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Tosferina

Por Larry M. Bush, MD, Affiliated Associate Professor of Medicine;Affiliated Professor of Biomedical Sciences, University of Miami-Miller School of Medicine;Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University

La tosferina (pertussis) es una infección muy contagiosa causada por la bacteria Bordetella pertussis, que origina ataques de tos que suelen terminar en una inspiración prolongada y profunda acompañada de la emisión de un sonido agudo (que justifica la denominación de la enfermedad como tosferina).

  • La tosferina suele afectar a niños y adolescentes.

  • Se producen síntomas leves, parecidos a los de un resfriado, seguidos de intensos ataques de tos, con recuperación gradual.

  • El diagnóstico se basa en el sonido característico de la tos y en el examen de la mucosa de la nariz y la garganta.

  • La mayoría de los niños con tosferina se recuperan lentamente pero por completo.

  • La vacunación contribuye a evitar la infección.

  • Los niños muy enfermos suelen ser hospitalizados y tratados con antibióticos para eliminar la infección.

La tosferina, que fue muy frecuente en épocas anteriores, ahora está mejor controlada, aunque no se ha erradicado por completo. En 2013, se declararon 28 000 casos de tosferina en Estados Unidos. Se producen epidemias locales en las personas no inmunizadas entre cada 2 y 4 años. La tosferina sigue siendo un problema sanitario importante en los países en vías de desarrollo.

La tosferina es la única enfermedad infantil que se está volviendo más frecuente a pesar de que se puede prevenir mediante una vacuna. Este incremento puede tener su origen en:

  • La pérdida de inmunidad en las personas que han sido vacunadas

  • La negación de algunos progenitores a que sus hijos sean vacunados

La tosferina puede aparecer a cualquier edad, pero más del 70% de los casos se presenta en niños menores de 5 años, y casi el 40% de los casos aparece en bebés de menos de 6 meses. La tosferina es más grave en niños menores de 2 años y casi todas las muertes por esta enfermedad ocurren en niños menores de 6 meses. La mayoría de las muertes están causadas por la neumonía y por complicaciones que afectan al encéfalo. La tosferina es también grave en las personas mayores.

Un brote de tosferina no siempre garantiza una inmunidad de por vida, pero el segundo brote, si ocurre, suele ser leve y no siempre se reconoce como tal. De hecho, algunos adultos con diagnóstico de neumonía errante tienen en realidad tosferina.

Una persona infectada propaga las bacterias en el aire a través de las gotitas de humedad que expulsa al toser. Cualquiera que esté cerca puede inhalar estas gotas e infectarse. La tosferina generalmente no es contagiosa después de la tercera semana de infección.

Síntomas de la tosferina

La enfermedad empieza entre 1 y 2 semanas después de la exposición a las bacterias. Dura de 6 a 10 semanas, evolucionando en 3 fases:

  • Síntomas similares a los de un resfriado leve

  • Accesos fuertes de tos

  • Recuperación gradual

Los síntomas de resfriado incluyen estornudo, goteo de la nariz, pérdida de apetito, apatía, tos nocturna pertinaz y sensación de malestar general. Los pacientes pueden presentar afonía pero no suelen tener fiebre.

Los accesos de tos se desarrollan al cabo de 10 a 14 días. Estos accesos consisten por lo general en 5 o más golpes de tos violenta consecutivos seguidos del gemido ferino (una inspiración prolongada, de alta frecuencia y profunda). Después de un acceso de tos, la respiración se normaliza, pero poco después se produce un nuevo acceso de tos. La tos a menudo produce grandes cantidades de moco espeso (que suele ser deglutido por los lactantes y los niños o se ve como grandes burbujas en los orificios de la nariz). En los niños más pequeños, un prolongado ataque de tos suele ir seguido de vómitos. En los lactantes las crisis de ahogo y pausas en la respiración (apnea), que dan un color azulado a la piel, son más frecuentes que los gemidos ferinos.

