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Caídas en la tercera edad

Por Laurence Z. Rubenstein, MD, MPH, Professor Emeritus of Geriatric Medicine;Professor Emeritus of Medicine/Geriatrics, University of Oklahoma College of Medicine;University of California, Los Angeles

  • La mayoría de las caídas ocurren cuando personas con alguna discapacidad física que afecta la movilidad o el equilibrio se encuentran ante un peligro en su entorno.

  • Aunque muchas personas no presentan síntomas antes de una caída, otras tienen mareos u otros síntomas.

  • A consecuencia de una caída, pueden aparecer fracturas y contusiones.

  • A menudo los médicos realizan pruebas para determinar si existieron o no trastornos subyacentes que contribuyeron a la caída.

  • Las caídas pueden prevenirse tomando precauciones en el hogar.

  • Después de tratar las lesiones, las personas acuden al fisioterapeuta en busca de ayuda para reducir el riesgo de caídas subsiguientes.

ya que las caídas son frecuentes a esta edad. Alrededor de un tercio de los ancianos que viven en casa se caen, por lo menos, 1 vez al año, y cerca de la mitad de los que viven en una residencia también. En Estados Unidos, las caídas son la principal causa de muerte accidental y la 7ª causa de muerte en personas de 65 años o más. Una vez una persona ha sufrido una caída, es más propensas a tener una nueva caída.

Las caídas son una causa frecuente de lesiones; algunas de estas lesiones, como las fracturas de cadera, son graves. Las personas de edad avanzada son más propensas a sufrir fracturas en las caídas debido a que muchas tienen los huesos porosos y frágiles (osteoporosis). Algunas lesiones causadas por una caída son mortales.

Muchas personas de edad avanzada temen caer. El miedo a caerse puede ocasionar problemas. Las personas de edad avanzada se preocupan por la realización de sus actividades habituales y pierden la confianza en sí mismas y hasta su independencia. Hay medidas para superar los temores y reducir el riesgo de caída. Reconocer las causas de las caídas puede ser eficaz.

¿Sabías que...?

  • Aunque muchas personas de edad avanzada se caen, las caídas no forman parte del proceso normal de envejecimiento.

Causas

Las caídas pueden ser causadas por discapacidades físicas que limitan la movilidad o el equilibrio, riesgos del entorno o situaciones potencialmente peligrosas. La mayoría de las caídas ocurren cuando interaccionan varias causas. Por ejemplo, las personas con enfermedad de Parkinson y problemas de visión (discapacidades físicas) pueden tropezar con un cable eléctrico (riesgo del entorno) cuando se apresuran a contestar al teléfono (situación potencialmente peligrosa).

La condición física de una persona se ve afectada por los cambios debidos al envejecimiento, la buena forma física, los trastornos presentes y los fármacos utilizados. Probablemente, el estado físico tiene un efecto más importante sobre el riesgo de caídas que el entorno y las situaciones peligrosas. Las limitaciones en la condición física no solo aumentan el riesgo de caídas, sino que también influyen en cómo responde la persona a los peligros y a las situaciones de riesgo.

Los impedimentos físicos que incrementan el riesgo de caídas son los que implican:

  • El equilibrio o el caminar

  • La visión

  • La sensibilidad, en especial en los pies

  • La fuerza muscular

  • Las capacidades cognitivas

  • La tensión arterial o la frecuencia cardíaca

El uso de medicamentos que alteran la capacidad de atención (por ejemplo, analgésicos opiáceos, ansiolíticos y algunos fármacos antidepresivos) o reducen la tensión arterial (por ejemplo, antihipertensivos, diuréticos y algunos fármacos para el corazón) también puede aumentar el riesgo de caídas.

Muchas caídas se deben a los riesgos del entorno, y pueden darse cuando una persona no percibe un peligro o no responde con la rapidez necesaria después de haberlo percibido.

