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Infecciones por Escherichia coli

(infecciones por E. coli)

Por Larry M. Bush, MD, Affiliated Associate Professor of Medicine;Affiliated Professor of Biomedical Sciences, University of Miami-Miller School of Medicine;Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University

Escherichia coli (E. coli) es un grupo de bacterias gramnegativas que residen habitualmente en el intestino de personas sanas, pero algunas de sus cepas provocan infección.

  • Las infecciones E. coli se desarrollan al consumir alimentos contaminados, por el contacto con animales infectados o por la ingestión de agua contaminada en una piscina.

  • Las infecciones intestinales causan diarrea, a veces grave o con sangre, y dolor abdominal.

  • Los antibióticos pueden tratar con eficacia las infecciones por E. coli que no sean del tracto digestivo, y la mayoría de las infecciones intestinales, pero no se utilizan para tratar infecciones intestinales causadas por una cepa de esta bacteria.

Algunas cepas de E. coli viven de forma habitual en el tracto digestivo de las personas sanas; Sin embargo, algunas cepas de E. coli han adquirido genes que les permiten causar infecciones en el sistema digestivo y en otras partes del organismo, más frecuentemente en el sistema urinario. E. coli es la causa más frecuente de infección de vejiga en las mujeres.

Estas bacterias también causan infección de la próstata (prostatitis), infección de la vesícula biliar, infecciones que se desarrollan después de la apendicitis y la diverticulitis, infecciones de heridas (incluyendo las producidas por la cirugía), infecciones en úlceras por presión, infecciones del pie en personas con diabetes, neumonía, meningitis en los recién nacidos e infecciones del torrente sanguíneo. En personas debilitadas, residentes en centros sanitarios, o que hayan tomado antibióticos se desarrollan muchas infecciones de E. coli que afectan zonas externas al sistema digestivo.

Estas bacterias también pueden causar infecciones fuera del intestino si este está desgarrado (perforado) o dañado, por ejemplo por una lesión o una enfermedad, como la enfermedad inflamatoria del intestino. En ese caso, las bacterias pueden abandonar el intestino y extenderse a las estructuras cercanas, que no tienen defensas contra ellas, o pueden entrar en el torrente sanguíneo.

Una cepa produce una toxina que causa una diarrea acuosa de corta duración. Este trastorno (conocido como diarrea del viajero) suele darse en personas que han consumido comida o agua contaminadas en zonas donde el agua no está adecuadamente depurada.

Infección por E. coli O157:H7

Algunas cepas de E. coli producen una toxina que daña el colon y provoca que se inflame gravemente (colitis). En América del Norte, la cepa E. coli O157:H7 es la más frecuente de todas, pero existen más de 100. A estas cepas se las denomina a veces colectivamente como E. coli enterohemorrágica (entero significa intestinal y hemorrágico significa sangrado).

La infección con estas cepas suele producirse de las siguientes formas:

  • Comiendo carne picada que no haya sido cocinada adecuadamente (una de las causas más frecuentes)

  • Visitando un zoológico para niños y tocando animales cuyo sistema digestivo sea portador de la bacteria

  • Comiendo alimentos preparados que se hayan lavado con agua contaminada o contaminados con estiércol del ganado

  • Ingiriendo agua en piscinas insuficientemente cloradas y cuya agua haya sido contaminada con heces de personas infectadas

Una higiene inadecuada, particularmente frecuente entre los niños pequeños que usan pañales, puede transmitir la bacteria de persona a persona.

Síntomas

Los síntomas provocados por la infección por E. coli dependen de la parte del organismo afectada y de la cepa de E. coli causante de la infección.

¿Sabías que...?

  • E. coli es la causa más frecuente de infección de vejiga en las mujeres.

Diarrea del viajero

Las personas con diarrea del viajero sufren cólicos abdominales y diarrea acuosa, y en ocasiones náuseas y vómitos. Los síntomas suelen ser leves y remiten en un término de 3 a 5 días.

E. coli O157:H7

En las infecciones por E. coli O157:H7 y otras cepas de E. coli enterohemorrágicas, los síntomas empiezan aproximadamente 3 días después de la exposición. Los afectados sufren un dolor abdominal con retortijones intensos acompañado de diarrea acuosa, que suele convertirse en sanguinolenta en 24 horas (en ocasiones esta enfermedad se conoce como colitis hemorrágica.) Suele presentarse dolor abdominal y diarrea muchas veces al día; también se siente una frecuente necesidad de defecar, aunque la mayoría de las veces no se consiga. La mayoría de los infectados no tienen fiebre.

