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Histoplasmosis

Por Alan M. Sugar, MD, Professor of Medicine (Emeritus);Medical Director, Infectious Disease Clinical Services and HIV/AIDS Program, Boston University School of Medicine;Cape Cod Healthcare

La histoplasmosis es una enfermedad infecciosa causada por el hongo Histoplasma capsulatum. Afecta principalmente a los pulmones, aunque en ocasiones se extiende a todo el organismo.

  • La inhalación de esporas del hongo provoca la infección.

  • La mayoría de las personas no presentan síntomas, pero algunas sienten malestar y tienen fiebre y tos, algunas veces con dificultad respiratoria.

  • En ocasiones la infección se disemina, provoca un aumento de tamaño del hígado, el bazo y los ganglios linfáticos, y daña otros órganos.

  • El diagnóstico se basa en el cultivo y el examen de las muestras de tejido y fluidos.

  • La necesidad de tratamiento con fármacos antimicóticos depende de la gravedad de la infección.

La histoplasmosis es particularmente común en los Estados Unidos centrales y del este (en particular a lo largo de los valles de los ríos Ohio y Mississippi), en el centro del estado de Nueva York y en Texas. La histoplasmosis también ocurre en algunas partes de América Central y del Sur, África, Asia y Australia.

Histoplasma se reproduce mejor en la tierra y el polvo contaminados con excrementos de pájaro o de murciélago. Los avicultores, trabajadores de la construcción, espeleólogos (personas que exploran cuevas), y otras personas que trabajan con tierra son los más propensos a inhalar las esporas producidas por Histoplasma.

La mayoría de las personas infectadas por Histoplasma no presentan síntomas. No obstante, cuando se inhalan grandes cantidades de esporas, se puede padecer una enfermedad grave.

Formas de histoplasmosis

Existen tres formas principales de histoplasmosis:

  • Histoplasmosis pulmonar aguda: Esta forma es la forma inicial de la infección. Se produce en los pulmones y por lo general permanece allí.

  • Histoplasmosis progresiva diseminada: Si el sistema inmunitario de la persona infectada está debilitado o es todavía inmaduro, la infección puede extenderse a través del torrente sanguíneo a otras partes del organismo, como el cerebro, la médula espinal, el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos, las glándulas suprarrenales, el sistema digestivo o la médula ósea. Esta forma raramente ocurre en adultos sanos. Suele presentarse en niños pequeños desnutridos o de muy corta edad, o en personas que tienen el sistema inmunitario debilitado, como las personas que tienen sida o quienes toman fármacos que inhiben el sistema inmunitario (ver Factores de riesgo para el desarrollo de infecciones fúngicas).

  • Histoplasmosis cavitaria crónica: En esta forma de la enfermedad, se forman gradualmente (a lo largo de varias semanas) uno o más espacios (cavidades) en los pulmones. La infección no se propaga de los pulmones a otras partes del cuerpo.

Síntomas de la histoplasmosis

Los síntomas de la infección varían según el tipo de histoplasmosis.

Histoplasmosis pulmonar aguda

Los síntomas suelen aparecer de 3 a 21 días después de la inhalación de esporas. Los afectados pueden notar malestar, tener fiebre y tos, y sentirse como si tuvieran la gripe. Los síntomas suelen desaparecer sin tratamiento en un periodo de 2 semanas, y pocas veces duran más de 6 semanas.

Las personas que inhalan muchas esporas pueden desarrollar neumonía. Pueden presentar dificultad respiratoria grave y estar enfermos durante meses.

La histoplasmosis pulmonar aguda es mortal en raras ocasiones, pero puede ser grave en personas con el sistema inmunitario debilitado (como las que tienen sida).

Histoplasmosis progresiva diseminada

Al principio los síntomas son inespecíficos: la persona infectada puede sentirse cansada, débil o con malestar general. Posteriormente los síntomas pueden empeorar muy despacio o de forma extremadamente rápida.

Puede producirse una neumonía, pero rara vez es grave, excepto en personas con sida. En raras ocasiones, puede aparecer meningitis (inflamación de los tejidos que recubren el cerebro y la médula espinal), cuyos síntomas principales son dolor de cabeza y rigidez en el cuello. El hígado, el bazo y los ganglios linfáticos aumentan de tamaño. Con menor frecuencia, la infección produce úlceras en la boca y el intestino. En pocas ocasiones, resultan dañadas las glándulas suprarrenales (lo que causa enfermedad de Addison).

Sin tratamiento, esta forma es mortal en más del 90% de los casos. Aun con tratamiento, las personas con sida pueden morir rápidamente a causa de esta infección.

Histoplasmosis crónica cavitaria

Esta infección pulmonar se presenta de manera gradual a lo largo de varias semanas, produciendo tos y progresiva dificultad para respirar. Los síntomas incluyen pérdida de peso, sudores nocturnos, febrícula y malestar general.

La mayoría de las personas se recuperan sin tratamiento en un plazo de 2 a 6 meses. Sin embargo, la dificultad respiratoria puede continuar empeorando y algunas personas expectoran sangre, a veces abundante. El tejido pulmonar se destruye y se forma tejido cicatricial. El daño pulmonar o la invasión bacteriana de los pulmones puede llegar a causar la muerte.

Diagnóstico de la histoplasmosis

  • Cultivo y examen de muestras de tejidos o líquidos corporales

  • En ocasiones, análisis de sangre y orina

  • Radiografía de tórax

Para establecer el diagnóstico, el médico obtiene muestras de esputo, orina, sangre o tejido de las llagas de la boca (en su caso). Los médicos pueden usar una sonda de observación (broncoscopio) a través de la cual se pueden tomar muestras de los pulmones. O pueden hacer una biopsia para tomar muestras del hígado, la médula ósea o los ganglios linfáticos. Estas muestras se envían al laboratorio para realizar un cultivo y examinarlas. La orina y la sangre se analizan en busca de proteínas (antígenos) liberadas por el hongo.

Los médicos también hacen una radiografía de tórax para buscar evidencias de infección pulmonar.

En algunas formas infrecuentes de infección se requiere la ayuda de especialistas en enfermedades infecciosas para el diagnóstico (y el tratamiento).

Tratamiento de la histoplasmosis

  • Fármacos antifúngicos

Las personas con histoplasmosis pulmonar aguda que por lo demás están sanas rara vez requieren tratamiento farmacológico. Sin embargo, si las personas no mejoran después de un mes, a menudo se prescribe itraconazol por vía oral. A aquellas que desarrollan una neumonía grave, se les administra anfotericina B por vía intravenosa, seguida de itraconazol.

Las personas con histoplasmosis progresiva diseminada necesitan tratamiento. Si la infección es grave, se administra anfotericina B por vía intravenosa, seguida de itraconazol por vía oral. Si la infección es leve, el itraconazol se utiliza solo.

Si las personas con sida desarrollan histoplasmosis, es posible que necesiten tomar de por vida un medicamento antifúngico, que suele ser el itraconazol. Sin embargo, es posible suspender la administración del antifúngico si el número de CD4 (un tipo de glóbulo blanco) aumenta y se mantiene lo suficientemente alto durante por lo menos 6 meses.

En la histoplasmosis crónica cavitaria puede eliminarse el hongo con itraconazol o, en caso de infecciones más graves, con anfotericina B. Sin embargo, el tratamiento no puede revertir la destrucción causada por la infección. Por consiguiente, muchas personas continúan padeciendo problemas respiratorios, parecidos a los de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Por esta razón debe iniciarse el tratamiento lo antes posible con el fin de limitar la lesión pulmonar.

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