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Clamidias y otras infecciones

Por J. Allen McCutchan, MD, MSc, Professor of Medicine, Division of Infectious Diseases, School of Medicine, University of California at San Diego

Las infecciones por clamidias son aquellas enfermedades de transmisión sexual producidas por las bacterias Chlamydia trachomatis que afectan a la uretra, al cuello uterino o al recto. Estas bacterias también pueden infectar los ojos. Con menor frecuencia, otras bacterias como Ureaplasma o los micoplasmas también producen infecciones uretrales.

  • Los síntomas incluyen secreción vaginal o peneana, dolor o micción más frecuente.

  • En las mujeres, cuando la infección no produce síntomas o no se trata, puede provocar esterilidad, aborto espontáneo y un mayor riesgo de embarazo ectópico.

  • Las pruebas de ADN realizadas a partir de una muestra de las secreciones o de la orina permiten detectar la infección por clamidias.

  • Los antibióticos curan la infección, pero las parejas sexuales deben recibir tratamiento de forma simultánea.

Varias bacterias pueden causar enfermedades similares a la gonorrea. Entre estas bacterias se incluyen: Chlamydia trachomatis, Ureaplasma y varios tipos de micoplasmas (un tipo de bacterias sin pared celular). En el laboratorio puede identificarse a la clamidia, pero existen ciertas dificultades para identificar a las demás bacterias,

La infección por clamidias es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente. En Estados Unidos se registraron más de 1,4 millones de casos en el 2012. Dado que es una infección que no suele provocar ningún síntoma, es posible que en realidad estén infectadas el doble de personas.

En los hombres, la mitad de las uretritis que no se deben a la gonorrea son consecuencia de las clamidias. El resto de las uretritis en los hombres están causadas por Ureaplasma urealyticum o micoplasmas. En las mujeres las clamidias provocan casi todas las infecciones del cuello uterino (cervicitis) que producen pus y cuya causa no es la gonorrea. Algunas veces, personas de ambos sexos pueden padecer gonorrea y una infección por clamidias de forma simultánea.

La infección por clamidia también se puede transmitir durante el sexo oral, causando la infección de la garganta.

Síntomas

En los hombres los síntomas de la uretritis por clamidias comienzan entre 7 y 28 días después de contraer la infección mediante el acto sexual. De modo característico, se tiene sensación leve de ardor en la uretra al orinar, que puede estar acompañada de una secreción peneana clara o turbia. La secreción suele ser menos espesa que la de la gonorrea. Esta secreción también puede ser poco abundante, y los síntomas, leves. Sin embargo, se observa que a primera hora de la mañana la abertura del pene suele estar enrojecida y cerrada por secreciones secas. A veces, la infección comienza de un modo más alarmante: con necesidad frecuente de orinar, dolor durante la micción y salida de pus por la uretra.

Muchas mujeres con cervicitis por clamidias pueden tener pocos o ningún síntoma. Pero otras sienten a menudo una necesidad imperiosa de orinar, dolor durante la micción y secreción de moco amarillento o de pus por la vagina. Las relaciones sexuales pueden ser dolorosas.

La infección de la garganta por clamidias no suele provocar síntomas.

Complicaciones

Si la infección se extiende hasta el aparato reproductor de la mujer, puede infectar los conductos que unen los ovarios con el útero (trompas de Falopio). Esta infección, denominada salpingitis, produce un fuerte dolor en la parte inferior del abdomen. En algunas mujeres, la infección se extiende hacia el recubrimiento de la pelvis y de la cavidad abdominal (peritoneo), lo que provoca peritonitis. La peritonitis causa un dolor más intenso en la zona inferior del abdomen. Estas infecciones se incluyen dentro de la denominada enfermedad inflamatoria pélvica (ver Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP)). A veces la infección se concentra en la zona alrededor del hígado, en la parte superior derecha del abdomen, causando dolor, fiebre y vómitos (llamado síndrome de Fitz-Hugh-Curtis).

Si el ano se ve afectado por la infección, habrá dolor rectal o hipersensibilidad, además de una secreción amarillenta de pus y mucosidad por el recto.

Las clamidias pueden afectar a los ojos y provocar una infección de la membrana transparente que cubre la esclerótica (conjuntivitis).

En ocasiones, las infecciones genitales por clamidias causan una inflamación de las articulaciones conocida como artritis reactiva (anteriormente conocida como síndrome de Reiter, ver Artritis reactiva). En la mayoría de los casos, la artritis reactiva afecta solo una o algunas articulaciones al mismo tiempo. Las rodillas y otras articulaciones de las piernas son las que suelen resultar afectadas con mayor frecuencia. Se cree que la inflamación se debe más a una reacción inmunitaria a la infección genital que a la propagación de la infección a las articulaciones. Los síntomas comienzan, de modo característico, de 1 a 3 semanas después de la infección.

