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Cáncer de esófago

Los alimentos y los líquidos pasan de la boca al estómago a través de un tubo muscular llamado esófago. En ocasiones, las células esofágicas se pueden convertir en cancerosas. Cuando las células del esófago se dividen de manera desordenada y descontrolada dan lugar a lo que se denomina cáncer de esófago. Existen dos tipos de cáncer de esófago: el cáncer de células escamosas y el adenocarcinoma.

El revestimiento del esófago se compone de células planas y delgadas, llamadas células escamosas. El carcinoma de células escamosas aparece en las partes superior y media del esófago.

Además de células escamosas, el esófago contiene células glandulares. Las células glandulares producen y liberan moco y otros líquidos que ayudan a la digestión. Si refluyen hacia la parte inferior del esófago, los ácidos del estómago pueden irritar las células glandulares, lo que provoca la aparición de alteraciones en estas células. Estos cambios pueden hacer que las células glandulares se conviertan en cancerosas y den lugar a un cáncer llamado adenocarcinoma.

Los síntomas del cáncer de esófago incluyen dificultad para tragar; pérdida importante de peso; dolor en la garganta, la espalda o detrás del esternón; vómitos, o ronquera. El cáncer de esófago puede diseminarse (producir metástasis) a otros órganos del organismo.

La cirugía es el tratamiento más común para cualquier tipo de cáncer de esófago, si bien puede recurrirse también a la radiación y la quimioterapia. Los nuevos tipos de tratamientos, como la terapia con láser y la terapia fotodinámica, se pueden utilizar para aliviar los síntomas.

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