Los riesgos del entorno que aumentan el peligro de caídas comprenden:

  • La iluminación inadecuada

  • Las alfombras que no están fijadas

  • Los suelos resbaladizos

  • Los cables eléctricos y alargadores u otros objetos que se encuentran en las zonas de paso

  • Las aceras irregulares y los bordillos rotos

  • La falta de familiaridad con el entorno

La mayoría de las caídas suceden en casa. Algunas se producen cuando la persona está quieta y de pie, pero la mayoría se producen cuando la persona se está moviendo: al levantarse o meterse en la cama, una silla o el asiento del inodoro, o bien al caminar, subir o bajar escaleras. Mientras la persona está en movimiento, es posible que tropiece o dé un paso en falso, o puede perder el equilibrio. Cualquier movimiento puede ser peligroso, pero el peligro aumenta si la persona se mueve apresuradamente o está distraída. Por ejemplo, andar de prisa para ir al baño (en especial por la noche cuando no se está completamente despierto o cuando la iluminación no es buena) o para contestar al teléfono, o hablar por un teléfono móvil, hace más peligroso el movimiento.

Síntomas

A menudo, antes de caer, la persona no presenta ningún síntoma. Cuando un riesgo del entorno o una situación peligrosa causan una caída, lo hacen sin avisar. Sin embargo, si una caída se debe, en parte o completamente, a un problema físico, los síntomas pueden notarse antes de la caída. Los síntomas pueden incluir:

  • Mareos

  • Mareo leve

  • Latidos del corazón irregulares o rápidos (palpitaciones)

Después de una caída, es muy común que la persona sufra una lesión, que tiende a ser más grave cuanto más avanzada es la edad de la persona en cuestión. Más de la mitad de las caídas causan por lo menos una lesión leve, como una contusión, un esguince o una distensión muscular. Las lesiones más graves pueden incluir fracturas óseas, roturas de ligamentos, heridas profundas y lesiones en órganos como los riñones o el hígado. Alrededor del 2% de las caídas causan una fractura de cadera. Otros huesos (del brazo, la muñeca o la pelvis) se fracturan en cerca del 5% de las caídas. Algunas caídas producen pérdida de consciencia o traumatismo craneoencefálico.

Las caídas pueden causar aún más problemas si la persona no logra levantarse inmediatamente o pedir ayuda. Una situación así puede ser aterradora y hacer que la persona se sienta impotente. Permanecer en el suelo, aunque sea durante unas pocas horas, puede provocar problemas como:

  • Deshidratación

  • Baja temperatura corporal (hipotermia)

  • Neumonía

  • Rabdomiolisis (degradación muscular que puede conducir a daño o insuficiencia renal)

Los efectos de una caída pueden durar largo tiempo. Alrededor de la mitad de las personas que caminaban antes de caerse y fracturarse la cadera ya no vuelven a caminar tan bien como lo hacían, incluso después del tratamiento y la rehabilitación. Quienes han caído una vez pueden experimentar miedo a caer de nuevo, lo que les priva de la confianza en sí mismos. Como consecuencia, pueden decidir quedarse en casa y abandonar algunas actividades, como ir de compras, visitar a los amigos u ocuparse de las tareas domésticas. Cuando las personas se vuelven menos activas, las articulaciones se vuelven más rígidas y los músculos pueden debilitarse. Esto incrementa el riesgo de caídas y hace más difícil permanecer activo e independiente. Para muchas personas, las caídas son un factor importante en la decisión de trasladarse a una residencia geriátrica o a otro establecimiento asistencial. Por todas estas razones, las caídas pueden empeorar enormemente la calidad de vida de las personas.

