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Hernia de disco

Hernia de disco
Hernia de disco

La cubierta resistente de un disco (anillo fibroso) puede desgarrarse (romperse) y causar dolor. El interior gelatinoso del disco puede entonces protruir (sobresalir, herniarse) a través del anillo causando más dolor. El dolor se produce porque la protrusión (protuberancia) ejerce presión sobre la raíz nerviosa espinal adyacente. A veces, la raíz nerviosa resulta inflamada o lesionada. Más del 80% de las hernias de disco se localizan en la columna lumbar. Son más frecuentes en las personas de 20 a 50 años de edad. Entre estas edades, el anillo fibroso se debilita. El interior gelatinoso (núcleo pulposo) sometido a alta presión, puede deslizarse a través de un desgarro o de una zona debilitada en el anillo y protruir. Pasada la sexta década de vida, el núcleo pulposo comienza a endurecerse, lo que hace menos probable las hernias. Un disco puede herniarse a causa de un traumatismo súbito o de lesiones menores de repetición. El exceso de peso o levantar objetos pesados, en particular si se hace de forma incorrecta, aumenta la vulnerabilidad a la hernia de disco. Con frecuencia, las hernias de disco, incluso aquellas que presentan una protrusión o una hernia evidente en las pruebas de diagnóstico por la imagen como la resonancia magnética nuclear (RMN) o la tomografía computarizada (TC), no ocasionan síntomas. Las hernias de disco asintomáticas son más frecuentes a medida que se envejece. Sin embargo, pueden provocar un dolor que puede ser desde ligero a debilitante. Los movimientos a menudo intensifican el dolor. Cuándo existe dolor, este depende del disco herniado y de la raíz nerviosa espinal afectada. El dolor se puede percibir a lo largo del trayecto del nervio comprimido por el disco herniado. Por ejemplo, una hernia de disco por lo general causa ciática (dolor a lo largo del trayecto del nervio ciático), en dirección distal (de arriba abajo) por la parte posterior de la pierna. Una hernia de disco también puede provocar entumecimiento y debilidad muscular. Si la presión sobre la raíz nerviosa es importante puede ocasionar una parálisis de la extremidad. En raras ocasiones, el disco puede ejercer presión sobre la médula, lo que puede causar debilidad o parálisis de ambas piernas. Si se afecta la cola de caballo (conjunto de nervios que salen de la porción más distal de la médula espinal) se puede perder el control de la vejiga y del intestino. Si se producen estos graves síntomas se requiere atención médica inmediata. La mayoría de las personas se recuperan sin tratamiento alguno, por lo general dentro de los 3 primeros meses, aunque a menudo mucho más rápido. La aplicación de frío (como compresas de hielo) o calor (manta eléctrica) o el uso de analgésicos sin receta pueden ayudar a aliviar el dolor. A veces, es necesaria la cirugía para extirpar parte del disco o su totalidad y parte de una vértebra. En el 10 al 20% de las personas sometidas a cirugía debido a ciática por una hernia de disco, se produce una hernia en otro disco.

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