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Infecciones por Legionella

(enfermedad del legionario)

Por Larry M. Bush, MD, Affiliate Professor of Clinical Biomedical Sciences;Affiliate Associate Professor of Medicine, Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University;University of Miami-Miller School of Medicine

Las infecciones por Legionella están causadas por Legionella pneumophila y la mayoría de las veces afectan a los pulmones, causando neumonía y síntomas similares a los de la gripe.

  • La infección se suele contraer por la inhalación de gotitas de agua contaminadas que pueden proceder, por ejemplo, de la alcachofa de la ducha o del sistema de aire acondicionado.

  • Los síntomas de la infección consisten en fiebre, escalofríos y dolores musculares, y la respiración puede resultar difícil y dolorosa.

  • Se identifica la infección mediante el análisis de esputo, fluido pulmonar u orina.

  • Los antibióticos, como fluoroquinolonas, pueden tratar de forma eficaz la enfermedad del legionario (legionelosis).

La infección por bacterias de Legionella se identificó por primera vez en 1976 cuando se produjo un importante brote de neumonía mortal en una convención de la Legión Americana en Filadelfia, Pensilvania. Por ese motivo se denomina a la infección enfermedad del legionario.

Los siguientes factores incrementan el riesgo de contraer esta infección:

  • Sistema inmunitario debilitado

  • Diabetes

  • Trastorno pulmonar crónico

  • consumo de cigarrillos

  • Edad avanzada

  • Edad inferior a 1 año

Las bacterias de Legionella acostumbran a estar presentes en el suelo y en el agua dulce. Un brote de Legionella suele comenzar en el suministro de agua de un edificio. En este caso, la infección se contrae al inhalar gotitas de agua contaminadas que han sido rociadas por alcachofas de ducha, atomizadores, bañeras de hidromasaje o circuitos de enfriamiento de agua para el aire acondicionado. La infección no se contagia de persona a persona.

Las bacterias Legionella por lo general infectan los pulmones, provocando la enfermedad del legionario.

A veces, las bacterias solo afectan las vías respiratorias altas, y provocan síntomas parecidos a los del resfriado y la gripe. Esta infección se denomina fiebre de Pontiac.

En raras ocasiones, estas bacterias también pueden infectar otras áreas del cuerpo. Esto ocurre sobre todo en personas con un sistema inmunitario debilitado o una enfermedad grave. El órgano más comúnmente afectado es el corazón, pero el encéfalo, la médula espinal, el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos y los intestinos también puede verse afectados.

Síntomas

La enfermedad del legionario se parece a la gripe. Causa fiebre, escalofríos, malestar general, dolores musculares, dolor de cabeza (cefalea) y confusión. Otros síntomas característicos incluyen náuseas, heces sueltas o diarrea sanguinolenta, dolor abdominal, tos y dolor articular. A menudo se desarrolla neumonía. Además, las personas afectadas tienen dificultad para respirar, que puede resultar doloroso. Pueden toser sangre.

El tratamiento suele llevar a la recuperación si el estado general de salud de la persona era bueno antes de la enfermedad. No obstante, ciertas características aumentan el riesgo de muerte (hasta un 40%):

  • Contraer la infección en un hospital (hasta la mitad de las personas infectadas fallecen)

  • Edad materna avanzada

  • Tener un sistema inmunitario debilitado

Sin tratamiento, entre el 5 y el 40% de las personas con la enfermedad del legionario fallecen.

Diagnóstico

  • Cultivo y análisis de una muestra de esputo o líquido de los pulmones

  • A veces, análisis de orina

Para diagnosticar la infección, el médico toma muestras de sangre o de fluido procedente de los pulmones y la envía al laboratorio para realizar un cultivo bacteriano. Puede llevarse a cabo la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés). Dicha técnica incrementa la cantidad de ADN de la bacteria, con lo que resulta más fácil identificarla.

Se puede analizar una muestra de orina en busca de signos de la bacteria. Los análisis de orina no pueden detectar algunos tipos de bacterias Legionella, pero sí pueden detectar el tipo que causa la mayoría de las infecciones.

Después se realiza una radiografía de tórax para determinar la existencia de neumonía.

Tratamiento

  • Un antibiótico

A las personas con la enfermedad del legionario se les debe administrar un antibiótico. Por lo general, se administra una fluoroquinolona (como ciprofloxacino o levofloxacino) por vía intravenosa o por vía oral durante 7 a 14 días y, si el sistema inmunitario de la persona está muy debilitado, a veces hasta 3 semanas. Entre otros antibióticos efectivos se incluyen la azitromicina y la claritromicina.

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