Algunas caídas pueden ser graves y causar la muerte. La muerte puede producirse enseguida si, por ejemplo, la cabeza se golpea contra una superficie dura y se produce una hemorragia incontrolable en el interior del encéfalo o alrededor de éste. Con mucha mayor frecuencia, la muerte sobreviene más tarde, a causa de complicaciones en las lesiones graves provocadas por la caída.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • A veces, pruebas de laboratorio

Es de vital importancia comentar al médico que se ha sufrido una caída, aunque no lo pregunte, porque el médico puede descubrir algunas causas tratables de la caída. Las personas que han sufrido una caída pueden ser reacias a comentarlo con su médico porque creen que las caídas forman parte del proceso de envejecimiento, sobre todo si en aquella ocasión no sufrieron ninguna lesión. Incluso las personas que han padecido lesiones graves y han necesitado asistencia en un servicio de urgencias pueden ser remisas a admitir que se han caído. Puede que no quieran que los demás crean que están incapacitados y que, por lo tanto, deben trasladarse de su casa a entornos con mayor supervisión, como una residencia.

Para identificar la causa de la caída, el médico debe indagar acerca de las circunstancias en que se produjo, incluyendo cualquier síntoma que pudiera precederla (como dolor torácico, vértigo y dificultad respiratoria) o cualquier actividad que pueda haber contribuido a la misma. Pide a los testigos de la caída que describan lo que vieron. El médico también se informa acerca del consumo de fármacos, recetados o no, así como de alcohol, que puedan haber favorecido la caída. También pregunta si el paciente ha perdido el conocimiento y si fue capaz de levantarse sin ayuda.

El primer paso consiste en llevar a cabo una exploración física para comprobar si hay lesiones y obtener información sobre las posibles causas de la caída. La exploración comprende lo siguiente:

  • Medición de la presión arterial: si la presión sanguínea disminuye cuando la persona se pone de pie, la causa de la caída puede haber sido la hipotensión ortostática.

  • Ruidos (tonos) cardíacos: con un estetoscopio, se ausculta el corazón en busca de una frecuencia cardíaca muy baja, arritmias, problemas de las válvulas cardíacas e insuficiencia cardíaca.

  • Evaluación de la fuerza muscular y la amplitud del movimiento: los médicos examinan la espalda y las piernas y comprueban si existen problemas en los pies.

  • Evaluación de la visión y el sistema nervioso: el médico examina la funcionalidad del sistema nervioso, como la fuerza muscular, la coordinación, la percepción de la propia posición y el equilibro.

A veces los médicos piden a la persona que realice algunas actividades habituales, como sentarse en una silla y luego ponerse de pie y caminar, o subir y bajar un peldaño. La observación de estas actividades puede ayudar a identificar las alteraciones que han contribuido a la caída.

Si la caída ha sido causada por un riesgo del entorno y no ha habido ninguna lesión grave, es posible que no se requieran más pruebas. Sin embargo, si la condición física de la persona pudo haber contribuido a la caída, pueden ser necesarias algunas pruebas. Por ejemplo, si la exploración física evidencia un problema cardíaco, se pueden comprobar la frecuencia y el ritmo cardíacos a través de una electrocardiografía (ECG). Esta prueba puede durar pocos minutos y realizarse en el consultorio médico, o puede pedirse a la persona que lleve un dispositivo portátil de ECG (monitor Holter) durante 1 o 2 días. Los análisis de sangre, como un hemograma completo y la medición de los niveles de electrólitos, pueden ser útiles en personas que han experimentado mareos o aturdimiento. Si el sistema nervioso aparece alterado, será adecuado realizar una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN) craneal.

Prevención

Las personas mayores pueden tomar varias medidas simples y prácticas para reducir el riesgo de caídas.

  • Hacer ejercicio con regularidad: la resistencia o el entrenamiento con pesas pueden ayudar a fortalecer las piernas débiles y así mejorar la estabilidad al caminar. El tai chi y los ejercicios de equilibrio, como aguantarse sobre un solo pie, ayudan a mejorar el equilibrio corporal. Los programas de ejercicio deben adaptarse a las necesidades personales. Muchos centros de la tercera edad y otros clubes de salud ofrecen clases de ejercicios en grupo, gratuitas o a precio asequible, adaptadas a la tercera edad.

