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Oncocercosis

(Ceguera de los ríos)

Por Richard D. Pearson, MD, Emeritus Professor of Medicine, University of Virginia School of Medicine

La oncocercosis es la infección por el nematodo Onchocerca volvulus. Provoca prurito, sarpullido (a veces con cicatrización) y síntomas oculares que pueden conducir a la ceguera.

  • La infección se propaga a través de la picadura de la hembra de mosca negra, que se reproduce en arroyos.

  • La infección puede causar solo un prurito intenso, pero a veces provoca erupción cutánea, inflamación de los ganglios linfáticos, problemas visuales o ceguera total.

  • Por lo general, los médicos diagnostican la infección mediante la identificación de un estadio inmaduro del gusano en una muestra de piel.

  • La administración de ivermectina una o dos veces al año en zonas donde la infección es frecuente ayuda a controlar la infección.

  • El tratamiento consiste en una única dosis de ivermectina, que se repite cada 6 a 12 meses hasta que los síntomas desaparezcan.

A nivel mundial, alrededor de 25 millones de personas padecen oncocercosis. Aproximadamente 300 000 de ellas son ciegas y 800 000 tienen deficiencias visuales. La oncocercosis es la segunda causa principal de ceguera a nivel mundial, y es más frecuente en las zonas tropicales y en áreas del sur de África (subsaharianas). En algunos casos se produce en Yemen, el sur de México, Guatemala, Ecuador, Colombia, Venezuela y Brasil (a lo largo del Amazonas).

¿Sabías que...?

  • La oncocercosis, o ceguera de los ríos, es la causa principal de ceguera en los países en vías de desarrollo.

Transmisión de la oncocercosis

La oncocercosis se transmite a través de la picadura de la hembra de la mosca negra, que se reproduce en ríos de corriente rápida (de ahí el término ceguera de los ríos). El ciclo de infección comienza cuando una mosca negra pica a una persona infectada y se infecta así con formas inmaduras del gusano, denominadas microfilarias. Estas se convierten en larvas dentro de la mosca. Cuando la mosca pica a otra persona, las larvas pasan a la piel de esa persona, se mueven bajo la piel y forman nódulos, donde se convierten en gusanos adultos en un periodo de 12 a 18 meses. Los gusanos adultos hembra pueden vivir hasta 15 años en estos nódulos. Después del apareamiento, los gusanos hembra maduros producen huevos que se convierten en las microfilarias que abandonan el gusano. Un gusano puede producir 1000 microfilarias cada día. Miles de microfilarias se mueven a través de los tejidos de la piel y los ojos y son responsables de la enfermedad.

Por lo general, son necesarias muchas picaduras antes de que la infección cause síntomas. Por esta razón, es mucho menos probable que quienes visiten zonas afectadas desarrollen la infección.

Dado que la infección se transmite cerca de los ríos, muchas personas evitan esas zonas. El hecho de no poder vivir o trabajar cerca de un río afecta su capacidad para cultivar. Por esta razón, la oncocercosis contribuye a la escasez de alimentos en algunas zonas.

Síntomas de la oncocercosis

Los síntomas de oncocercosis aparecen cuando mueren las microfilarias. Su muerte causa prurito intenso, pudiendo ser el único síntoma. Puede aparecer erupción con enrojecimiento, y con el tiempo, la piel puede volverse gruesa, áspera y con arrugas, así como despigmentarse en manchas irregulares. Los ganglios linfáticos, incluidos los de la zona genital, se inflaman y se hinchan. Bajo la piel se notan los nódulos, que contienen gusanos adultos.

Los efectos sobre la visión van desde un deterioro leve (vista borrosa) hasta la ceguera total. El ojo se inflama y se enrojece, y la exposición a la luz brillante causa dolor. Sin tratamiento, la córnea se vuelve completamente opaca y puede cicatrizar, causando así la ceguera. Otras estructuras del ojo, incluidos el iris, la pupila y la retina, pueden resultar afectadas. El nervio óptico se inflama y degenera. La ceguera puede derivar en una reducción de la esperanza de vida.

Diagnóstico de la oncocercosis

  • Examen de una muestra de piel

Por lo general, se extrae una muestra de piel y se examina para detectar microfilarias. Las alternativas son análisis de sangre, pero estas pruebas no son siempre fiables ni están siempre disponibles. Mediante una lámpara de hendidura son visibles las microfilarias en el ojo.

Los nódulos pueden ser extirpados y revisados, buscando gusanos adultos, pero rara vez es necesario este procedimiento.

Prevención de la oncocercosis

Teóricamente, las siguientes estrategias pueden contribuir a reducir el riesgo de infección:

  • Evitar áreas infestadas de moscas

  • Uso de ropa de protección

  • Utilización abundante de repelentes de insectos

La administración de ivermectina 1 o 2 veces al año reduce drásticamente el número de microfilarias, evita el desarrollo de la enfermedad y ayuda a controlar la infección en personas que estén expuestas a ella de forma repetida.

Tratamiento de la oncocercosis

  • Ivermectina

  • A veces, doxiciclina

Para el tratamiento de la oncocercosis, se administra ivermectina como dosis única por vía oral y se repite cada 6 a 12 meses hasta que los síntomas desaparezcan. La ivermectina mata las microfilarias, reduce el número de éstas en la piel y los ojos y disminuye la producción de microfilarias por parte de los gusanos adultos durante varios meses. No mata los gusanos adultos, pero las dosis repetidas disminuyen su fertilidad.

A veces los médicos también administran doxiciclina (un antibiótico) durante 4 a 6 semanas. Mata algunas de las bacterias que residen en el interior de los gusanos y que son esenciales para la supervivencia de estos. Como resultado, los gusanos mueren. Los efectos secundarios suelen ser leves.

En el pasado, los nódulos eran extirpados quirúrgicamente, pero este tratamiento ha sido reemplazado por la ivermectina.

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