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Infecciones por el virus del Ébola y el virus de Marburgo

Por Craig R. Pringle, BSc, PhD, Professor Emeritus, School of Life Sciences, University of Warwick

Las infecciones por el virus de Marburgo y el virus del Ébola causan hemorragia y disfunción orgánica. Estas infecciones a menudo son mortales.

  • Se transmiten mediante el contacto con la piel o los fluidos corporales de una persona infectada que tenga síntomas o que haya fallecido.

  • Los síntomas empiezan con fiebre, dolores musculares y corporales, cefalea, tos y dolor de garganta, seguidos por vómitos y diarrea, así como hemorragia por la boca o la nariz o en órganos internos.

  • Para confirmar el diagnóstico, los médicos realizan análisis de sangre y de orina.

  • Para evitar la propagación de la infección es necesario el aislamiento estricto y la toma de precauciones sanitarias (así como el uso de ropa de protección por parte de los profesionales de la salud).

  • El tratamiento incluye la administración de líquidos y otras medidas para mantener las funciones corporales.

Las infecciones por el virus de Marburgo y el virus del Ébola son fiebres hemorrágicas (ver Introducción a las fiebres hemorrágicas), caracterizadas por la hemorragia. Están causados por virus denominados filovirus. (Otros virus pueden causar otras fiebres hemorrágicas).

Los brotes de infecciones por el virus del Ébola y el virus de Marburgo comenzaron en África central y occidental, probablemente porque son infecciones frecuentes entre los animales salvajes de aquellas regiones. Estos brotes son muy poco frecuentes y en el pasado no se habían extendido demasiado porque por lo general tenían lugar en zonas rurales aisladas. Sin embargo, los viajeros procedentes de esas zonas a veces transportan la infección a las zonas cercanas o, en raras ocasiones, fuera de África.

En diciembre de 2013 comenzó un importante brote de virus del Ébola en Guinea rural (África occidental), que luego se extendió a las regiones urbanas densamente pobladas de Guinea y de las vecinas Liberia y Sierra Leona. Se reconoció por primera vez en marzo de 2014. Hasta el momento ha afectado a miles de personas y aproximadamente el 59% de las personas infectadas han muerto. Un número muy pequeño de los viajeros infectados (incluidos los profesionales de la salud que regresaban a sus hogares) han propagado el virus del Ébola a Europa y América del Norte. Algunos profesionales de la salud que ayudaron a tratar a las personas infectadas en Europa y América del Norte también contrajeron la infección.

Transmisión del virus del Ébola y del virus de Marburgo

Los virus del Ébola y de Marburgo son altamente contagiosos.

Estos virus normalmente infectan animales y sólo ocasionalmente se transmiten a las personas. Como la fuente animal original todavía no ha sido identificada con exactitud, los médicos no están seguros de cómo se produce la transmisión de la infección a la primera persona durante un brote. No obstante, los expertos creen que la primera persona se infecta al manipular o al comerse un animal infectado, como un murciélago de la fruta o un primate (simios y monos). Las infecciones por virus de Marburgo se han producido en personas expuestas a los murciélagos (por ejemplo, en las minas o cuevas).

Una vez que una persona ha sido infectada, la infección se puede contagiar de persona a persona cuando se establece un contacto directo mediante los fluidos de la piel o del cuerpo (saliva, sangre, vómito, orina, heces, sudor, leche materna o semen) de una persona infectada. Las pruebas indican que las personas no pueden transmitir la infección antes de haber desarrollado síntomas. Sin embargo, la infección se transmite a menudo por los fluidos corporales de los cadáveres, sobre todo a las personas que los transportan y preparan para el entierro, aunque incluso el solo hecho de tocar un cadáver puede propagar la infección.

No se cree que el Ébola se transmita a través del aire (por ejemplo, en las gotitas dispersadas cuando las personas tosen o estornudan). Si este tipo de transmisión tiene efectivamente lugar, es probable que sea muy poco frecuente.

En las personas que se recuperan, el virus es finalmente eliminado por completo de su sistema corporal, de modo que ya no son contagiosas. Sin embargo, se pueden detectar algunos virus en personas que se recuperan durante un periodo de tiempo que se extiende desde una semana hasta varios meses. El período de tiempo durante el que el virus puede detectarse varía en función del fluido corporal. Aunque no se tiene noticia de que se hayan transmitido infecciones durante el coito o la lactancia materna, el número de casos estudiado ha sido bajo, de manera que los médicos no están seguros de lo contagiosos que puedan ser estos casos. Por lo tanto, no existen pautas firmes sobre el periodo de tiempo durante el cual una persona recuperada debe abstenerse de mantener relaciones sexuales, amamantar o mantener un contacto personal estrecho. Sin embargo, por motivos de seguridad, los médicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan que los hombres se abstengan de mantener relaciones sexuales durante al menos 7 semanas después de la recuperación. Si mantienen relaciones sexuales antes de las 7 semanas, deben usar preservativo.

Síntomas

Las personas afectadas desarrollan los primeros síntomas entre 2 y 20 días después de la exposición al virus. Al principio, los síntomas suelen parecerse a los de otras infecciones víricas menos graves. La persona afectada tiene dolores musculares, dolor de cabeza, dolor de garganta y tos. También se muestra sensible a la luz y el blanco de los ojos (la esclerótica) puede ponerse rojo.