  • Utilizar calzado apropiado: los mejores calzados son los que tienen suelas firmes y antideslizantes, tacones bajos y cierto apoyo para el tobillo.

  • Incorporarse lentamente después de haber estado sentado o acostado y esperar unos segundos antes de comenzar a moverse: esta precaución puede ayudar a prevenir mareos, ya que da tiempo al organismo a adaptarse al cambio de posición.

  • Aprender una maniobra simple de la cabeza: una maniobra simple de la cabeza, la maniobra de Epley, puede ayudar a algunas personas de edad avanzada que sienten mareos al moverse. Se trata de girar la cabeza con movimientos específicos; los médicos suelen realizar la maniobra la primera vez, pero las personas pueden aprender cómo hacerla ellas mismas si necesitan repetirla.

  • Comprobar los medicamentos que se están tomando: las personas afectadas pueden pedir al médico u otros profesionales de la salud que revisen todos los medicamentos, prescritos o no, que están tomando, con el fin de verificar si alguno de ellos puede incrementar el riesgo de caídas. Si es así, es posible que los médicos reduzcan las dosis o que recomienden dejar de tomar el medicamento.

  • Revisar regularmente la visión: el uso de gafas apropiadas ayuda a prevenir algunas caídas. También puede hacerlo el tratamiento del glaucoma o las cataratas, factores que limitan la capacidad visual.

  • Consultar con un fisioterapeuta la manera de reducir el riesgo de caídas: algunas personas de edad avanzada necesitan que un fisioterapeuta los entrene en la manera correcta de caminar, particularmente si necesitan utilizar un dispositivo de asistencia como un andador o bastón. Los fisioterapeutas pueden ayudar a ajustar los dispositivos de ayuda (como los reposapiés de la silla de ruedas) y enseñarles a usarlos.

A veces, los peligros en el entorno se pueden suprimir o corregir.

  • La iluminación puede mejorarse incrementando la cantidad de bombillas o cambiando el tipo de bombillas que se utilizan.

  • Los interruptores de la iluminación pueden situarse de la manera más conveniente para hacerlos fácilmente accesibles. Se puede utilizar detectores de movimiento para encender la luz o luces que se encienden simplemente con tocarlas.

  • Es importante una correcta iluminación de las escaleras (interiores y exteriores) y de las zonas exteriores utilizadas de noche. Las escaleras deben tener bandas antideslizantes y pasamanos fuertes y seguros. Se pueden aplicar tiras adhesivas de colores brillantes para señalar claramente los escalones.

  • Los cables eléctricos o alargadores que se encuentren en el camino de paso pueden retirarse, y aumentar la cantidad de tomas de corriente o bien fijar los cables sobre las puertas o debajo de las placas del suelo.

  • Los elementos que abarrotan el suelo y las escaleras pueden colocarse fuera del paso.

  • Para las personas que necesitan sujetarse a algo cuando se incorporan, pueden instalarse barras de sujeción junto a los inodoros, bañeras u otros lugares. Las barras de sujeción deben instalarse correctamente para que no se desprendan de la pared.

  • También pueden instalarse asientos de inodoro elevados.

  • Debe prescindirse de las alfombras o bien pegarlas o fijarlas; también pueden utilizarse alfombras cuya zona inferior sea antideslizante.

  • En el baño y en la cocina deben utilizarse alfombrillas antideslizantes.

  • Los artículos para el hogar de uso frecuente se pueden guardar en armarios u otros espacios, a una altura entre la cintura y el nivel de los ojos, de tal forma que sean accesibles sin tener que estirarse o doblarse para llegar a ellos.

Aprender a manejar situaciones potencialmente peligrosas de una manera segura puede ser más importante que eliminar los peligros del entorno. A veces las personas necesitan prestar más atención a los riesgos potenciales y pensar más en las maneras de cumplir con las tareas diarias de forma segura. Por ejemplo, pueden instalar teléfonos inalámbricos en varios sitios del hogar, de manera que no tengan que apresurarse para contestar una llamada.

