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Gonorrea

Por J. Allen McCutchan, MD, MSc, Professor of Medicine, Division of Infectious Diseases, School of Medicine, University of California at San Diego

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, que infecta la mucosa de la uretra, del cuello uterino, del recto y de la garganta o la membrana que recubre la parte frontal del ojo (la conjuntiva y la córnea).

  • La gonorrea se suele transmitir por contacto sexual.

  • Suele producir secreciones peneanas o vaginales y aumentan la frecuencia y la urgencia de la necesidad de orinar.

  • En contadas ocasiones, la gonorrea infecta las articulaciones, la piel o el corazón.

  • Para detectar la infección puede realizarse un examen microscópico, un cultivo o un análisis de ADN de una muestra de la secreción, o análisis de ADN de la orina.

  • Los antibióticos curan la infección.

En Estados Unidos, el número de casos de gonorrea registrados cada año ha disminuido desde que alcanzó un máximo de casi 900 000 en 1985. Sin embargo, las cifras parecen haberse estabilizado durante los últimos 10 años, con cerca de 334 000 casos notificados en 2012.

La gonorrea casi siempre se transmite por contacto sexual. Tras un episodio de coito vaginal con una persona infectada, la probabilidad de transmisión de la infección de una mujer al hombre es del 20%, mientras que la transmisión del hombre a la mujer puede ser mayor.

Si una mujer embarazada está infectada, la bacteria puede propagarse durante el parto a los ojos del feto. En la actualidad, en la mayoría de los países desarrollados, la infección neonatal se previene administrando antibioterapia ocular en pomada a todos los recién nacidos.

La mayoría de las personas con gonorrea padecen otras enfermedades de transmisión sexual, como la infección por clamidias, la sífilis o la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

¿Sabías que...?

  • Si las mujeres embarazadas tienen gonorrea, los ojos del feto se pueden infectar durante el parto, por lo que se trata de forma sistemática a los recién nacidos para prevenirlo.

Síntomas

Por lo general, la gonorrea es sintomática solo en los lugares donde comienza la infección. En ocasiones, la infección se propaga por el torrente sanguíneo a otras partes del cuerpo, especialmente a la piel, a las articulaciones o a ambos.

En los hombres, los síntomas comienzan de 2 a 14 días después del contagio. Los hombres sienten una molestia leve en la uretra, seguida en pocas horas de dolor al orinar que puede ser leve o intenso, secreción de pus por el pene y frecuente urgencia de orinar. La abertura en la punta del pene puede estar roja e hinchada. Las bacterias a veces se extiende hasta el epidídimo (el tubo en espiral que se encuentra en la parte superior de cada testículo), lo que provoca que el escroto se hinche y resulte doloroso a la palpación.

Algunas mujeres infectadas (entre el 10 y el 20%) infectadas no tienen ningún síntoma o, si los hay, son leves. Por lo tanto, la infección se detecta solo durante las revisiones periódicas o bien cuando se diagnostica en la pareja. De modo característico, los síntomas no aparecen hasta un mínimo de 10 días después de haber contraído la infección. Algunas mujeres solo sienten cierta molestia en la zona genital y producen una secreción purulenta en la vagina. Sin embargo, otras mujeres tienen síntomas más graves, como una necesidad imperiosa de orinar y dolor durante la micción. Estos síntomas se desarrollan cuando también se infecta la uretra.

La bacteria se suele propagar desde el aparato genital a los conductos que conectan los ovarios con el útero (trompas de Falopio). Esta infección, denominada salpingitis, produce un fuerte dolor en la parte inferior del abdomen, especialmente durante el coito. En algunas mujeres, la infección se propaga al revestimiento de la cavidad abdominal (peritoneo), causando peritonitis o enfermedad inflamatoria pélvica (ver Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP)), que puede provocar dolor intenso en la parte inferior del abdomen. Las mujeres que han padecido enfermedad inflamatoria pélvica tienen un riesgo mayor de infertilidad o de embarazos extrauterinos (ver Embarazo ectópico) (ectópicos), que pueden provocar una hemorragia interna grave.

En algunas ocasiones, la infección en el abdomen se concentra alrededor del hígado. Esta infección, conocida como perihepatitis o síndrome de Fitz-Hugh-Curtis, produce dolor en la parte superior derecha del abdomen.

El sexo anal con una persona infectada puede dar lugar a una gonorrea rectal, lo que provoca que la defecación sea dolorosa. Otros síntomas incluyen estreñimiento, prurito, sangrado y secreciones del recto. La zona que rodea el ano se enrojece y queda en carne viva, y las heces se cubren de mucosidad y de pus. Al examinar el recto con un tubo de visualización (anoscopio), se puede distinguir moco y pus en la pared del recto.

El sexo oral con una persona infectada produce gonorrea de la garganta (faringitis gonocócica). Por lo general, estas infecciones no provocan síntomas.

Si los fluidos infectados entran en contacto con los ojos, puede aparecer conjuntivitis gonocócica, que causa hinchazón de los párpados y una secreción purulenta en los ojos. Mientras que en los adultos lo habitual es que se infecte un solo ojo, en los recién nacidos se suelen infectar ambos. Si no se trata rápidamente, puede dar lugar a ceguera.

La gonorrea en los niños suele ser el resultado de abuso sexual. En las niñas, la zona genital (vulva) se irrita, se enrojece y se hincha, y pueden tener secreciones vaginales. Si se infecta la uretra, sobre todo en los niños de sexo masculino, se siente dolor al orinar.

