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Introducción a las infecciones por hongos

Por Alan M. Sugar, MD, Boston University School of Medicine;Cape Cod Healthcare

  • Como las esporas de los hongos suelen estar presentes en el aire o en el suelo, las infecciones por hongos (infecciones fúngicas, micosis) suelen empezar en los pulmones o en la piel.

  • Las micosis rara vez son graves, salvo que el sistema inmunitario esté debilitado, cosa que suele ocurrir a causa del consumo de fármacos o por enfermedades.

  • Por lo general, las infecciones por hongos evolucionan lentamente.

  • Los antifúngicos (antimicóticos) pueden aplicarse directamente en la zona afectada o, si la infección es grave, administrarse por vía oral o inyectarse.

Los hongos no son plantas ni animales. Antaño eran considerados plantas, pero hoy día están clasificados como un reino propio. Algunos hongos, incluidos las levaduras como Candida y los mohos como los aspergillos, solo pueden verse con ayuda de un microscopio. Otros, como el moho del pan y las setas, se ven a simple vista. Los hongos pueden crecer con forma redondeada (como las levaduras) o en largas y finas hebras (hifas); algunos hongos pasan por ambas formas durante su ciclo vital.

Ciertos hongos se reproducen diseminando esporas microscópicas, que suelen estar presentes en el aire, por lo que pueden ser inhaladas o entrar en contacto con la superficie del cuerpo, principalmente con la piel. Por lo tanto, las infecciones fúngicas suelen iniciarse en los pulmones o en la piel. De la amplia variedad de esporas que se depositan en la piel o que son inhaladas por los pulmones, la mayoría no causan infección. Excepto en el caso de algunos trastornos cutáneos superficiales, las infecciones fúngicas rara vez se transmiten de persona a persona. Normalmente, si el sistema inmunitario está sano, las infecciones fúngicas no se propagan a los órganos internos del cuerpo.

¿Sabías que...?

  • Los hongos pertenecen a su propio reino, no son plantas ni animales.

Ciertos tipos de hongos (como Candida) están presentes habitualmente en la superficie del cuerpo o en el intestino. Aunque suelen ser inocuos, en algunas ocasiones causan infecciones locales en la piel y en las uñas (ver Infecciones fúngicas de la piel), en la vagina (ver Introducción a las infecciones vaginales), en la boca ( Gingivitis debida a infecciones) o en los senos paranasales (ver Infecciones fúngicas de los senos paranasales). Los hongos rara vez producen daños graves, excepto en personas con deficiencias del sistema inmunitario y en las que tengan implantados en su cuerpo materiales extraños, incluyendo dispositivos médicos (por ejemplo, un catéter intravenoso, una prótesis articular o una válvula cardíaca artificial).

Algunas veces se altera el equilibrio normal que mantiene los hongos bajo control y aparecen las infecciones. Por ejemplo, las bacterias que en condiciones normales están presentes en el sistema digestivo y en la vagina restringen el crecimiento de ciertos hongos en esas zonas. Cuando una persona toma antibióticos, pueden ser eliminadas también las bacterias útiles, lo que favorece que los hongos proliferen de manera incontrolada. El excesivo crecimiento de los hongos provoca síntomas, que suelen ser leves. Al crecer las bacterias de nuevo, el equilibrio se restablece y el problema, por lo general, se resuelve.

Algunas infecciones fúngicas (la histoplasmosis, la blastomicosis, la coccidioidomicosis y la paracoccidioidomicosis) pueden ser graves en personas por lo demás sanas. Los hongos que causan estas infecciones se encuentran en el medio ambiente en varias zonas del planeta; por lo tanto, algunas infecciones fúngicas son más frecuentes en ciertas áreas geográficas. Por ejemplo, la coccidioidomicosis aparece principalmente en el sudoeste de Estados Unidos; la histoplasmosis es en especial frecuente en algunos territorios de América, desde el sur de Canadá hasta las regiones centrales de Argentina, sobre todo en los valles de los ríos Ohio y Misisipí, y la blastomicosis es particularmente frecuente en las regiones del este y del centro de Estados Unidos (y en África).

Puesto que muchas infecciones fúngicas evolucionan lentamente, es posible que pasen meses o años antes de que una persona solicite atención médica. En las personas con el sistema inmunitario debilitado, las infecciones por hongos pueden ser muy agresivas, propagarse rápidamente a otros órganos y con frecuencia causar la muerte. El sistema inmunitario puede verse debilitado por fármacos que lo inhiban (inmunosupresores), así como por antineoplásicos (quimioterápicos), fármacos para prevenir el rechazo a un órgano trasplantado o una enfermedad como el sida.

Existen diversos fármacos eficaces contra las infecciones fúngicas, pero la estructura y la composición química de los hongos hace que sean difíciles de destruir. Los antifúngicos pueden aplicarse directamente sobre la micosis de la piel o de otra superficie, como la vagina o el interior de la cavidad oral; también se administran por vía oral o se inyectan cuando es necesario tratar infecciones más graves, que suelen requerir un tratamiento de varios meses de duración.

Fármacos para infecciones fúngicas graves

Fármaco

Indicaciones frecuentes

Algunos efectos secundarios

Anfotericina B

Amplia variedad de micosis

Escalofríos, fiebre, cefalea, vómitos, descenso de los niveles de potasio en sangre, lesión renal y anemia

Anidulafungina

Caspofungina

Micafungina

Aspergilosis (Aspergillus), candidiasis y, posiblemente, otras infecciones

Fiebre, náuseas, inflamación de las venas

Fluconazol

Candidiasis y otras infecciones fúngicas, incluidas las criptocócicas

Inflamación hepática (hepatitis), pero menos que con ketoconazol

Flucitosina

Candidiasis y criptococosis

Lesión renal y de la médula ósea

Itraconazol

Candidiasis y otras micosis

Náuseas, diarrea e inflamación hepática, pero menos que con ketoconazol

La absorción intestinal del fármaco es imprevisible

Ketoconazol

Candidiasis y otras micosis

Náuseas y vómitos, inhibición de la producción de testosterona y cortisol, e inflamación hepática

Posaconazol

Apergillosis (Aspergillus), candidiasis y otras muchas infecciones por hongos

Náuseas, vómitos y, raramente, inflamación hepática

Voriconazol

Aspergilosis (Aspergillus) y candidiasis

Trastornos visuales reversibles

Recursos en este artículo