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Dengue

Por Craig R. Pringle, BSc, PhD, Emeritus Professor, School of Life Sciences, University of Warwick

El dengue es una infección viral transmitida por mosquitos que causa fiebre, dolores corporales generalizados y, en casos graves, hemorragia externa e interna (conocida como fiebre hemorrágica del dengue).

El dengue es frecuente en los trópicos y subtrópicos de todo el mundo. Es más frecuente en el sudeste de Asia, pero se está volviendo más habitual en América Central y del Sur y en otros países. Ya se ha producido en el Caribe (incluyendo Puerto Rico y las islas Vírgenes de Estados Unidos), en Oceanía y en el subcontinente indio. La infección está causada por un flavivirus y la transmiten los mosquitos.

Muchos factores han contribuido a la propagación del dengue:

  • El cambio climático, lo que resulta en más áreas donde puede vivir el mosquito

  • La propagación del mosquito que transporta el virus

  • La falta de una vacuna eficaz

En Estados Unidos se han producido sólo alrededor de 100 a 200 casos, traídos por los turistas que regresan de las zonas afectadas. Sin embargo, cada año se producen en el planeta alrededor de 50 a 100 millones de casos y cerca de 20 000 muertes.

Existen cuatro tipos de virus del dengue (serotipos). La infección por uno de los serotipos protege contra la infección por ese determinado serotipo durante un largo periodo de tiempo, pero proporciona sólo protección limitada y temporal contra la infección por los demás serotipos.

Síntomas

Los síntomas suelen empezar entre 3 y 15 días después de sufrir la picadura de un mosquito infectado.

La gravedad del dengue es variable. El dengue suele empezar de forma abrupta y provocar fiebre, escalofríos, dolor de cabeza intenso, dolor al mover los ojos, fatiga extrema y dolores intensos y generalizados por todo el cuerpo, en especial en la espalda, las piernas y las articulaciones. Estos dolores a menudo son tan intensos que la enfermedad ha sido llamada «fiebre quebrantahuesos».

Los ganglios linfáticos se inflaman, y puede aparecer una erupción (que pronto desaparece) en la cara.

Los síntomas duran unos 2 o 3 días y luego desaparecen; Las personas afectadas se encuentran bien durante unas 24 horas. Después, la fiebre puede reaparecer, y puede desarrollarse una erupción en el tronco y diseminarse hacia las extremidades y la cara.

Las personas con síntomas más graves pueden sentirse débiles durante varias semanas. La muerte es poco frecuente.

Fiebre hemorrágica del dengue

La fiebre hemorrágica del dengue es una forma más grave del dengue. Este trastorno se presenta principalmente en niños menores de 10 años de edad que viven en zonas donde el dengue es frecuente. La fiebre hemorrágica del dengue es consecuencia de una segunda infección por el virus del dengue. El sistema inmunitario de la persona afectada reacciona agresivamente contra la segunda infección. Esta reacción daña los vasos sanguíneos, que filtran líquido y/o sangre. A veces los vasos sanguíneos vierten líquido en los pulmones, lo que provoca dificultad para respirar.

Se puede producir sangrado por la nariz, la boca y el tubo digestivo, además de heridas punzantes. Las personas afectadas pueden vomitar sangre o expulsar heces con sangre. El sangrado se puede producir de forma subcutánea como manchas o placas de color púrpura.

Sin tratamiento, la enfermedad puede empeorar con rapidez, y la presión arterial puede llegar a ser peligrosamente baja, lo que acaba causando un choque (shock). Cuando el tratamiento lo llevan a cabo médicos experimentados, la fiebre hemorrágica del dengue es mortal en menos del 1% de los casos. Sin embargo, sin esa atención, hasta el 30% de las personas afectadas fallecen.

Diagnóstico

  • Análisis de sangre

Los médicos sospechan dengue cuando observan los síntomas característicos en personas que viven o han estado en un área donde la infección es frecuente.

Por lo general se diagnostica mediante análisis de sangre para detectar anticuerpos contra el virus.

Prevención

Las personas que viven en zonas donde el dengue es común deben tratar de prevenir las picaduras de mosquitos.

Las personas con dengue se mantienen dentro de una mosquitera hasta que remite el segundo brote de fiebre para evitar una posterior propagación de la infección por los mosquitos.

Se están ensayando algunas vacunas, pero todavía no están listas para su uso rutinario.

Tratamiento

  • Analgésicos

  • Para la fiebre hemorrágica del dengue, líquidos

No existen medicamentos antivíricos eficaces para el dengue. El tratamiento se centra en aliviar los síntomas. El paracetamol (acetaminofeno) puede ser utilizado para bajar la fiebre y aliviar los dolores musculares. Pero no debe administrarse aspirina (ácido acetilsalicílico) ni cualquier otro medicamento antiinflamatorio no esteroideo (AINE), ya que estos medicamentos aumentan la probabilidad de sufrir una hemorragia. Además, no se administra aspirina a los niños, ya que aumenta el riesgo de síndrome de Reye (ver Síndrome de Reye).

Para la fiebre hemorrágica del dengue, se administran líquidos por vía intravenosa para aumentar y mantener la presión arterial y de este modo prevenir un choque (shock).