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Infección por citomegalovirus (CMV)

Por Craig R. Pringle, BSc, PhD, Emeritus Professor, School of Life Sciences, University of Warwick

La infección por citomegalovirus es una infección frecuente por un virus herpes que presenta una gran variedad de síntomas: desde una evolución asintomática hasta la aparición de fiebre y fatiga (similar a la mononucleosis infecciosa) o síntomas graves con afectación de los ojos, el encéfalo u otros órganos internos.

  • Este virus se transmite fácilmente por contacto sexual y no sexual con secreciones corporales.

  • La mayoría de las personas afectadas no presentan síntomas, pero algunas enferman y tienen fiebre, y las que tienen el sistema inmunitario debilitado, así como un feto que sufra la infección, pueden presentar síntomas graves, incluida ceguera.

  • Los médicos diagnostican la infección mediante el cultivo de una muestra de un fluido corporal infectado, como la orina.

  • A menudo no se requiere tratamiento, pero si la infección es grave se utilizan antivirales.

La infección por citomegalovirus (CMV, herpesvirus 5, ver Introducción a la infección por virus del herpes (herpesvirus)) es muy frecuente. Se ha demostrado, a partir de los resultados de los análisis de sangre, que entre el 60 y el 90% de los adultos han sufrido una infección por CMV en algún momento.

El CMV se transmite muy fácilmente. Las personas infectadas eliminan el virus en la orina o la saliva durante meses; también se encuentra en el moco del cuello uterino, el semen, las heces y la leche materna. De este modo, el virus se transmite por contacto sexual y no sexual. Si se infecta una mujer embarazada, el feto puede adquirir la infección durante el embarazo o el bebé puede adquirir la infección durante el parto. Además, la infección por CMV puede aparecer en personas que reciban una transfusión de sangre infectada o un trasplante de un órgano infectado.

El CMV puede causar síntomas poco después de la infección, Además, puede permanecer en estado latente (inactivo) en varios tejidos durante toda la vida. Diversos estímulos pueden reactivar el CMV latente, lo que provoca la aparición de la enfermedad.

Esta infección no suele provocar síntomas. Las infecciones graves por lo general se desarrollan solo en los lactantes infectados antes de nacer (ver Algunas infecciones de los recién nacidos) y en las personas con un sistema inmunitario debilitado, como las que tienen sida y las que han recibido un trasplante de órgano. De hecho, las personas receptoras de un trasplante de órgano son particularmente susceptibles a la infección por CMV, ya que se les administran fármacos que inhiben el sistema inmunitario (inmunosupresores) para prevenir el rechazo del trasplante. En las personas con un sistema inmunitario debilitado, la enfermedad es consecuencia a menudo de la reactivación del virus latente.

Síntomas

La mayoría de las personas infectadas por CMV no presentan síntomas, pero algunas se sienten enfermas y tienen fiebre. La infección en adolescentes y adultos jóvenes causa una enfermedad con síntomas de fiebre y cansancio parecida a la mononucleosis infecciosa (la única diferencia es que la mononucleosis causa un intenso dolor de garganta y el CMV no, ver Mononucleosis infecciosa). Si una persona recibe una transfusión de sangre que contenga CMV, puede presentar fiebre y a veces inflamación del hígado entre 2 y 4 semanas más tarde.

Si una persona con el sistema inmunitario gravemente debilitado resulta infectada por CMV, la infección puede ser grave y en ocasiones derivar hacia una enfermedad muy grave, incluso con desenlace mortal. En las personas con sida, la infección por CMV es la complicación viral más frecuente. El virus suele infectar la retina del ojo (retinitis por CMV) y puede causar ceguera. También pueden producirse una infección del encéfalo (encefalitis), neumonía o úlceras dolorosas en el intestino o el esófago.

Si una mujer embarazada transmite el CMV al feto puede ocurrir un aborto espontáneo, muerte fetal o muerte del recién nacido. La muerte se produce por hemorragia, anemia o afectación generalizada del hígado o del encéfalo. Los recién nacidos que sobreviven pueden sufrir pérdida de audición y discapacidad intelectual.

Diagnóstico

  • En los recién nacidos, cultivo de orina

  • Análisis de sangre

  • En personas con un sistema inmunitario debilitado, a menudo biopsia

La infección por citomegalovirus se manifiesta de manera gradual y puede no ser reconocida de inmediato. El diagnóstico a menudo es innecesario en los adultos sanos y en los niños, porque no se requiere tratamiento. Sin embargo, el médico siempre considera la posibilidad de una infección por CMV en personas con fiebre o fatiga o con un sistema inmunitario debilitado y una infección ocular, encefálica o gastrointestinal. La infección por CMV también se sospecha en los recién nacidos que tengan fiebre o que parezcan enfermos.

Al sospechar la infección por CMV, el médico realiza pruebas para detectar el virus en los líquidos o tejidos corporales.

En los recién nacidos, el diagnóstico suele hacerse mediante cultivo de orina.

Los análisis de sangre que detectan anticuerpos contra CMV pueden confirmar una nueva infección, pero no pueden confirmar la enfermedad causada por la reactivación del virus, como suele ocurrir en personas con un sistema inmunitario debilitado. En estos casos suele ser necesaria una biopsia de los tejidos afectados para confirmar la infección por CMV.

También pueden realizarse análisis de sangre para estimar la cantidad de virus presentes.

El oftalmólogo puede identificar la retinitis por CMV utilizando un oftalmoscopio, al observar las anomalías características en las estructuras internas del ojo.

Tratamiento

  • Para la retinitis por CMV, fármacos antivíricos

  • En personas con VIH/sida, fármacos utilizados para tratar la infección por VIH

La infección leve por CMV no suele tratarse, ya que remite por sí sola.

Cuando la infección amenaza la vida o la vista, se administran fármacos antivirales (valganciclovir, ganciclovir, cidofovir, foscarnet o una combinación). Estos fármacos tienen importantes efectos (ver Algunos fármacos antivíricos para infecciones por virus del herpes) secundarios y es posible que no curen la infección. Sin embargo, el tratamiento retrasa la progresión de la enfermedad y puede preservar la vista.

Los fármacos antivíricos se utilizan para tratar otros síntomas graves debidos a CMV, pero son menos eficaces que cuando se utilizan para tratar la retinitis.

Si la infección por CMV aparece en personas cuyo sistema inmunitario está debilitado o inhibido temporalmente a causa de un trastorno o de un fármaco, la infección suele remitir sin tratamiento cuando se recupera el sistema inmunitario o se suspende el tratamiento con el fármaco.

Las personas sometidas a un trasplante de órganos reciben a menudo fármacos antivirales (como ganciclovir, valganciclovir o foscarnet) para prevenir la infección por CMV.