratamiento y del daño causado por el tumor. La extirpación de los meningiomas, neurofibromas y otros tumores primarios de la médula espinal puede ser curativa. Si un tumor tiene bordes bien definidos y no se ha diseminado desde otra parte del organismo, su extirpación causa la resolución de los síntomas en aproximadamente la mitad de los casos.

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