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Enfermedad de Lyme

Por Larry M. Bush, MD, Affiliated Associate Professor of Medicine;Affiliated Professor of Biomedical Sciences, University of Miami-Miller School of Medicine;Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University

La enfermedad de Lyme es causada por la espiroqueta Borrelia burgdorferi, que suele ser transmitida a las personas por las garrapatas del ciervo.

  • La mayoría de los afectados se infectan al aire libre, en zonas boscosas donde la enfermedad es frecuente.

  • De modo característico, en el lugar de la picadura aparece una gran mancha roja que crece lentamente, rodeada a menudo por varios anillos de color rojo.

  • Sin tratamiento, la enfermedad puede causar fiebre, dolores musculares, inflamación en las articulaciones y, finalmente, problemas relacionados con la disfunción del cerebro y los nervios.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas característicos, la posibilidad de exposición y el análisis de sangre para detectar anticuerpos contra la bacteria.

  • La administración de antibióticos por lo general cura la enfermedad, pero a veces persisten algunos síntomas, como el dolor en las articulaciones.

La enfermedad fue descubierta en 1976 y se le asignó este nombre al producirse numerosos casos en la ciudad de Lyme, en Connecticut, Estados Unidos. Actualmente es la infección transmitida por insectos más frecuente en Estados Unidos: se presenta en 49 estados. Más del 90% de los casos se producen a lo largo de la costa noreste, de Maine a Virginia y en Wisconsin, Minnesota y Michigan. En la costa oeste estadounidense, la mayoría de los casos ocurren en el norte de los estados de California y Oregón. La enfermedad de Lyme también aparece en Europa, China, Japón y los países de la antigua Unión Soviética.

Por lo general, suele contraerse en verano y a principios del otoño. Los niños y adultos jóvenes que viven en zonas boscosas son los más frecuentemente afectados.

Las bacterias que causan la enfermedad de Lyme son transmitidas por las garrapatas de los ciervos (Ixodes), llamadas así porque la garrapata adulta a menudo se alimenta de la sangre del ciervo. Las garrapatas jóvenes (larvas y ninfas) se alimentan de la sangre de los roedores, en especial del ratón de patas blancas, que es portador de la bacteria de la enfermedad de Lyme en los Estados Unidos. Las garrapatas suelen encontrarse en el estadio de ninfa cuando infectan a los humanos. Los ciervos no portan ni transmiten la bacteria de la enfermedad de Lyme, solo son una fuente de sangre para las garrapatas adultas.

¿Sabías que...?

  • La enfermedad de Lyme es actualmente la infección transmitida por insectos más frecuente en Estados Unidos.

  • Los ciervos no portan ni transmiten la bacteria de la enfermedad de Lyme, son únicamente una fuente de sangre para las garrapatas adultas.

Las garrapatas del ciervo también transmiten otras infecciones (babesiosis y anaplasmosis). Estas infecciones se producen principalmente en los mismos lugares que la enfermedad de Lyme, en el noreste y la zona norte del medio oeste de EEUU. De manera que, cuando las garrapatas transmiten la enfermedad de Lyme, también pueden transmitir estas infecciones y las personas afectadas pueden contraer más de una infección a la vez.

Cómo evitar la picadura de las garrapatas

Es posible reducir la posibilidad de sufrir una picadura de garrapata si se toman las siguientes precauciones:

  • No salirse de los caminos y senderos cuando se camine por las zonas boscosas

  • Caminar por el centro del camino para evitar rozar arbustos y maleza

  • No sentarse en el suelo o en paredes de piedra

  • Vestir camisas de manga larga

  • Usar pantalones largos y cerrarlos por debajo metiéndolos en las botas o los calcetines

  • Usar ropa de colores claros, lo que hace más fácil distinguir las garrapatas

  • Aplicar un insecticida con dietiltoluamida (DEET) sobre la piel

  • Aplicar a la ropa un repelente de insectos a base de permetrina

Por lo general, la enfermedad de Lyme se transmite a través de las garrapatas de los venados jóvenes (ninfas), que son muy pequeñas, mucho más pequeñas que las garrapatas del perro. Así que las personas que pueden haber estado expuestas a las garrapatas deben revisarse todos los días todo el cuerpo con mucho cuidado, especialmente en las zonas pilosas. La inspección es eficaz porque las garrapatas han de estar adheridas, por lo general, durante más de un día y medio para transmitir la enfermedad de Lyme.

Para extraer una garrapata, se deben usar unas pinzas puntiagudas, que permitan asir la cabeza o las partes de la boca por donde penetran en la piel y arrancar la garrapata gradualmente, de una sola vez y entera. No debe apretarse ni aplastarse el cuerpo de la garrapata; no deben utilizarse vaselina, alcohol, cerillas encendidas ni otros irritantes.