Debido a que la infección se propaga fácilmente, a menudo las personas deben ser hospitalizadas y aisladas.

La diarrea se cura por sí sola en el 85% de los afectados, por lo general en un período de entre 1 y 8 días.

Sin embargo, el síndrome urémico hemolítico se desarrolla en, aproximadamente, del 5% al 10% de las personas afectadas (principalmente niños menores de 5 años y adultos mayores de 60 años) alrededor de 1 semana después del comienzo de los síntomas. En este síndrome, los glóbulos rojos se destruyen (hemólisis) y se produce insuficiencia renal, que provoca la acumulación de sustancias tóxicas en la sangre (uremia). Esta complicación es una causa frecuente de enfermedad renal crónica en niños.

La infección por E. coli O157:H7 puede causar la muerte, especialmente en las personas mayores, incluso aunque el síndrome hemolítico-urémico no se desarrolle.

Diagnóstico

  • Cultivo de muestras de tejido infectado

Se toman muestras de sangre, heces, a veces orina u otro material infectado y se envían al laboratorio para realizar un cultivo bacteriano; la identificación de las bacterias en la muestra confirma el diagnóstico.

Si se identifican las bacterias, se examinan para ver qué antibióticos son más efectivos contra ellas (un proceso denominado prueba de sensibilidad).

Si se detecta E. coli O157:H7, se deben efectuar análisis de sangre con frecuencia para comprobar si se ha desarrollado el síndrome urémico hemolítico.

Tratamiento

  • Varios tratamientos en función de la infección

  • Para la diarrea del viajero, loperamida y algunas veces antibióticos

  • Para la diarrea debida a E. coli O157:H7, líquidos

  • Para muchas otras infecciones, antibióticos

El tratamiento varía en función de:

  • Dónde está la infección

  • Qué intensidad tiene

  • Qué tipo de E. coli la está provocando

Por ejemplo, si las infecciones han causado un absceso, se puede realizar cirugía para extraer la pus.

Diarrea del viajero

Las personas que sufren la diarrea del viajero deben beber siempre abundante cantidad de líquido.

Puede administrarse loperamida para enlentecer el paso de los alimentos por el intestino y ayudar así a controlar la diarrea. Este fármaco no puede administrarse a personas con fiebre o con heces hemorrágicas, ni a niños menores de 2 años.

Si la diarrea es entre moderada y grave, suelen administrarse antibióticos (por ejemplo, azitromicina, ciprofloxacino o rifaximina) para que los síntomas remitan con mayor rapidez. No suelen requerirse antibióticos si la diarrea es leve.

Si la diarrea va acompañada de fiebre o es sanguinolenta, la persona afectada debe consultar a un médico.

Diarrea debida a E. coli O157:H7

Muchas personas con diarrea por E. coli O157:H7 requieren la administración por vía intravenosa de líquidos que contengan sales.

Esta infección no se trata con loperamida o antibióticos, ya que los antibióticos podrían empeorar la diarrea y aumentar el riesgo de síndrome urémico hemolítico.

En caso de desarrollar dicho síndrome, es necesario el ingreso en una unidad de cuidados intensivos, y puede requerirse hemodiálisis.

Otras infecciones por E. coli

Muchas otras infecciones por E. coli, por lo general de la vejiga u otras infecciones de las vías urinarias, se tratan con antibióticos, como trimetoprima-sulfametoxazol o una fluoroquinolona. Sin embargo, muchas bacterias, especialmente las adquiridas en un centro sanitario, son resistentes a algunos antibióticos. Para aumentar la probabilidad de que los antibióticos sean eficaces, se pueden usar conjuntamente varios de ellos hasta que se obtenga el resultado de las pruebas que indiquen qué antibióticos presentan mayor probabilidad de ser eficaces. Una vez obtenido el resultado, se cambia el antibiótico utilizado si es necesario.

Para infecciones más graves, pueden utilizarse antibióticos efectivos contra muchas bacterias diferentes (antibióticos de amplio espectro).

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