En contadas ocasiones, la infección se propaga por el torrente sanguíneo a otras partes del organismo, sobre todo, a la piel y a las articulaciones. Las articulaciones se hinchan y se vuelven hipersensibles y extremadamente dolorosas, lo que limita los movimientos. La piel sobre la articulación infectada puede estar enrojecida y caliente. Si la sangre se infecta, puede haber fiebre y sensación de malestar general y aparecer artritis en una o más articulaciones. También pueden surgir pequeñas manchas rojas en la piel, por lo general en los brazos y las piernas. Las manchas son ligeramente dolorosas y pueden llenarse de pus. Esta afección se denomina infección gonocócica diseminada o síndrome de artritis-dermatitis. Existe tratamiento para las infecciones de las articulaciones, de la sangre y del corazón, pero la recuperación de la artritis puede ser lenta.

Diagnóstico

  • Examen de la secreción con un microscopio o en un laboratorio

En más del 90% de los hombres infectados, la gonorrea se diagnostica en una hora mediante la identificación de la bacteria (gonococos) en muestras de las secreciones, examinadas al microscopio. Por lo general, la muestra se obtiene insertando una pequeña torunda de unos pocos centímetros en la uretra. Pero identificar las bacterias en una muestra de secreción del cuello uterino es más difícil. La bacteria es visible en solo la mitad de las mujeres infectadas.

La muestra de secreción también se envía al laboratorio para realizar pruebas, que son muy fiables en ambos sexos, pero tardan más que el examen microscópico. Si se sospecha una infección en la garganta, en el recto o en el torrente sanguíneo, se obtienen muestras de esas zonas para analizarlas en el laboratorio.

Se pueden realizar pruebas de alta sensibilidad para detectar el ADN de los gonococos y de las clamidias (que también suelen estar presentes). En el laboratorio se pueden detectar ambas infecciones en una sola muestra. En algunas de estas pruebas se utilizan muestras de orina. Por lo tanto, son adecuadas para detectar la infección en hombres y en mujeres que no tienen ningún síntoma o que no están dispuestos a proporcionar muestras de fluidos de los genitales.

Dado que muchas personas padecen más de una enfermedad de transmisión sexual (ETS), se debe intentar detectar otras ETS, como la sífilis y la infección por VIH, en las muestras de sangre y de fluidos genitales.

Si una articulación está hinchada y enrojecida, se debe vaciar el líquido que contiene con una aguja. Este líquido se envía al laboratorio para su cultivo (para hacer crecer los organismos que estén presentes) y para realizar otras pruebas.

Cribado

A determinadas personas que no presentan síntomas se les realizan pruebas para detectar la gonorrea. Por ejemplo, a las mujeres que no están embarazadas se les realizan si:

  • Tienen 24 años o menos y son sexualmente activas

  • Han sufrido una enfermedad de transmisión sexual (ETS) anterior

  • Participar en actividades sexuales de riesgo (como tener muchas parejas sexuales, no usar preservativos con regularidad o ejercer la prostitución)

  • Tener una pareja sexual que participa en actividades sexuales de riesgo

A las mujeres embarazadas se les hacen pruebas de detección en la primera visita prenatal y, si presentan factores de riesgo, de nuevo durante el 3r trimestre.

A los hombres heterosexuales no se les hacen pruebas de detección. A los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres sólo se les hacen pruebas de detección si han tenido relaciones sexuales durante el último año.

Tratamiento

  • El antibiótico ceftriaxona además de azitromicina o doxiciclina

  • Análisis y tratamiento de parejas sexuales

Los médicos administran una única inyección intramuscular del antibiótico cefalosporínico ceftriaxona, más uno de los tratamientos siguientes: una única dosis de azitromicina o un ciclo de 1 semana de doxiciclina por vía oral. Aunque la ceftriaxona cura la mayoría de los casos que se producen en Estados Unidos, se administra conjuntamente con azitromicina o doxiciclina, debido a que estos últimos pueden ayudar a impedir que los gonococos se vuelvan resistentes al tratamiento. Estos fármacos también eliminan las clamidias, que a menudo también están presentes en las personas con gonorrea. Algunos antibióticos (como la penicilina, la ciprofloxacina, la levofloxacina, la ofloxacina y la cefixima) ya no se emplean porque algunas cepas de gonococos se han vuelto resistentes.

Por lo general, cuando la gonorrea se propaga por el torrente sanguíneo, se trata a los pacientes en el hospital con antibióticos por vía intravenosa o mediante inyección intramuscular.

Cuando los síntomas son persistentes o recurrentes, se obtienen muestras para cultivar y asegurarse de que el paciente está curado y se realizan pruebas que permitan detectar si los gonococos son resistentes a los antibióticos administrados.

Los pacientes con gonorrea deberán mantener abstinencia sexual hasta que se termine el tratamiento, para evitar contagiar a su pareja. Todas las parejas sexuales que hayan mantenido contacto sexual en los últimos 60 días con un paciente infectado deberán someterse a pruebas para detectar la gonorrea y otras ETS, y, en caso de que los resultados sean positivos, recibir tratamiento. Si ha habido exposición a la gonorrea en las 2 últimas semanas, debe administrarse tratamiento sin esperar a los resultados de las pruebas.

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