Las bacterias que causan la enfermedad de Lyme se transmiten a los seres humanos mediante la picadura de una garrapata infectada que permanece adherida al cuerpo durante más de 36 horas. Los periodos breves de adherencia rara vez transmiten la enfermedad.

Al principio, las bacterias proliferan en el mismo sitio donde pica la garrapata. En un plazo de entre 3 y 32 días, las bacterias migran del lugar de la picadura a la piel que la rodea, causando una erupción (eritema migratorio); las bacterias entran en el torrente sanguíneo y se propagan a otros órganos, como la piel en otras áreas del cuerpo, el corazón, el sistema nervioso y las articulaciones.

¿Sabías que...?

  • Por lo general, la enfermedad de Lyme solo se contrae si la garrapata permanece adherida a la persona durante por lo menos un día y medio.

Síntomas

La enfermedad de Lyme presenta tres etapas:

  • Etapa temprana localizada

  • Etapa diseminada temprana (generalizada)

  • Tardía

Las fases precoz y tardía de la enfermedad de Lyme suelen estar separadas por un periodo asintomático.

Enfermedad de Lyme en etapa temprana localizada

Suele comenzar con una gran mancha roja (eritema migratorio) en el lugar de la picadura, localizada casi siempre en un muslo, una nalga, el tronco o una axila. La mancha habitualmente se extiende hasta un diámetro de 50 cm, con una zona clara en el centro, de modo que pueden observarse varios círculos rojos concéntricos (como si de una diana se tratase). Aunque el eritema migratorio no pica ni duele, se nota caliente al tacto. La mancha habitualmente desaparece después de 3 o 4 semanas;

alrededor del 25% de las personas infectadas nunca presentan o al menos nunca notan la mancha roja.

Enfermedad de Lyme en etapa diseminada temprana

Comienza cuando las bacterias se diseminan por todo el cuerpo. En esta etapa, muchos afectados experimentan cansancio, escalofríos y fiebre, cefalea, rigidez en el cuello, dolor muscular y dolor e hinchazón en las articulaciones. Estos síntomas de la enfermedad de Lyme pueden durar semanas. En cerca de la mitad de los afectados que no reciben tratamiento, aparecen más manchas de eritema migratorio, habitualmente de menor tamaño, en otras partes del cuerpo. Son síntomas menos frecuentes el dolor de espalda, las náuseas y los vómitos, el dolor de garganta, los ganglios linfáticos inflamados y el aumento del tamaño del bazo.

Aun cuando la mayoría de los síntomas aparecen y desaparecen, es posible que la sensación de malestar y de cansancio dure semanas. Tales síntomas suelen confundirse con gripe u otras infecciones víricas, en especial si no aparece el eritema migratorio.

Algunas veces aparecen síntomas más graves. En aproximadamente el 15% de los casos el sistema nervioso resulta afectado; Los problemas frecuentes incluyen la meningitis (que provoca dolor de cabeza y rigidez en la nuca) y parálisis de Bell (que causa debilidad en un lado del rostro, o en ocasiones en ambos).

Estos síntomas persisten durante meses. Puede sufrirse dolor en los nervios, así como debilidad en otras parte del cuerpo, que dura más tiempo.

En alrededor del 8% de las personas infectadas se desarrolla irregularidad en el ritmo cardíaco (arritmias), inflamación del tejido cardíaco (miocarditis) e inflamación del saco que envuelve el corazón (pericarditis), que causa dolor torácico. Los latidos cardíacos irregulares pueden causar palpitaciones, mareo o desmayos.

Etapa tardía de la enfermedad de Lyme

Si no se trata la infección inicial, aparecen otros problemas meses o años después.

Más de la mitad de los afectados presentan artritis, por lo general al cabo de varios meses. Los episodios de tumefacción y dolor en algunas de las grandes articulaciones, en especial las rodillas, suelen persistir durante varios años. Las rodillas afectadas suelen presentar más hinchazón que dolor, se notan calientes y, en casos poco frecuentes, están enrojecidas. Detrás de la rodilla pueden aparecer quistes y romperse, lo que aumenta súbitamente el dolor. Alrededor del 10% de las personas con artritis presentan problemas persistentes en la rodilla durante más de 6 meses.

Un número pequeño de personas sufren alteraciones relacionadas con el cerebro y un inadecuado funcionamiento neurológico. Aparecen también alteraciones del estado de ánimo, el habla, la memoria y el sueño. Algunas personas tienen hormigueos o dolores fulgurantes en la espalda, las piernas y los brazos.

