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Gripe porcina H1N1

Por Craig R. Pringle, BSc, PhD, Professor Emeritus, School of Life Sciences, University of Warwick

La gripe porcina H1N1 es una infección gripal causada por una nueva cepa del virus de la gripe A.

Los cerdos pueden infectarse con cepas del virus de la gripe (ver Tipos y cepas de la gripe). La mayoría de las cepas de gripe que afectan a los cerdos son ligeramente diferentes de las que afectan a las personas; estas cepas rara vez se contagian a las personas, y cuando lo hacen es extremadamente raro que se transmitan de persona a persona.

El virus de la gripe porcina H1N1 tiene genes de los virus de la gripe porcina, aviaria y humana. El virus de la gripe porcina H1N1 se transmite fácilmente de persona a persona, al igual que la gripe humana común. Los seres humanos no se contagian con el virus de la gripe porcina H1N1 por comer cerdo, y solo en contadas ocasiones se contagian como consecuencia de haber estado en contacto con estos animales.

En 2009, el virus H1N1 de la gripe porcina se extendió tanto que se consideró una pandemia. Sin embargo, en agosto de 2010 el número de casos había disminuido tanto que la pandemia se consideró finalizada.

En varios estados de EEUU se ha producido infección por otra cepa del virus de la gripe porcina (H3N2). Las personas infectadas tuvieron contacto con cerdos domésticos aparentemente sanos, por lo general en las ferias agrícolas. También, en algunos casos, el virus puede haberse transmitido de persona a persona.

A diferencia de la gripe común, la gripe porcina tiene mayor incidencia y mayor tasa de mortalidad entre adultos jóvenes y de mediana edad que entre las personas de edad avanzada.

Síntomas

Los síntomas suelen ser similares a los de la gripe común, e incluyen fiebre, tos, dolor de garganta, dolor por todo el cuerpo, cefalea, escalofríos, secreción nasal y cansancio. También son habituales las naúseas, los vómitos y la diarrea.

En la mayoría de las personas, los síntomas aparecen de 1 a 5 días después de la exposición al virus, y pueden mantenerse durante otra semana. Las personas pueden transmitir la infección durante unos 8 días, es decir, desde el día previo al inicio de los síntomas hasta que estos han desaparecido.

Los síntomas suelen ser leves, pero pueden llegar a ser graves y dar lugar a neumonía o insuficiencia respiratoria. La infección puede complicar trastornos crónicos (como por ejemplo patologías cardíacas y pulmonares, y diabetes) y causar complicaciones durante el embarazo (como parto prematuro o aborto espontáneo). También sufren un alto riesgo de complicaciones los niños menores de 5 años, las personas con trastornos renales o hepáticos, y aquellas con el sistema inmunitario debilitado debido a fármacos o a enfermedades como el sida. Las complicaciones graves pueden aparecer y progresar con rapidez; algunas veces, incluso en personas jóvenes y sanas.

Diagnóstico

  • Análisis de una muestra tomada de la nariz o de la garganta

Los médicos pueden tomar muestras de secreciones de la nariz y la boca, y puede llevarse a cabo una prueba específica para confirmar la infección por el virus H1N1.

Prevención

Las personas con síntomas de gripe deben quedarse en casa, taparse la boca y la nariz con un pañuelo desechable al estornudar o toser, lavarse las manos con frecuencia y utilizar una solución antiséptica que contenga alcohol para limpiarse las manos.

A quienes hayan estado en estrecho contacto con alguna persona afectada por gripe porcina se les puede administrar antivirales.

Existe una vacuna para la gripe porcina.

Tratamiento

  • Reposo y muchos líquidos

  • Alivio de los síntomas

  • A veces, fármacos antivíricos

En caso de vómitos intensos, dificultad respiratoria, dolor torácico o abdominal, o mareos repentinos o confusión, hay que consultar inmediatamente a un médico.

Los niños necesitan atención médica inmediata si tienen los labios o la piel azules, no beben líquido suficiente, respiran rápido o con dificultad, están inusualmente soñolientos o irritables (incluida la negativa a estar en brazos) o tienen fiebre con erupción cutánea.

Si las personas con alto riesgo de complicaciones graves (incluyendo niños menores de 5 años de edad) o las mujeres embarazadas tienen síntomas leves, deben avisar a un médico.

Además, si después de haber desaparecido otros síntomas gripales aparecen fiebre y una tos aún peor que la anterior, es preciso acudir al médico.

El tratamiento se centra en aliviar los síntomas, por ejemplo, el paracetamol (acetaminofeno) alivia la fiebre y el dolor. Es beneficioso descansar adecuadamente y beber líquido abundante.

Pueden utilizarse los antivirales oseltamivir o zanamivir si existe riesgo de complicaciones o si hay síntomas graves. Estos medicamentos son más eficaces cuando se administran en las primeras 48 horas después de la aparición de los síntomas. En Estados Unidos, la mayoría de las personas se han recuperado por completo de la gripe porcina H1N1 sin tomar estos medicamentos.