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Desarrollo de la infección

Por Allan R. Tunkel, MD, PhD, Brown University;

Las enfermedades infecciosas son, por lo general, provocadas por microorganismos que invaden el cuerpo y se multiplican en él.

La invasión por la mayoría de los microorganismos se inicia mediante su adhesión a las células del sujeto. La adhesión es un proceso muy específico, que implica una conexión entre el microorganismo y las células del organismo similar a la de una llave con su cerradura. Ser capaz de adherirse a la superficie de una célula permite a los microorganismos establecer una base desde la que invadir los tejidos.

Si el microorganismo permanece cerca del lugar de la invasión o se extiende a otras zonas, así como la gravedad de la infección, dependen de factores tales como: producción de toxinas, enzimas u otras sustancias, desarrollado de resistencia a los fármacos antimicrobianos, bloqueo de los mecanismos de defensa del cuerpo y funcionamiento del sistema inmunitario de la persona afectada.

Algunos microorganismos que invaden el cuerpo producen toxinas. Por ejemplo, cuando la bacteria Clostridium tetani infecta una herida, produce una toxina que causa la enfermedad denominada tétanos. Algunas enfermedades son causadas por toxinas producidas por microorganismos externos al cuerpo. Por ejemplo, la bacteria estafilococo que vive en los alimentos puede producir una toxina que causa una intoxicación alimentaria cuando se ingiere ese alimento, incluso aunque se hayan destruido los estafilococos. La mayoría de las toxinas tienen componentes que se unen de forma específica con moléculas de ciertas células (células diana). Las toxinas desempeñan un papel crucial en enfermedades como el tétanos, el síndrome del choque (shock) tóxico, el botulismo, el carbunco y el cólera.

Después de invadir el cuerpo del sujeto los microorganismos deben multiplicarse para producir la infección. Tras multiplicarse, pueden suceder tres cosas:

  • Los gérmenes siguen multiplicándose y desbordan las defensas del organismo.

  • Se alcanza un estado de equilibrio, que provoca una infección crónica.

  • El organismo, con o sin tratamiento médico, destruye y elimina el germen invasor.

Muchos de los microorganismos causantes de enfermedades tienen propiedades que aumentan la gravedad del proceso y les ayudan a resistir los mecanismos de defensa del organismo: son los llamados factores de virulencia. Por ejemplo, algunas bacterias producen enzimas que degradan los tejidos, permitiendo que la infección se extienda con mayor rapidez a través de estos. Otras bacterias producen enzimas que les permiten entrar y/o pasar a través de las células.

Algunos microorganismos tienen distintas formas para bloquear los mecanismos de defensa del organismo (ver Introducción a las bacterias : Defensas bacterianas), como los siguientes:

  • Interfiriendo con la producción de anticuerpos y de células T (un tipo de glóbulos blancos o leucocitos), que tienen la capacidad específica de atacarlos

  • Rodearse de capas exteriores de protección (cápsulas) que impiden que los glóbulos blancos (leucocitos) de la sangre los fagociten (los ingieran) (el hongo Cryptococcus de hecho desarrolla una cápsula más gruesa después de penetrar en los pulmones con el propósito específico de resistir a las defensas del cuerpo)

  • Resistiéndose a ser destruidas (lisis) por sustancias que circulan en el torrente sanguíneo

  • Produciendo sustancias químicas que contrarrestan los efectos de los antibióticos

Algunas bacterias pueden producir una capa de limo (llamada biofilm) que les ayuda a adherirse a las células y a diversos materiales extraños, como los catéteres intravenosos, el material de sutura, y los implantes y dispositivos médicos. El biofilm protege a las bacterias de ser ingeridas (fagocitadas) por las células inmunitarias y ser destruidas por los antibióticos (ver Biofilm).

Los microorganismos que inicialmente carecen de sistemas para bloquear las defensas del organismo a veces las adquieren con el tiempo. Por ejemplo, algunos microorganismos, después de haberse visto expuestos de forma repetida a la penicilina, se hacen resistentes a este fármaco (ver Resistencia a los antibióticos).

El sistema inmunitario puede no funcionar bien porque:

  • Se nace con un trastorno hereditario (una inmunodeficiencia) que limita sus defensas.

  • Se sufre un trastorno adquirido (como la infección por VIH o el cáncer) que lo debilita.

  • Se está en tratamiento con un fármaco de acción inmunosupresora (como los que se utilizan para evitar que un órgano trasplantado sea rechazado o los corticoesteroides, que se utilizan para reducir la inflamación, ver Inmunodeficiencias).

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