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Reemplazo de la válvula aórtica

El corazón es un músculo que late y bombea la sangre por todo el cuerpo. Dentro del corazón, cuatro válvulas dirigen el flujo de sangre. Dos válvulas controlan el flujo de sangre desde las cámaras superiores, o aurículas, a las cámaras inferiores, o ventrículos. Otras dos válvulas controlan el flujo de sangre de los ventrículos a los pulmones y al resto del cuerpo.

Durante un latido normal, el ventrículo izquierdo bombea la sangre rica en oxígeno a través de la válvula aórtica, y la sangre se distribuye por todo el cuerpo. Una válvula aórtica sana tiene 3 valvas que se abren ampliamente para permitir el flujo de sangre durante la contracción ventricular; posteriormente las valvas se cierran herméticamente para evitar el reflujo durante la relajación ventricular. La estenosis aórtica es una alteración en la que la válvula aórtica se estrecha, se vuelve rígida o aumenta de grosor. Esto bloquea gravemente el flujo sanguíneo procedente del ventrículo.

La regurgitación aórtica es una alteración que aparece cuando la válvula aórtica se debilita y no se cierra completamente, haciendo que la sangre fluya de nuevo hacia el ventrículo izquierdo. En cualquiera de los dos trastornos, el corazón debe trabajar con mayor intensidad para bombear la misma cantidad de sangre rica en oxígeno al resto del cuerpo. En tales circunstancias puede aparecer insuficiencia cardíaca.

Cuando las válvulas no funcionan correctamente, deben repararse o sustituirse. Si se decide sustituir la válvula, puede utilizarse una válvula artificial (mecánica) o una válvula creada a partir de tejido biológico.

Las válvulas mecánicas duran mucho tiempo, más que las válvulas biológicas. Sin embargo, los pacientes con válvulas mecánicas deberán seguir un tratamiento anticoagulante durante el resto de su vida, para prevenir la formación coágulos sanguíneos.

La cirugía mínimamente invasiva es una opción en algunos pacientes. El médico puede optar por acceder al corazón a través de las costillas o mediante una incisión más pequeña en la parte superior del pecho. Se reduce el daño del tejido y el tiempo de recuperación.

Durante una valvuloplastia tradicional, se realiza una incisión en el pecho para acceder al corazón. El corazón se detiene y una máquina de circulación extracorpórea lleva a cabo el trabajo del corazón y los pulmones. A continuación, se lleva a cabo una incisión en la aorta inferior para localizar la válvula aórtica. Se retira la válvula aórtica dañada y se introduce la prótesis valvular. Cuando se ha restablecido el latido cardíaco, se prueba la válvula para garantizar que funciona correctamente.

Existen diversas complicaciones asociadas con este procedimiento, que deben analizarse con el médico antes de la cirugía. A menudo se lleva a cabo una operación quirúrgica para reemplazar las válvulas aórtica o mitral, pero es posible reemplazar cualquiera de las válvulas del corazón.

Se recomienda consultar con el médico para determinar cuál es el tipo de tratamiento más adecuado para cada persona.