A los pocos días, la persona presenta síntomas más graves como:

  • Dolor abdominal

  • Piel amarilla (ictericia)

  • Vómitos intensos y diarrea

  • Propensión hemorrágica

  • Confusión, delirio y coma

El vómito y la diarrea causan deshidratación (ver Deshidratación), que, si no se trata, lleva a presión arterial baja (choque, ver Choque (shock)), arritmias y muerte.

La hemorragia comienza a los pocos días. La hemorragia bajo la piel puede aparecer como puntitos violáceos o manchas (moratones), y las encías, la nariz, el recto o los órganos internos pueden sangrar, como si fueran pinchazos (como si de una extracción de sangre o de la aplicación de una vía intravenosa se tratara).

Al cabo de unos 5 días, aparece una erupción, sobre todo en el tronco.

Durante la segunda semana de los síntomas, la fiebre se interrumpe y la persona comienza a recuperarse o bien se produce una disfunción de sus órganos (llamada insuficiencia orgánica). Del 25 al 90% de los infectados mueren. En comparación con la infección por el virus de Marburgo, la infección por el virus del Ébola tiene peor pronóstico, con una tasa de mortalidad media del 59%. La recuperación lleva mucho tiempo.

Diagnóstico

  • Análisis de sangre y orina

La identificación del virus del Ébola en las personas que han sido infectadas recientemente (unos pocos días) es difícil porque los síntomas iniciales, como la fiebre, pueden estar causados por infecciones más frecuentes. Sin embargo, si las personas con estos síntomas han viajado a zonas donde se está produciendo el Ébola, los médicos sospechan la enfermedad. Los Centros para el control y prevención de enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC, por sus siglas en inglés) disponen de protocolos destinados a los profesionales de la salud para permitirles evaluar a los viajeros procedentes de dichas zonas.

Los funcionarios de salud pública reciben una notificación.

Si los médicos sospechan infección por virus del Ébola, toman muestras de sangre y orina de la persona afectada y los analizan para confirmar la infección.

Si se sospecha de infección por el virus de Marburgo se puede realizar un enfoque similar.

Prevención

Se están desarrollando diversas vacunas y fármacos antivíricos, pero es poco probable que estén disponibles en un futuro cercano.

Es necesario un aislamiento estricto para evitar una mayor propagación. El hecho de aislar a las personas con síntomas de una posible infección por virus del Ébola o de Marburgo en instalaciones utilizadas únicamente para tal fin puede ayudar a controlar la propagación. En estas instalaciones se pueden manejar con seguridad los fluidos corporales infectados. Las unidades convencionales de cuidados intensivos (UCI) de los hospitales públicos son menos adecuadas.

Los miembros del personal que atienden a personas con Ébola deben estar completamente cubiertos con ropa de protección, incluyendo cascos equipados con un respirador. A pesar de que no se cree que las infecciones se transmitan por el aire, se toman precauciones contra esa posibilidad. Otros miembros del personal deben estar disponibles para ayudar a quitarse la ropa de protección a sus compañeros.

Es esencial limpiar y desinfectar minuciosamente las superficies y equipamentos que puedan estar contaminados, así como asegurarse de que los fluidos corporales (como la sangre, el sudor, los vómitos, las heces y la orina) son manejados con seguridad.

A las personas que han viajado o están en una zona afectada por un brote de Ébola, se les recomienda lo siguiente:

  • El uso de una buena higiene, como lavarse las manos con agua y jabón o con un desinfectante de manos a base de alcohol, así como evitar el contacto con sangre y fluidos corporales de otras personas

  • No manipular objetos que puedan haber estado en contacto con sangre o fluidos corporales de una persona infectada (tales como ropa, ropa de cama, agujas y equipos médicos)

  • No participar en rituales funerarios que requieran la manipulación del cadáver de una persona que ha fallecido por el virus del Ébola

  • Evitar el contacto con murciélagos y primates (como simios y monos) y no comer carne cruda procedente de estos animales

  • Evitar el acceso a las instalaciones de África Occidental donde son tratados los pacientes con virus del Ébola

  • Después de regresar, hacer un seguimiento de la salud durante 21 días y buscar atención médica inmediatamente si se presentan síntomas que sugieren el desarrollo de una infección por el virus del Ébola

Tratamiento

  • Tratamiento sintomático

No existen fármacos antivíricos eficaces para el Ébola, aunque se han ensayado unos cuantos. Así pues, el tratamiento consiste principalmente en medidas de soporte. Estas medidas consisten en:

  • Administración de líquidos por vía intravenosa (IV) para mantener la presión arterial y el equilibrio de electrólitos (tales como sodio, potasio y calcio, ver Introducción a los electrólitos)

  • Transfusión de factores de coagulación (ver Factores de coagulación de la sangre) para ayudar a retrasar o detener la hemorragia

  • Tratamiento de los síntomas, incluyendo la administración de calmantes para el dolor

Durante el brote de 2014, los médicos utilizaron varios medicamentos experimentales y realizaron transfusiones de sangre procedente de personas que se habían recuperado del Ébola. Sin embargo, estos tratamientos no han sido evaluados por un estudio científico y por lo tanto no se ha determinado su inocuidad y su efectividad. Además, estos tratamientos no están disponibles con facilidad. Los investigadores continúan buscando tratamientos eficaces.