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Introducción a los aspectos éticos y legales en la atención sanitaria

Por Charles Sabatino, JD, Georgetown University Law Center;American Bar Association

La ley tiene mucho que decir sobre la toma de decisiones personales. Por ejemplo, el paciente está legalmente capacitado para tomar sus propias decisiones sobre la atención sanitaria que quiere recibir. No obstante, la mala salud puede poner en peligro la capacidad del paciente para ejercer sus derechos legales. La salvaguarda de estos derechos requiere pensar y tomar decisiones anticipadamente. Una enfermedad repentina o crónica puede causar debilidad extrema y confusión, haciendo que el enfermo resulte más vulnerable y pueda caer en una involuntaria pérdida de control. A las personas que se encuentran en una situación de incapacidad física o mental les puede resultar imposible llevar personalmente sus propios asuntos, expresar sus deseos y asegurarse de que se respeta su voluntad. No obstante, los adultos de cualquier edad pueden realizar las acciones necesarias para protegerse contra la pérdida de control sobre su propia vida, y esas acciones son especialmente importantes en el caso de las personas de edad avanzada.

En cuanto a los aspectos personales relativos a la salud, la clave está en preparar instrucciones anticipadas sobre la atención médica que se desea recibir, que incluyen un testamento vital, el poder legal permanente para asuntos médicos, o ambos. Para los asuntos financieros en general, las herramientas legales imprescindibles son los poderes notariales para asuntos financieros, el testamento y, en algunos casos, un fideicomiso revocable (o vitalicio). En conjunto, estas herramientas legales ayudan a dirigir y gestionar las decisiones que afectan a los temas financieros y de salud de la persona de acuerdo con sus deseos cuando esta ya no tiene la capacidad para tomarlas.

Estos documentos deben ser producto de la reflexión conjunta entre la persona y sus allegados, y deben recoger los valores de la persona, sus prioridades y sus preferencias durante una enfermedad grave. Los documentos referentes a la salud pueden redactarse sin necesidad de un notario. No obstante, es conveniente recurrir a un notario en especial cuando las disposiciones del paciente son complejas o cuando se sospecha que probablemente los familiares estarán en desacuerdo. Los documentos relativos a la planificación financiera y al patrimonio deben redactarse con la ayuda de un abogado. El resto de este capítulo se centra exclusivamente en cuestiones de salud y de planificación de las decisiones de salud.

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