Diagnóstico

  • Análisis de sangre

  • A veces, análisis de una muestra de líquido articular o líquido cefalorraquídeo (obtenido por punción lumbar)

El diagnóstico suele basarse en:

  • Los síntomas característicos (particularmente eritema migratorio)

  • Oportunidad de exposición (vivir en o visitar una zona donde la enfermedad de Lyme es común)

  • Resultados de la prueba

Por lo general, el médico utiliza pruebas que miden los anticuerpos frente a las bacterias presentes en la sangre. Sin embargo, los anticuerpos pueden no estar presentes si la prueba se realiza durante las primeras semanas de la infección o si se administran antibióticos antes de desarrollar anticuerpos.

Los anticuerpos se desarrollan en más del 95% de las personas que han padecido la infección al menos durante un mes, sobre todo si no han tomado antibióticos. Una vez que los anticuerpos se desarrollan, permanecen en el organismo, por lo que pueden estar presentes después de haber superado la enfermedad de Lyme.

Interpretar los resultados del hemograma es difícil, y la incertidumbre causa varios problemas. Por ejemplo, en zonas donde esta enfermedad es frecuente, muchas personas que presentan dolores en las articulaciones, que tienen problemas para concentrarse o sufren fatiga crónica, a menudo creen que están en la fase tardía de la enfermedad de Lyme, aun cuando nunca hayan tenido una erupción ni otro síntoma de la fase precoz. La enfermedad de Lyme no suele ser la causa de los trastornos mencionados, pero pueden tener anticuerpos frente a la bacteria porque se infectaron años antes y los anticuerpos persisten indefinidamente. De manera que si el médico realiza el tratamiento solo en función de los resultados de los análisis de anticuerpos, muchas personas que no tengan la enfermedad de Lyme serán tratadas con ineficaces y largas tandas de antibióticos.

Los cultivos no son útiles porque es complicado hacer crecer Borrelia burgdorferi en el laboratorio.

A veces el médico introduce una aguja en una articulación para tomar una muestra de líquido sinovial o realiza una punción lumbar para tomar una muestra de líquido cefalorraquídeo. En las muestras pueden detectarse fragmentos del material genético de las bacterias.

Prevención

Se deben tomar precauciones para evitar la picadura de una garrapata (ver Cómo evitar la picadura de las garrapatas).

Si una persona sufre una picadura de garrapata, en algunas ocasiones el médico les administra una única dosis de doxiciclina por vía oral para prevenir el desarrollo de la enfermedad de Lyme. Como alternativa, el médico puede decirle a la persona afectada que observe la zona de la picadura, de modo que se le administren antibióticos sólo si desarrolla la erupción característica u otros síntomas que sugieren la enfermedad de Lyme.

Se disponía de una vacuna para la enfermedad de Lyme, pero se ha retirado del mercado. La vacuna solo era moderadamente eficaz, y provocaba efectos secundarios similares a los síntomas de la enfermedad de Lyme.

Tratamiento

  • Antibióticos

Aunque en todos los periodos de la enfermedad de Lyme se responde a los antibióticos, el tratamiento precoz es el más eficaz para evitar complicaciones.

Durante las etapas precoces de la enfermedad es eficaz el tratamiento antibiótico con doxiciclina, amoxicilina o cefuroxima por vía oral durante 2 o 3 semanas. Si la persona afectada no puede tomar ninguno de estos fármacos se utiliza en ocasiones azitromicina, pero es menos eficaz. La doxiciclina no se administra a niños menores de 8 años ni a mujeres embarazadas.

Los antibióticos también pueden ayudar a aliviar muchos de los síntomas de la enfermedad de Lyme.

Para la artritis, se administran antibióticos como amoxicilina o doxiciclina por vía oral entre 30 y 60 días, o ceftriaxona o penicilina por vía intravenosa durante un periodo de entre 14 y 28 días.

Para la mayoría de las complicaciones neurológicas (excepto, posiblemente, la parálisis de Bell) y para un tipo de arritmia denominada bloqueo cardíaco de tercer grado, se administra ceftriaxona o penicilina por vía intravenosa durante un periodo de entre 2 y 4 semanas. La doxiciclina, administrada por vía oral durante 2 a 3 semanas, puede ayudar a tratar el bloqueo cardíaco de primer grado menos grave y la parálisis de Bell.

Los antibióticos erradican las bacterias y en la mayoría de las personas alivian la artritis. Sin embargo, en algunos casos los dolores artríticos persisten, dado que la inflamación sigue presente aun cuando hayan desaparecido todas las bacterias. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como la aspirina (ácido acetilsalicílico) o el ibuprofeno, alivian el dolor de las articulaciones inflamadas. Puede drenarse el líquido acumulado en las articulaciones, y puede ser útil usar muletas.

Los antibióticos no parecen ser de utilidad para aliviar la fatiga crónica.

Más información

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