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Gripe

Por Craig R. Pringle, BSc, PhD, Emeritus Professor, School of Life Sciences, University of Warwick

La gripe es una infección de los pulmones y de las vías respiratorias producida por uno de los virus de la gripe. Provoca fiebre, secreción nasal, dolor de garganta, tos, cefalea, dolores musculares (mialgias) y sensación de malestar general.

  • El virus se transmite por la inhalación de gotitas expulsadas por una persona infectada al toser o estornudar, o al tener contacto directo con las secreciones nasales de una persona infectada.

  • La gripe a menudo comienza con escalofríos, seguidos de fiebre, dolores musculares, cefalea, dolor de garganta, tos, secreción nasal y malestar general.

  • A menudo, la persona afectada reconoce la enfermedad por los síntomas, pero a veces son necesarios análisis de muestras de sangre o de secreciones respiratorias para identificar el virus.

  • La vacunación anual contra la gripe es la mejor manera de prevenir la enfermedad.

  • Descansar, tomar mucho líquido y evitar esfuerzos es beneficioso, así como tomar analgésicos, descongestionantes y en ocasiones antivirales.

La gripe es notablemente distinta del resfriado común (ver Resfriado común); la provoca un virus diferente y produce síntomas mucho más graves. Además, la gripe afecta a las células de las vías respiratorias bajas.

El virus de la gripe se transmite por inhalación de gotitas provenientes de la tos o de los estornudos de una persona infectada, o bien por contacto directo con sus secreciones nasales. La infección puede diseminarse mediante la utilización de objetos domésticos que han estado en contacto con personas infectadas o con sus secreciones.

Tipos y cepas de la gripe

Existen tres tipos de virus de la gripe:

  • Tipo A

  • Tipo B

  • Tipo C

Dentro de los virus de la gripe de tipo A y B existen muchas cepas diferentes, pero todas causan una enfermedad similar. Las diferentes cepas causan los brotes estacionales regulares de gripe. El tipo C no causa una gripe típica.

El tipo A causa el 95% de los casos de gripe y la mayoría de los otros casos están causados por el tipo B. La gripe de tipo C se produce con menos frecuencia, sobre todo en los niños.

La cepa del virus de la gripe que causa brotes siempre cambia ligeramente, por lo cual cada año el virus es algo distinto del de años anteriores. Estos cambios suelen bastar para que las vacunas que eran previamente efectivas dejen de serlo.

Las cepas de gripe de tipo A se nombran según las versiones específicas de dos proteínas presentes en la superficie del virus. Las proteínas son H (por hemaglutinina) y N (por neuraminidasa). Existen 18 proteínas H y 11 proteínas N diferentes. Por lo tanto, una cepa podría llamarse gripe A, H1N1. Esta cepa fue responsable de muchas infecciones en Estados Unidos durante la temporada de gripe de 2013-2014.

El nombre de una cepa a menudo refleja su tipo, el lugar donde apareció por primera vez (por ejemplo, gripe de Hong Kong) o un animal (por ejemplo, gripe porcina) y el año en que se detectó.

Epidemias y pandemias de gripe

En una epidemia de gripe muchas personas se enferman en un periodo muy breve de tiempo. Cada año, en todo el mundo, aparecen brotes generalizados de gripe durante el final del otoño o comienzos del invierno en climas templados (lo que se conoce como epidemia estacional). Las epidemias de gripe pueden ocurrir en dos fases:

  • En primer lugar, en los escolares y las personas que conviven con ellos

  • En segundo lugar, en personas que estén confinadas en el hogar o que vivan en centros de atención permanente, sobre todo las personas ancianas.

Normalmente, cada epidemia de la enfermedad se produce por una sola cepa del virus de la gripe.