Las caídas no siempre se pueden prevenir. Así, las personas propensas a fracturarse la cadera, como las que tienen osteoporosis, deben maximizar la fuerza de sus huesos tomando calcio y vitamina D en cantidades adecuadas, así como medicación adicional, según se les prescriba, para frenar la pérdida de masa ósea. Algunas personas pueden plantearse utilizar un protector de cadera, que consiste en una prenda interior con una almohadilla de espuma plástica que se coloca alrededor de la cadera y cuyo uso regular puede prevenir la fractura de la misma.

Saber qué hacer en caso de caída permite a las personas mayores tener menos miedo a caer. En caso de que se caigan y no puedan levantarse, es oportuno que se coloquen boca abajo, se arrastren hacia un mueble (u otra estructura que pueda aguantar su peso) y se levanten.

Además, las personas mayores deben tener los medios para pedir ayuda con facilidad. Las personas que se han caído ya varias veces deben tener un teléfono en un lugar que puedan alcanzar desde el suelo. Otra posibilidad es instalar un sistema de respuesta de emergencia (telealarma) que avisa a alguien para que compruebe lo que pueda estar ocurriendo. La mayor parte de estos dispositivos cuentan con un botón de alarma que se suele llevar colgado del cuello. Al apretar el botón, se pide ayuda.

Lista de comprobación para prevenir las caídas en el hogar

Todas las habitaciones

Interruptor accesible

Sin cables eléctricos ni alargadores en sitios de paso

Alfombras fijadas al suelo

Teléfonos inalámbricos

Muebles sólidos y estables (sin ruedas o asientos giratorios)

Evitar el desorden en las zonas de paso

Retirar los obstáculos de los pasillos

Cocina

Armarios accesibles (de modo que no sea necesario estirarse ni doblarse para alcanzarlos)

Alfombrillas antideslizantes

Dormitorio

Luz accesible en la mesilla de noche

Luz de noche

Alfombras clavadas al suelo, alfombrillas antideslizantes o moqueta

Baño

Asiento del inodoro elevado

Barras de sujeción

Alfombrillas antideslizantes

Luz de noche

Tiras antideslizantes o alfombra de goma en la ducha o bañera

Utilizar zapatos de baño antideslizantes o un asiento de baño (que permite a las personas con problemas de equilibrio sentarse mientras se duchan)

Eliminar los pestillo o utilizar cerraduras o pestillos que se puedan abrir desde ambos lados de la puerta

Salón

Alfombras clavadas al suelo, alfombrillas antideslizantes o moqueta

Sillas con reposabrazos

Escaleras (interiores y exteriores)

Buena iluminación

Barandillas fuertes

Peldaños antideslizantes

Altura de los escalones menor de 15 centímetros (6 pulgadas)

Tratamiento

  • Tratar las lesiones causadas por caídas

  • Tratamiento de los trastornos subyacentes y enseñar a la persona cómo prevenir las caídas

La prioridad fundamental es el tratamiento de las lesiones, como las lesiones en la cabeza, las fracturas, los esguinces y las heridas musculares.

La siguiente prioridad consiste en prevenir posteriores caídas tratando las enfermedades que pueden haber contribuido a la caída. Por ejemplo, en personas con un ritmo cardíaco muy lento acompañado de sensación de mareo, se podrá considerar la opción de instalar un marcapasos. Si es posible, se interrumpe el tratamiento con cualquier fármaco potencialmente perjudicial, se reduce la dosis o se sustituye por otros fármacos.

Los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales pueden ayudar a mejorar la marcha y el equilibrio, así como la confianza en uno mismo después de una caída. Pueden dar consejos sobre cómo evitar las caídas. Además, los terapeutas pueden animar a la persona para que siga activa. La fisioterapia, los ejercicios supervisados de equilibrio y los estiramientos ayudan a reducir el riesgo de caídas.

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