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Fiebre Tifoidea

(Fiebre entérica)

Por Larry M. Bush, MD, Affiliate Professor of Clinical Biomedical Sciences;Affiliate Associate Professor of Medicine, Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University;University of Miami-Miller School of Medicine

La fiebre tifoidea es causada por la bacteria Salmonella typhi o por una bacteria relacionada con la anterior, Salmonella paratyphi.

  • La fiebre tifoidea se puede transmitir al consumir alimentos o agua contaminados con heces u orina de una persona infectada.

  • Las personas presentan síntomas parecidos a la gripe, a veces seguidos de delirio, tos, cansancio, en algunos casos erupción cutánea, y diarrea.

  • Las muestras de sangre, heces, otros líquidos o tejidos corporales se envían al laboratorio para realizar un cultivo bacteriano.

  • Para evitar la infección, las personas que viajen a zonas donde la fiebre tifoidea sea frecuente deben ser vacunadas y, mientras se encuentren en dichas zonas, deben evitar consumir ciertos alimentos y no beber agua que no sea embotellada.

  • Las personas infectadas, con o sin síntomas, se tratan con antibióticos.

La fiebre tifoidea es un tipo de infección causada por bacterias Salmonella.

La fiebre tifoidea es frecuente en los países en desarrollo, donde las condiciones sanitarias sean deficientes. La mayoría de los casos en Estados Unidos se dan en personas que hayan viajado por regiones afectadas.

Salmonella typhi solo está presente en el ser humano; las personas infectadas excretan las bacterias en las heces y, menos frecuentemente, en la orina. Algunas de las personas infectadas desarrollan una infección crónica de la vesícula biliar o del tracto urinario, y continúan excretando bacterias en las heces o la orina aun cuando no presenten ya ningún síntoma. A estas personas se las conoce como portadoras; por lo tanto, no saben que pueden propagar la infección. A comienzos del siglo XX, una de estas personas, una cocinera llamada Mary Mallon, contagió la fiebre tifoidea a mucha gente, por lo que se la conoció como «Typhoid Mary».

Las bacterias pueden contaminar los alimentos o bebidas si las personas que los manipulan no se lavan adecuadamente las manos después de defecar u orinar; los suministros de agua pueden estar contaminados si las aguas residuales no son tratadas de forma conveniente, y las moscas pueden transmitir la bacteria directamente de las heces a los alimentos. En ocasiones, la infección se propaga por contacto directo entre los niños durante el juego o entre adultos durante el sexo anal-oral.

Al igual que todas las bacterias Salmonella, debe ingerirse una gran cantidad de bacterias para que se produzca la infección, a menos que el sistema inmunitario esté deteriorado o la persona tenga una deficiencia de ácido gástrico.

¿Sabías que...?

  • Mary Mallon, apodada Typhoid Mary, fue una cocinera que propagó la fiebre tifoidea a muchas personas en los primeros años del siglo XX.

Diseminación a través del torrente sanguíneo

Las bacterias se propagan desde el tubo digestivo hasta el torrente sanguíneo (causando bacteriemia) y pueden infectar órganos distantes como el hígado, el bazo, la vesícula biliar, los pulmones (causando neumonía), las articulaciones (produciendo artritis infecciosa), los riñones (causando pielonefritis), las válvulas del corazón (provocando endocarditis), el tracto genital, los tejidos que cubren el encéfalo y la médula espinal (causando meningitis), y los huesos (provocando osteomielitis). Estas infecciones se desarrollan sobre todo cuando las personas no son tratadas o cuando se retrasa el tratamiento.

Síntomas

Generalmente, aparece una enfermedad similar a la gripe, que comienza entre 8 y 14 días (hasta 30 días) después de la infección. Los síntomas de la fiebre tifoidea comienzan de forma gradual. Las personas afectadas tienen fiebre, dolor de cabeza, dolor de garganta, dolores musculares y articulares, dolores abdominales y tos seca. Es posible que pierdan el apetito.

Después de unos días, la fiebre alcanza un máximo entre 39 o 40 °C, se mantiene elevada durante otro período de entre 10 y 14 días y vuelve a la normalidad durante la cuarta semana después del inicio de los síntomas. A menudo el ritmo cardíaco se vuelven más lento y las personas se sienten agotadas y, a veces, deliran.

Durante la segunda semana, aparece una erupción de manchas planas de color rosado en el tórax y el abdomen en aproximadamente el 10-20% de las personas afectadas.

Al principio estas personas tienen estreñimiento, pero después de 2 semanas cursan con diarrea. En cerca del 1-2% de los casos, el intestino se desgarra (perfora) o sangra. Algunas personas sufren hemorragias graves, a veces mortales.