Una pandemia de gripe se refiere a un brote que se ha extendido a través de una región extensa, por lo general a través de continentes y, a veces, incluso a nivel mundial. Ha habido sólo 6 pandemias importantes de gripe desde 1889. Una pandemia de gripe es preocupante, ya que por lo general sólo tiene lugar cuando se ha producido un cambio más importante que de costumbre en la cepa del virus de la gripe. Cuando se produce un cambio tan importante, esa cepa de la gripe puede afectar a muchas más personas y causar una enfermedad más grave. El riesgo de muerte es mayor. Aunque no se sabe a ciencia cierta, los científicos piensan que la pandemia de gripe de 1918 causó entre 30 y 50 millones de muertes en todo el mundo, incluyendo cerca de 675 000 en Estados Unidos.

Síntomas

Los síntomas comienzan entre 1 y 4 días después de la infección y pueden ser repentinos. Los escalofríos o la sensación de frío muy intenso son a menudo los primeros síntomas. La fiebre es habitual durante los primeros días y puede llegar a alcanzar los 39-39,5 ºC. Muchos afectados se sienten tan enfermos, débiles y cansados, que deben guardar cama durante días. Tienen dolores y molestias en todo el cuerpo, sobre todo en la espalda y las piernas. El dolor de cabeza suele ser intenso y se acompaña de dolor alrededor y detrás de los ojos. La luz brillante empeora el dolor de cabeza.

Al principio, los síntomas respiratorios suelen ser relativamente leves y pueden incluir dolor y picor de garganta, sensación de quemazón en el pecho, tos seca y congestión nasal; posteriormente, la tos se hace más intensa y se acompaña de flemas (esputo). Es posible que la piel esté caliente y enrojecida, sobre todo en la cara. La boca y la garganta se enrojecen, y aparecen lagrimeo y congestión ocular. También pueden aparecer náuseas y vómitos, en especial en los niños. Algunas personas pierden el sentido del olfato durante días o semanas; en raras ocasiones, la pérdida es permanente.

La mayoría de los síntomas remiten al cabo de 2 o 3 días; sin embargo, la fiebre a veces dura hasta 5 días. La tos, la debilidad, la sudoración y la fatiga persisten durante varios días, y en algunos casos durante semanas. La irritación moderada de las vías respiratorias puede conllevar una disminución en la duración o la intensidad del ejercicio que pueda realizar el afectado, y puede tardar entre 6 y 8 semanas en resolverse por completo, igual que las sibilancias leves.

Complicaciones

La complicación más frecuente de la gripe es:

En la neumonia viral, el mismo virus de la gripe se propaga a los pulmones. En la neumonía bacteriana, bacterias no relacionadas (como neumococos o estafilococos) atacan a la persona, cuyas defensas están debilitadas. En ambos casos el paciente muestra un empeoramiento de la tos, dificultad para respirar, fiebre persistente o recurrente, y en ocasiones esputo purulento o sanguinolento.

Las personas con alto riesgo de complicaciones y muerte por la gripe son:

  • Los niños menores de 4 años

  • Los adultos mayores de 65 años

  • Las personas con trastornos médicos crónicos (particularmente los que afectan el corazón, los pulmones o el sistema inmunitario) o diabetes mellitus

  • Mujeres en el 2º o 3º trimestre del embarazo

  • Las personas con trastornos que aumentan el riesgo de atragantarse con las secreciones orales, como el accidente cerebrovascular u otros trastornos neurológicos que causan debilidad, además de los trastornos convulsivos

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

  • En algunas ocasiones análisis en muestras de sangre o secreciones respiratorias

  • A veces, una radiografía de tórax y la medición de los niveles de oxígeno en la sangre

Por lo general, la población conoce los síntomas de la gripe y, como se produce en epidemias, suele ser diagnosticada correctamente por la misma persona que la sufre o bien por sus familiares. La gravedad de los síntomas y la presencia de fiebre muy alta y de dolor en distintas zonas del cuerpo la distinguen de un resfriado común, en especial cuando ocurre durante una epidemia de gripe. Es más difícil identificar correctamente la gripe solo por los síntomas cuando no hay epidemia.

