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Rehabilitación en las enfermedades cardíacas

Por Alex Moroz, MD, Associate Professor of Rehabilitation Medicine, Vice Chair of Education, and Residency Program Director, New York University School of Medicine

La rehabilitación cardíaca es útil para algunas personas que hayan sufrido recientemente un infarto de miocardio (ver Síndromes coronarios agudos (ataque al corazón, infarto de miocardio, angina inestable)), una insuficiencia cardíaca o una arteriopatía coronaria recientemente desarrollada o que haya empeorado de golpe, o bien para personas que se hayan sometido a una intervención quirúrgica del corazón. El objetivo de esta rehabilitación es mantener o recuperar la independencia o, por lo menos, llevar a cabo las actividades básicas de la vida cotidiana con las limitaciones que pueda suponer un funcionamiento cardíaco anómalo.

Guardar cama durante más de 2 o 3 días puede ser causa de debilitamiento muscular y cardíaco (pérdida de forma física) e incluso de depresión. Por lo tanto, debe iniciarse la rehabilitación cardíaca tan pronto como el afectado haya sido estabilizado, si ello es necesario (como ocurre en el infarto de miocardio), y por lo general mientras éste está aún hospitalizado.

Es habitual que los programas de rehabilitación se inicien con una actividad ligera, como desplazarse hasta la silla y sentarse. Cuando estas actividades pueden realizarse cómodamente, en general hacia el segundo o tercer día, se comienzan otras más moderadas, como vestirse, asearse y dar paseos cortos.

En muchos hospitales, las personas son llevadas a un gimnasio de fisioterapia. Allí, el ejercicio puede incluir caminar en cinta o usar una bicicleta estacionaria. Se instruye a la persona afectada para que, en caso de sentirse fatigada o sentir malestar al aumentar la actividad, se detenga de inmediato y descanse hasta que desaparezcan los síntomas. Entonces el médico efectuará una nueva valoración del funcionamiento cardíaco para determinar la posibilidad de continuar con la rehabilitación. Antes de que la persona sea dada de alta del hospital, los médicos la evalúan para poder recomendarle un programa adecuado de rehabilitación o de ejercicios.

¿Sabías que...?

  • La rehabilitación de diversos trastornos graves, como el infarto de miocardio o la fractura de cadera, comienza poco después del tratamiento inicial.

Una vez que el afectado es dado de alta, se incrementa paulatinamente la cantidad e intensidad de las actividades, pudiendo reanudarse la totalidad de actividades normales al cabo de unas 6 semanas. La mayoría de los afectados siguen un programa ambulatorio de rehabilitación cardíaca que suele prolongarse durante unas 12 semanas, dado que se les proporciona formación y se realiza un seguimiento. Por ejemplo, pueden recibir asesoramiento o ayuda para afrontar los efectos psicológicos de haber sufrido un infarto de miocardio o de haberse sometido a una intervención quirúrgica de corazón. Se les instruye sobre el porqué de la necesidad de cambiar sus hábitos y cómo hacerlo, con el fin de modificar los factores de riesgo. Algunas de las medidas que contribuyen a disminuir el riesgo de sufrir una arteriopatía coronaria y limitar el riesgo de otro infarto de miocardio son: dejar de fumar, perder peso, controlar regularmente la presión arterial, disminuir los niveles de colesterol en sangre (a través de la dieta o con medicación) y realizar ejercicios aeróbicos a diario. De modo similar, la modificación de los factores de riesgo puede contribuir a retrasar la progresión de la insuficiencia cardíaca.

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