Alrededor de una cuarta parte de los niños desarrollan neumonía, con el resultado de dificultad respiratoria. Con frecuencia se presentan también infecciones del oído (otitis media). La tosferina en niños puede afectar el cerebro, pero es muy poco frecuente. La hemorragia, la hinchazón o la inflamación del cerebro pueden causar convulsiones, confusión, lesión cerebral y discapacidad intelectual. Las convulsiones son frecuentes entre los lactantes, pero poco frecuentes en los niños mayores.

Al cabo de varias semanas, los accesos de tos van desapareciendo gradualmente, pero durante muchas semanas o incluso meses los niños tienen una tos prolongada y persistente.

La mayoría de los niños con tosferina se recuperan completamente, aunque de forma lenta. Alrededor del 1 al 2% de los niños de menos de 1 año mueren.

Diagnóstico de la tosferina

  • Cultivo de una muestra de moco

  • Algunas veces otras pruebas, utilizando una muestra de mucosidad

El médico sospecha el diagnóstico de tosferina al observar la tos característica u otros síntomas. Se confirma el diagnóstico mediante el cultivo de una muestra de la mucosidad de la cara posterior de la nariz o de la garganta. En las personas con tosferina, los resultados del cultivo suelen ser positivos durante las dos primeras etapas de la enfermedad, pero a menudo son negativos después de varias semanas de enfermedad.

Son útiles otras pruebas diagnósticas (como la reacción en cadena de la polimerasa o pruebas de detección rápida) llevadas a cabo en muestras obtenidas de la nariz o de la garganta.

Prevención de la tosferina

Los niños se vacunan sistemáticamente contra la tosferina. La vacuna contra la tosferina generalmente se combina con la vacuna contra la difteria y el tétanos (como DTaP para niños menores de 7 años y Tdap para adolescentes y adultos [ver figura Vacunación en lactantes y niños]). La inmunidad de la vacuna tiende a disminuir entre 5 y 10 años después de la administración de la última dosis.

Los expertos recomiendan una única dosis de refuerzo de Tdap para los adolescentes y para todos los adultos mayores de 19 años de edad (incluidos los mayores de 65). También se recomienda recibir una dosis de recuerdo durante cada embarazo.

Después de la exposición a la tosferina

Como medida preventiva, se administra a personas de todas las edades expuestas a la tosferina el antibiótico eritromicina (o a veces claritromicina o azitromicina), tanto si han sido vacunadas como si no.

Si los niños menores de 7 años han recibido menos de cuatro dosis de la vacuna y tienen contacto estrecho con alguien que sufre tosferina, también deben vacunarse.

Tratamiento de la tosferina

  • Para los lactantes gravemente enfermos, hospitalización y aislamiento

  • Antibióticos

Los lactantes gravemente enfermos suelen ser hospitalizados, dado que respirar puede llegar a resultarles tan difícil que necesitan respiración mecánica mediante un tubo colocado en la tráquea. Algunos pueden necesitar que se les succione el moco de la garganta. Otros necesitan oxígeno adicional y líquidos intravenosos. Los que están gravemente enfermos se mantienen aislados (para evitar que otras personas se expongan a las gotitas infectadas en el aire, lo que se denomina aislamiento respiratorio) hasta haberles suministrado antibióticos durante 5 días. Debido a que cualquier perturbación puede desencadenar un acceso de tos, a estos niños se les mantiene en una habitación tranquila y oscura perturbados lo menos posible.

Los niños de más edad con enfermedad leve reciben tratamiento domiciliario con antibióticos. Los niños tratados en el hogar deben ser aislados durante 4 semanas por lo menos después del comienzo de los síntomas y hasta que estos desaparezcan. La eficacia de los medicamentos para la tos es dudosa y no suelen emplearse.

Para erradicar las bacterias que causan la tosferina suelen prescribirse los antibióticos eritromicina o azitromicina, por vía oral. También se utilizan antibióticos para combatir las infecciones que acompañan a la tosferina, como la neumonía y la otitis.

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