Los análisis de sangre o de las secreciones respiratorias permiten identificar el virus de la gripe. Las pruebas se realizan principalmente cuando las personas se encuentran muy enfermas o si los médicos sospechan que los síntomas pueden deberse a alguna otra causa. Algunos análisis pueden realizarse en la consulta del médico.

Si el médico sospecha que se ha desarrollado una neumonía, realiza una radiografía de tórax y mide los niveles de oxígeno en sangre con un sensor colocado en un dedo (pulsioximetría).

Prevención

La prevención consiste en:

  • La vacunación anual para todas las personas de 6 meses o más de edad

  • A veces, fármacos antivíricos

La prevención es importante para todas las personas, pero en especial para los profesionales de la salud y las que presentan un alto riesgo de complicaciones por la gripe.

¿Sabías que...?

  • Todas las personas de 6 meses o más de edad, con raras excepciones, deben recibir una vacuna contra la gripe cada año.

Vacunas

La vacunación anual es la mejor manera de evitar coger la gripe.

Hay dos tipos básicos de vacuna contra la gripe (ver Vacuna contra la gripe):

  • Una vacuna que se administra por inyección y que contiene virus o fragmentos del virus inactivado (muerto) de la gripe

  • Una vacuna inhalada como aerosol nasal, que contiene virus vivos debilitados (atenuados)

La vacuna inactivada, inyectada se puede administrar a todas las personas de 6 meses de edad o más, incluidas las mujeres embarazadas. Para las personas mayores de 65 años está disponible una vacuna antigripal inactivada de dosis más alta. No se administra a:

  • Las personas que hayan sufrido anteriormente una reacción alérgica grave a la vacuna contra la gripe o a uno de sus componentes

La vacuna inhalada que contiene virus vivos solo se usa en personas sanas de edades comprendidas entre los 2 y los 49 años. No se administra a:

  • Las personas que hayan sufrido anteriormente una reacción alérgica grave a la vacuna contra la gripe o a uno de sus componentes

  • Mujeres embarazadas

  • Personas con el sistema inmunitario debilitado (como las que tengan sida o tomen inmunosupresores), y quienes convivan con ellos

  • Personas con ciertas enfermedades, como el asma o una enfermedad crónica de los pulmones, el corazón o los riñones

  • Los niños que están tomando aspirina (ácido acetilsalicílico) como tratamiento prolongado o que son menores de 5 años de edad y sufren asma u otro trastorno similar

Los médicos suelen posponer la administración de cualquier vacuna a las personas que están enfermas en el momento de la vacunación.

Después de la epidemia de gripe porcina de 1976, en la que millones de personas recibieron la vacuna contra la gripe, un número mayor de lo habitual de personas sufrió un trastorno nervioso llamado síndrome de Guillain-Barré (ver Síndrome de Guillain-Barré). En ese momento, los médicos pensaron que la vacuna desencadenaba el síndrome de Guillain-Barré, pero las pruebas recientes indican que esta conexión es errónea. Sin embargo, para estar seguros, los médicos son cautelosos a la hora de administrar la vacuna contra la gripe a cualquier persona que haya desarrollado el síndrome de Guillain-Barré dentro de las 6 semanas posteriores a haber recibido la vacuna contra la gripe. En tales casos, los médicos y la persona afectada sopesan el riesgo de contraer la gripe frente al riesgo potencial de desarrollar síndrome de Guillain-Barré.

Las personas con alergia grave al huevo pueden tener una reacción alérgica grave a la vacuna de la gripe, porque está hecha con virus cultivados en huevos. Sin embargo, está disponible una vacuna que no contiene huevo para las personas con edades comprendidas entre los 18 y los 49 años.

