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Fiebre de Lassa y fiebres hemorrágicas sudamericanas

Por Craig R. Pringle, BSc, PhD, Professor Emeritus, School of Life Sciences, University of Warwick

La fiebre de Lassa y las fiebres hemorrágicas sudamericanas son infecciones víricas que causan sangrado (hemorragia) y mal funcionamiento de los órganos. Suelen causar la muerte.

  • Estas infecciones son transmitidas por los roedores, por lo general cuando la persona ingiere alimentos contaminados.

  • Los síntomas incluyen fiebre, dolores musculares y corporales, cefalea, náuseas, vómitos, tos, dolor de garganta, así como hemorragia por la boca, la nariz o en órganos internos.

  • Para confirmar el diagnóstico, los médicos realizan análisis de sangre y de orina.

  • El tratamiento incluye la administración de líquidos y otras medidas para mantener las funciones corporales.

La fiebre de Lassa y la fiebre hemorrágica Sudamericana son fiebres hemorrágicas (ver Introducción a las fiebres hemorrágicas), caracterizadas por el sangrado.

La fiebre de Lassa se ha producido en Nigeria, Liberia, Guinea y Sierra Leona. Las fiebres sudamericanas se producen en Bolivia, Argentina, Venezuela y Brasil.

Estas infecciones, causadas por arenavirus, son transmitidas por roedores, su orina o sus excrementos, a los seres humanos cuando ingieren comida contaminada. Pueden contagiarse de persona a persona mediante contacto con líquidos corporales (como saliva, orina, heces o sangre).

Síntomas

Los síntomas suelen comenzar entre 5 y 16 días después de la exposición al virus. Estas infecciones causan fiebre, malestar general, debilidad, dolor difuso en el cuerpo, diarrea y vómitos. Durante los siguientes 4 a 5 días se pueden aparecer dolor torácico, dolor de garganta, tos y vómitos. Alrededor del 80% de los casos de fiebre de Lassa son leves y a menudo no se diagnostican. Pero los síntomas son graves en aproximadamente el 20% de casos.

Si la fiebre de Lassa es grave, puede provocar que la cara y el cuello se hinchen. Cerca del 20% de las personas con fiebre de Lassa pierden la capacidad auditiva. La pérdida puede ser permanente.

La hemorragia por la boca, la nariz, el estómago y el tracto intestinal es frecuente en las fiebres hemorrágicas de América del Sur. La hemorragia evidente es menos frecuente en la fiebre de Lassa, Pero a veces se produce sangrado por heridas punzantes, de las encías o de la nariz, y bajo la piel (pueden observarse pequeñas manchas de color púrpura). Cuando se produce la muerte, por lo general es como consecuencia del choque (shock) causado por una pérdida generalizada de líquido de los vasos sanguíneos.

Por lo general, la recuperación o la muerte suelen ocurrir entre 7 y 31 días después del inicio de los síntomas. La fiebre de Lassa, si es grave, causa la muerte en el 16 al 45% de las personas afectadas. En las mujeres embarazadas o que acaban de tener un bebé, la tasa de mortalidad es más alta (hasta el 92%).

Diagnóstico

  • Análisis de sangre

Estas infecciones se sospechan cuando las personas que puedan haber estado expuestas al virus presentan síntomas característicos. El diagnóstico se confirma mediante análisis de sangre para identificar el virus o los anticuerpos contra él.

Es necesario un aislamiento estricto para prevenir la propagación a los trabajadores sanitarios y a los familiares de la persona afectada. Poner en cuarentena a las personas con síntomas de la infección (fiebre y hemorragia) durante un brote ha demostrado ser un medio eficaz para controlar los brotes de estas infecciones. Se toman precauciones para prevenir la propagación a través del aire.

No existe ninguna vacuna disponible para la fiebre de Lassa. Existe una vacuna experimental eficaz contra algunas fiebres hemorrágicas de América del Sur.

Tratamiento

  • Tratamiento de apoyo, incluyendo administración de líquidos

  • Ribavirina

El tratamiento consiste en medidas de soporte, que incluyen la administración de líquidos y electrólitos si es necesario.

La ribavirina, un fármaco antiviral, no cura la infección, pero reduce el riesgo de muerte en las personas con fiebre de Lassa. También puede ser beneficiosa en las fiebres hemorrágicas sudamericanas.