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Aspergilosis

Por Alan M. Sugar, MD, Professor of Medicine (Emeritus);Medical Director, Infectious Disease Clinical Services and HIV/AIDS Program, Boston University School of Medicine;Cape Cod Healthcare

La aspergilosis es una infección, principalmente de los pulmones, causada por el hongo Aspergillus.

  • En los pulmones o en los senos paranasales puede formarse una bola de micelios (fibras micóticas), coágulos de sangre y glóbulos blancos (leucocitos).

  • Los afectados pueden no tener síntomas o presentar expectoración de sangre, fiebre, dolor torácico y dificultad respiratoria.

  • Si los hongos se extienden al hígado o a los riñones, pueden producir disfunción en dichos órganos.

  • El diagnóstico suele requerir radiografías o una tomografía computarizada, y si es posible, el cultivo de una muestra de material infectado.

  • Se realiza un tratamiento con fármacos antifúngicos, y en algunos casos es necesaria la cirugía para extirpar los hongos.

Los aspergillos son muy frecuentes en el entorno, tanto interior como exterior, y suelen estar presentes en los montones de abono, en los conductos de ventilación y en partículas de polvo suspendidas en el aire. El contacto con estos hongos resulta, por tanto, inevitable.

Por lo general, la aspergilosis es causada por la inhalación de esporas de Aspergillus. La mayoría de personas inhalan estas esporas todos los días sin ningún tipo de problema. Pero si el sistema inmunitario está debilitado, la infección es más probable, dado que la aspergilosis es una infección fúngica oportunista (es decir, un tipo de infección que se produce aprovechando que el sistema inmunitario se encuentra deprimido). El sistema inmunitario puede encontrarse debilitado debido a trastornos que lo afectan (incluyendo algunos trastornos hereditarios), al cáncer o a la acción de fármacos como los corticoesteroides (si se toman dosis altas durante mucho tiempo), quimioterapia contra el cáncer, o medicamentos que se usan para prevenir el rechazo de un órgano trasplantado.

La aspergilosis puede adoptar varias formas:

  • Aspergiloma pulmonar: la aspergilosis suele afectar a los espacios abiertos del organismo, como las cavidades que se forman en los pulmones debido a enfermedades pulmonares preexistentes. La infección también puede producirse en los conductos del oído y en los senos paranasales. En los senos paranasales y los pulmones, la aspergilosis se manifiesta normalmente como una masa redondeada (aspergiloma) compuesta por una maraña de fibras micóticas, coágulos de sangre y glóbulos blancos (leucocitos). La masa de hongos aumenta progresivamente de tamaño, destruyendo el tejido pulmonar durante el proceso, pero no suele extenderse a otras zonas.

  • Aspergilosis invasiva: con menor frecuencia, la aspergilosis es muy agresiva y rápidamente se extiende por los pulmones y a menudo a través del torrente sanguíneo hacia el encéfalo, el corazón, el hígado y los riñones. Esta rápida diseminación aparece principalmente en personas con deficiencias graves del sistema inmunitario.

  • Aspergilosis broncopulmonar alérgica: Algunas personas con asma o con fibrosis quística desarrollan una reacción alérgica crónica con tos, sibilancias y fiebre si Aspergillus coloniza el revestimiento de sus vías aéreas.

Síntomas de la aspergilosis

La masa micótica localizada en los pulmones puede no causar ningún síntoma y ser descubierta en una radiografía de tórax realizada por otras razones, o bien puede provocar expectoración persistente de sangre y rara vez una hemorragia grave, incluso mortal.

Una infección rápidamente invasiva en los pulmones suele producir tos, fiebre, dolor torácico y dificultad respiratoria. Sin tratamiento, esta forma de aspergilosis invasiva es mortal.

La aspergilosis que se extiende a otros órganos produce una enfermedad grave, cuyos síntomas incluyen fiebre, escalofríos, choque (shock), delirio y coágulos de sangre. El paciente puede sufrir insuficiencia renal o hepática (dando lugar a ictericia), y dificultad respiratoria. La muerte puede ocurrir rápidamente.

La aspergilosis del conducto auditivo produce prurito y en algunos casos dolor; el líquido que supura el oído durante la noche puede manchar la almohada.

La aspergilosis de los senos paranasales causa sensación de congestión y a veces dolor, hemorragias o secreciones nasales.

Diagnóstico de la aspergilosis

  • Examen, análisis y cultivo de una muestra de material infectado

El médico sospecha el diagnóstico basándose en los síntomas. Una radiografía o una tomografía computarizada (TC) del área infectada proporciona también pistas para realizar el diagnóstico.

Para identificar el hongo, el médico por lo general tiene que obtener una muestra de material infectado y enviarla al laboratorio para realizar un cultivo, examinarlo y proceder a su análisis. Puede utilizarse un tubo de visualización (broncoscopio o rinoscopio) para obtener el material de los pulmones o de los senos paranasales.

Tratamiento de la aspergilosis

  • Fármacos antifúngicos

  • En algunos casos es necesaria cirugía para extraer el tejido infectado por el hongo.

La aspergilosis presente solo en un seno paranasal o en una única zona del pulmón requiere tratamiento, pero no supone un peligro inmediato porque progresa lentamente. Sin embargo, si la infección es generalizada o la persona se encuentra gravemente enferma o tiene un sistema inmunitario debilitado, el tratamiento se inicia de inmediato.

La aspergilosis invasivase trata con fármacos antifúngicos, como el voriconazol, el isavuconazol o, en ocasiones, posaconazol o itraconazol. Sin embargo, algunos tipos de Aspergillus no responden a dichos fármacos y puede ser necesario el tratamiento con anfotericina B o con una combinación de otros fármacos.

La aspergilosis del canal auditivo se trata mediante el raspado del hongo y la aplicación de gotas antimicóticas. Las acumulaciones de hongos localizadas en los senos paranasales por lo general deben extirparse quirúrgicamente.

Las bolas fúngicas en los pulmones no requieren tratamiento con medicamentos y por lo general no responden a los fármacos. Sin embargo, si estas bolas causan sangrado (lo que hace que las personas afectadas puedan toser sangre) u otros síntomas, la administración de medicamentos antifúngicos puede ayudar a disminuir los síntomas. Puede ser necesario eliminar las bolas fúngicas quirúrgicamente. La cirugía cura la infección, pero a menudo es arriesgada, porque muchas de estas personas a menudo tienen otros trastornos.

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