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Prevención en las personas mayores

Por James T. Pacala, MD, MS, University of Minnesota Medical School

Los objetivos de la prevención en las personas mayores dependen, por lo general, del estado de salud de la persona, de su capacidad funcional y de su perfil de riesgo, del modo siguiente:

  • Personas sanas, independientes y sin enfermedades graves: centrarse en evitar que se desarrollen enfermedades

  • Personas que tienen varios trastornos crónicos leves y que continúan siendo independientes: principalmente prevenir o retardar la disminución de la capacidad funcional y evitar el deterioro físico que puede hacerlos cada vez más dependientes de los demás (lo que se denomina fragilidad, o disminución de la reserva física).

  • Personas debilitadas con varias enfermedades crónicas avanzadas y con dependencia significativa de otras personas: centrarse en la prevención de accidentes y de complicaciones que puedan causar una mayor pérdida de independencia o la muerte

Estilo de vida

La práctica de ejercicio, incluyendo ejercicio aeróbico, sigue siendo importante. Los ejercicios con pesas ayudan a prevenir la debilidad muscular, la pérdida de tejido muscular por razón de la edad y la osteoporosis, mediante el fortalecimiento muscular y el aumento de la densidad ósea. El ejercicio aeróbico aumenta la resistencia y reduce en cierto grado el riesgo de algunos problemas cardíacos y vasculares. Para las personas mayores, el baile y el tai chi, dos tipos de ejercicio que pueden resultar placenteros, pueden aportar beneficios adicionales, tales como la mejora del equilibrio y la consiguiente prevención de las caídas.

Dejar de fumar es ventajoso a cualquier edad. Puede:

  • Ayudar a mejorar la resistencia

  • Disminuir la frecuencia y severidad de los síntomas de ciertos trastornos, como dolor de pecho (angina) y calambres o dolor en las piernas (claudicación)

  • Disminuir el riesgo de aparición de ciertos trastornos (tales como ataques cardíacos)

El alcohol se metaboliza de modo distinto en las personas mayores. Los ancianos que beben alcohol deben tener en cuenta que más de una copa al día aumenta el riesgo de lesiones y de otros problemas de salud.

Medicamentos y vacunas

Para las personas mayores es muy importante la comprensión correcta de la terapia farmacológica, porque son mucho más vulnerables a los efectos secundarios de los fármacos (ver Fármacos y envejecimiento). Los factores causantes de esta mayor propensión incluyen diferencias, en función de la edad, en el modo en que el cuerpo procesa (metaboliza) y utiliza muchos de los fármacos. Estas diferencias pueden conducir a interacciones farmacológicas o entre medicamentos y alimentos. Estas interacciones pueden no aparecer en personas más jóvenes.

El médico de atención primaria, el profesional de enfermería y el farmacéutico pueden proporcionar información sobre la medicación recetada y sobre los fármacos de venta sin receta. Puede resultar útil conocer la marca y el nombre genérico de todos los medicamentos que se tomen, la función de cada medicamento, el periodo de tiempo durante el que deben tomarse y las actividades, alimentos, bebidas y otros fármacos que deban evitarse durante el tratamiento. Cuando acuden a la consulta médica, las personas mayores deben llevar todos los medicamentos que toman, tanto los prescritos como los de venta sin receta, para revisar el tratamiento con su médico.

Los adultos mayores deben recibir las siguientes vacunas:

  • La vacuna antineumocócica (neumonía) una vez, a menos que el riesgo de desarrollar una neumonía sea alto

  • El tétanos, la difteria y la tosferina (vacuna combinada) una vez (si no han recibido previamente una vacuna contra la tosferina) y luego la vacuna contra el tétanos y la difteria cada 10 años

  • La vacuna contra la gripe una vez al año

  • Vacuna del herpes zóster, una vez, a los 60 años

Estas vacunas son importantes porque los ancianos son más susceptibles a la neumonía, el tétanos y el herpes, y debido a que es más probable que la gripe conduzca a una neumonía y otros problemas graves en los adultos mayores.

Prevención de lesiones

Las mismas medidas de seguridad sencillas y de sentido común para prevenir las lesiones en los adultos más jóvenes también son importantes para los adultos mayores (ver Seguridad 101). La prevención de caídas es especialmente importante.

Las caídas son la principal causa de graves problemas de salud en los adultos mayores. Lo siguiente puede ayudar a prevenir las caídas:

  • Limpiar las áreas desordenadas en el hogar

  • Retirar o fijar firmemente al suelo las alfombrillas, los bordes de alfombras y los cables eléctricos y de teléfono

  • Asegurarse de disponer de una iluminación adecuada

  • Añadir pasamanos, barras de apoyo y superficies de tracción o antideslizantes (como tiras o alfombrillas antideslizantes) a las escaleras y las bañeras según sea necesario

  • Instalar pasamanos cerca del inodoro y en la bañera y la ducha

  • Evitar el uso de aceites de baño resbaladizos

  • Hablar con el médico para retirar cualquier fármaco innecesario y asegurarse de que se está utilizando la dosis eficaz más baja de los medicamentos necesarios

  • Preservar o mejorar el equilibrio (por ejemplo, mediante la práctica de ejercicio, danza o tai chi)

Conducir

Las personas mayores cuya visión, reflejos o funcionamiento global sean deficientes deben evitar conducir. No deben conducir mientras estén tomando medicamentos que causan sedación, y tampoco deben conducir por la noche si su visión nocturna es deficiente (ver La conducción en la tercera edad).