Si la uretritis por clamidias no se trata, los síntomas desaparecen en un plazo de un año aproximadamente. Sin embargo, si no se trata, puede dar lugar a complicaciones, sobre todo, en las mujeres que han padecido esta infección durante un periodo prolongado. Estas complicaciones incluyen dolor abdominal crónico y cicatrices en las trompas de Falopio. Las cicatrices pueden causar esterilidad y embarazos ectópicos (ver Embarazo ectópico).

En los hombres, las infecciones por clamidias pueden producir epididimitis, que causa una hinchazón dolorosa en el escroto en uno o en ambos lados (ver Epididimitis y epididimoorquitis). Otras bacterias del intestino también contribuyen a estas complicaciones, probablemente al infectar áreas que han sido dañadas por las clamidias.

¿Sabías que...?

  • La infección por clamidias es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente.

  • Puesto que la infección por clamidias y la gonorrea a menudo se presentan juntas, las personas afectadas por una de ambas suelen recibir tratamiento para las dos.

Diagnóstico

  • Pruebas en una muestra de la secreción del cuello uterino o del pene

Estas infecciones se sospechan a partir de determinados síntomas, como la aparición de secreciones del pene o del cuello uterino. En la mayoría de los casos, las infecciones por clamidias se diagnostican realizando pruebas que detectan el material genético exclusivo de la bacteria (ADN). Por lo general, se emplea una muestra de la secreción del pene o del cuello uterino, aunque en algunas pruebas se utilizan muestras de orina. Por lo tanto, se puede evitar al paciente la molestia de introducir una torunda en el pene o de realizar una exploración pélvica para obtener la muestra.

La gonorrea, que suele cursar al mismo tiempo, también se diagnostica con la misma muestra. También suelen realizarse análisis de sangre para comprobar si hay una infección por VIH o sífilis.

No suelen realizarse pruebas específicas para las infecciones genitales por Ureaplasma ni por Mycoplasma. Estas infecciones se diagnostican a veces en personas que presentan estos mismos síntomas una vez descartadas la gonorrea y la infección por clamidias.

Cribado

Dado que la infección por clamidias es muy frecuente y que muchas mujeres infectadas no presentan ningún síntoma, se recomienda realizar las pruebas de detección de infecciones por clamidias y otras ETS a ciertos grupos de mujeres y hombres sexualmente activos.

A las mujeres que no están embarazadas se les realizan pruebas de detección si presentan características que aumentan su riesgo de infección:

  • Edad inferior o igual a 25 años

  • Una enfermedad de transmisión sexual (ETS) anterior

  • Participación en actividades sexuales de riesgo (como tener muchas parejas sexuales, no usar preservativos con regularidad o ejercer la prostitución)

  • Tener una pareja que participa en actividades sexuales de riesgo

A las mujeres embarazadas se les realiza una prueba de detección en su primera visita prenatal y, si presentan factores de riesgo para la infección, de nuevo durante el 3r trimestre.

A los hombres heterosexuales no se les realizan pruebas de detección sistemáticas excepto si se encuentran en lugares con una alta prevalencia de infección por clamidia (por ejemplo, en un centro hospitalario para adolescentes o especializado en ETS o bien en un correccional).

A los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres sólo se les realizan pruebas de detección si han mantenido relaciones sexuales durante el último año.

Tratamiento

  • Un antibiótico

  • Tratamiento simultáneo de parejas sexuales

Las infecciones por clamidias, ureoplasmas y micoplasmas se tratan con una dosis única del antibiótico azitromicina por vía oral, o con doxiciclina o levofloxacina tomadas por vía oral durante 7 días. Al mismo tiempo se debe administrar un antibiótico como la ceftriaxona, inyectado por vía intramuscular, para tratar la gonorrea, ya que los síntomas de ambas infecciones son similares y en muchos casos coexisten. En el caso de mujeres embarazadas se debe administrar azitromicina en vez de doxiciclina o de tetraciclina, las cuales deben evitarse durante el embarazo.

Si los síntomas persisten o reaparecen, se debe repetir el mismo tratamiento durante más tiempo.

Si se está infectado, es necesario abstenerse de mantener relaciones sexuales hasta que se complete el tratamiento, con el fin de evitar contagiar a la pareja sexual. A su vez, las parejas deben recibir tratamiento al mismo tiempo, si fuera posible, y abstenerse de mantener relaciones sexuales hasta que termine el tratamiento.

El riesgo de padecer otra infección por clamidias u otra ETS durante los siguientes 3 o 4 meses es lo bastante alto para que se deban volver a realizar pruebas de detección pasado ese tiempo.

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