Con el envejecimiento, la capacidad para realizar actividades diarias (capacidad funcional) disminuye en alguna medida en todas las personas. Además, las personas de edad avanzada, en promedio, tienden a tener más trastornos y discapacidades que las personas más jóvenes. Pero los cambios que acompañan el envejecimiento son más que simplemente los cambios en la salud. Las cuestiones sociales (como regímenes de convivencia o tipo de trabajo) influyen en el riesgo y la experiencia de enfermedad de una persona de edad avanzada.
Brindar atención médica a personas de edad avanzada puede ser complicado. Con frecuencia, las personas tienen muchos profesionales de atención médica diferentes en distintos lugares. Las cuestiones relacionadas con los viajes y el transporte se tornan más difíciles a medida que las personas envejecen. La asistencia por parte de un equipo de profesionales de atención médica bajo el liderazgo de un profesional de atención primaria o un profesional que se especialice en el cuidado de personas de edad avanzada (como un geriatra) es la mejor manera de tratar estas complejidades. Sin embargo, esta solución ideal con frecuencia es difícil de lograr.