Si la infección se propaga a otros órganos, también aparecen síntomas de esas infecciones.

En cerca del 8-10% de los casos, los síntomas reaparecen unas 2 semanas después de la desaparición de la fiebre.

Sin tratamiento, aproximadamente el 12% de las personas afectadas mueren. La mayoría de las personas que mueren están desnutridas, son niños muy pequeños o son personas muy ancianas. Son signos de infección grave y de un mal pronóstico el estupor (un estado de falta de respuesta que solo se altera mediante una estimulación vigorosa), el coma y el choque (shock).

Diagnóstico

  • Examen y cultivo de muestras de sangre, heces u otros líquidos corporales o tejidos

Para confirmar el diagnóstico, el médico toma muestras de sangre, heces, orina, otros líquidos corporales o tejidos y las envía al laboratorio, donde se realizan cultivos bacterianos. Las muestras se examinan y analizan para determinar la presencia de bacterias.

También se realizan pruebas para determinar qué antibiótico va a ser el más efectivo (test de sensibilidad).

Prevención

Las personas que viajen a zonas donde la fiebre tifoidea sea frecuente deben evitar comer verduras crudas u otros alimentos servidos o almacenados a temperatura ambiente. En general, pueden consumirse alimentos que se sirvan muy calientes inmediatamente después de cocinados, bebidas embotelladas o enlatadas que estén precintadas, té o café calientes y fruta pelada por uno mismo. Debe asumirse que el hielo y el agua (a menos que sea hervida o clorada antes de su uso) son potencialmente peligrosos. Para lavarse los dientes se debe utilizar agua embotellada que no haya sido desprecintada antes.

Vacunación

Existen dos vacuna, una que se administra por vía oral y una vacuna de polisacáridos que se administra mediante inyección; ambas vacunas ayudan a prevenir la fiebre tifoidea y tienen pocos efectos secundarios. Se recomienda la vacunación en los siguientes casos:

  • Quienes viajen a regiones donde las fiebres tifoideas son frecuentes

  • Personas que compartan la vivienda con portadores, o que mantengan un contacto cercano con ellos

  • Trabajadores de un laboratorio donde se manipulen bacterias de este tipo

La protección suele durar al menos 2 años después de la vacunación en inyectable y 5 años después de la vacuna por vía oral. Sin embargo, las personas vacunadas pueden infectarse si ingieren muchas bacterias. En Estados Unidos, el 80% de los casos de fiebre tifoidea ocurren en personas que vuelven a su hogar después de haber viajado a zonas del planeta donde la fiebre tifoidea es común. La mayoría de estos casos se podrían haber evitado si las personas afectadas hubieran sido vacunadas.

Tratamiento

  • Antibióticos

  • Para las infecciones graves, corticoesteroides

Cuando se usan antibióticos, la fiebre dura solo de 3 a 5 días, en lugar de 3 a 4 semanas, y el riesgo de muerte se reduce a menos del 1%. La recuperación completa puede tardar semanas o meses.

Los antibióticos preferidos son: ceftriaxona administrada mediante inyección, fluoroquinolonas (como ciprofloxacina, levofloxacina o moxifloxacina) administradas por vía oral o inyección, y azitromicina administrada por vía oral. El cloranfenicol se usa en todo el mundo; sin embargo, puede dañar las células de la médula ósea que producen glóbulos sanguíneos. Además, las bacterias Salmonella typhi son cada vez más resistentes a él,

Si la infección es grave, también se administran corticosteroides, sobre todo cuando la persona está delirando, en estado de coma o en estado de shock.

Se aconseja el reposo en cama mientras la persona tenga fiebre. Una dieta líquida absoluta puede ayudar a minimizar la diarrea. La aspirina, los laxantes y los enemas no están indicados.

Entre el 10 y el 20% de las personas tratadas con antibióticos desarrollan recidivas de la infección, por lo general alrededor de 1 semana después de suspender el tratamiento. Esta infección es más leve que la enfermedad inicial y se trata de la misma manera.

Tratamiento de los portadores

Quienes sean portadores de la enfermedad deben notificarlo a las autoridades sanitarias, y tienen prohibido trabajar con alimentos. El tratamiento con antibióticos durante un periodo de 4 a 6 semanas permite erradicar la bacteria en muchos portadores. Si los portadores sufren una enfermedad vesical, la cirugía para extirpar la vesícula biliar puede ser eficaz. Sin embargo, este tipo de cirugía no garantiza que las bacterias sean erradicadas.

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