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Composición genética y respuesta a los fármacos

Por Daniel A. Hussar, PhD, Remington Professor of Pharmacy, Philadelphia College of Pharmacy, University of the Sciences, Philadelphia

Las diferencias genéticas (hereditarias) entre individuos influyen en la acción del organismo sobre un fármaco y también en los efectos que este produce en el organismo. El estudio de las diferencias genéticas en la respuesta a los fármacos recibe el nombre de farmacogenética.

Debido a su composición genética, algunas personas procesan (metabolizan) los fármacos de forma lenta. En consecuencia, un fármaco puede acumularse en el organismo y causar toxicidad. Otras personas metabolizan los fármacos tan rápido que, después de tomar una dosis habitual, los niveles de ese fármaco en sangre nunca llegan a ser lo bastante altos como para que resulte eficaz.

Un gran número de personas muestra una baja actividad de la N-acetiltransferasa, enzima hepática que metaboliza determinados fármacos. Estas personas se conocen como acetiladores lentos. Los fármacos, como la isoniazida (utilizada en el tratamiento de la tuberculosis), que son metabolizados por esta enzima tienden a alcanzar altas concentraciones en sangre y a permanecer durante más tiempo en el cuerpo de los acetiladores lentos que en el de las personas en quienes esta enzima metaboliza el fármaco con mucha rapidez (acetiladores rápidos).

Aproximadamente una de cada 1500 personas presenta niveles bajos de pseudocolinesterasa, una enzima sanguínea que inactiva fármacos como la succinilcolina, que se administra a veces para conseguir una relajación muscular temporal en intervenciones quirúrgicas. Si la succinilcolina no se inactiva con rapidez, la relajación muscular se prolonga y es posible que la persona no sea capaz de respirar por sí misma cuando acabe la cirugía, que normalmente es lo habitual. Estas personas podrían necesitar un respirador durante un periodo de tiempo prolongado.

Aproximadamente el 10% de los varones de ascendencia africana y un porcentaje menor de mujeres de la misma ascendencia tienen una deficiencia de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa (G6PD), enzima que protege los glóbulos rojos (eritrocitos) de ciertas sustancias químicas tóxicas. Por ejemplo, en las personas con esta deficiencia, algunos fármacos (como la cloroquina y la primaquina, utilizadas en el tratamiento del paludismo) destruyen los glóbulos rojos y dan lugar a una anemia hemolítica (ver Introducción a la anemia).

Aproximadamente una de cada 20 000 personas tienen un defecto genético que condiciona una excesiva sensibilidad muscular a ciertos anestésicos inhalados, como el halotano, el isoflurano y el sevoflurano. Cuando se les administra alguno de estos anestésicos en combinación con un relajante muscular (por lo general succinilcolina), puede aparecer un trastorno potencialmente mortal, denominado hipertermia maligna, que causa una fiebre muy alta. Los músculos pueden ponerse rígidos, el ritmo cardíaco se acelera y la presión arterial desciende.