Las vacunas antigripales suelen proteger frente a tres cepas del virus de la gripe, pero ya está disponible una nueva vacuna que protege contra cuatro cepas. Las cepas del virus que causan los brotes de gripe cambian cada año. Así pues, se desarrollan vacunas distintas cada año, para no quedarse atrás respecto a los cambios que se producen en los virus. Los expertos intentan predecir la cepa de virus que atacará cada año en función de la cepa del virus predominante en la temporada anterior de gripe y de las que estén causando la enfermedad en otras partes del mundo. Cuando las proteínas H y N de la vacuna coinciden con las de las cepas de gripe que causan la epidemia actual, la vacuna disminuye la tasa de infección en adultos sanos en un porcentaje entre el 70 y el 90%.

En las personas ancianas que viven en residencias la vacuna es menos efectiva para prevenir la gripe, pero reduce las posibilidades de desarrollar neumonía y de sufrir un desenlace mortal.

Aparte de dolor ocasional en el sitio de la inyección, (o en el caso de la vacuna inhalada, la secreción nasal), la vacuna no suele provocar efectos secundarios.

En el hemisferio norte, la vacunación se lleva a cabo durante el otoño, de modo que los niveles de anticuerpos lleguen al máximo durante los meses de mayor incidencia de la gripe: de noviembre a marzo. En la mayoría de los casos, deben transcurrir unas 2 semanas hasta que la vacuna comience a ofrecer protección.

Medicamentos antivirales

Aunque la vacunación es el método preferido de prevención, en ciertas personas pueden utilizarse varios fármacos antivirales para prevenir la infección por el virus de la gripe.

Durante un brote de gripe se administran fármacos antivíricos a las personas que han sido vacunadas dentro de las 2 semanas anteriores (porque la vacuna tarda 2 semanas en ser efectiva). El tratamiento farmacológico se interrumpe 2 semanas después de la vacunación. Además, los antivirales se utilizan para proteger a las personas con trastornos que hacen que la vacunación sea ineficaz o peligrosa.

Los fármacos administrados pueden ser zanamivir u oseltamivir. El oseltamivir tiene pocos efectos secundarios. El zanamivir puede irritar los pulmones y causar sibilancias en personas que sufren asma.

Tratamiento

  • Reposo y muchos líquidos

El mejor tratamiento para la gripe es el reposo adecuado, beber grandes cantidades de líquido y evitar cualquier esfuerzo. Las actividades habituales pueden reanudarse de 24 a 48 horas después de que la temperatura corporal vuelva a la normalidad, pero casi siempre son necesarios varios días para lograr la recuperación completa.

La fiebre y los dolores pueden tratarse con paracetamol (acetaminofeno) o antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno y la aspirina (ácido acetilsalicílico). Debido al peligro de desarrollar síndrome de Reye (ver Síndrome de Reye), no debe administrarse aspirina (ácido acetilsalicílico) a los niños (menores de 18 años). El paracetamol (acetaminofeno) y el ibuprofeno sí pueden utilizarse en los niños si es necesario. Otras medidas útiles para el resfriado común, como los descongestionantes nasales y la inhalación de vapor, contribuyen a aliviar los síntomas (ver Tratamiento).

Los mismos fármacos antivirales que se utilizan para prevenir la infección (oseltamivir y zanamivir) también son útiles para tratar a las personas con gripe. Sin embargo, solo funcionan si se usan durante los 2 días siguientes al inicio de los síntomas, y reducen la gravedad de los síntomas y acortan el periodo de duración de la fiebre y el tiempo hasta que puede retomarse la vida normal, pero tomándolos solo se gana aproximadamente 1 día. Aun así, estos fármacos son muy eficaces en algunas personas.

El fármaco o los fármacos utilizados dependen del virus específico que ha causado la infección. El oseltamivir, tomado por vía oral, y el zanamivir, tomado por inhalación, son útiles tanto contra el virus de la gripe A como contra el de la gripe B.

Si aparece una infección bacteriana secundaria, debe añadirse tratamiento antibiótico.

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