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Introducción a la atención a largo plazo

La probabilidad de necesitar cuidados a largo plazo preocupa a muchas personas de edad avanzada y aumenta de forma progresiva con la edad. Dichas personas son más propensas a desarrollar enfermedades crónicas y a tener dificultades en su capacidad funcional. El conocimiento de los diferentes tipos de cuidados a largo plazo puede ayudar a seleccionar el momento y el lugar adecuados para estos tratamientos. Su duración puede varias: semanas, años o un tiempo indefinido.

Estos cuidados van dirigidos a mejorar la capacidad funcional de las personas. Les ayudan a realizar las actividades necesarias para poder cuidar de sí mismos y vivir del modo más autónomo posible. Se incluyen actividades básicas de la vida diaria (comer, vestirse, el aseo personal y caminar) y otras actividades (hacer la compra, controlar sus finanzas personales, lavar la ropa o realizar la limpieza de la casa). Los cuidados a largo plazo suelen incluir también ayuda con atención sanitaria. La mayoría de los centros de cuidados a largo plazo proporcionan así mismo actividades sociales y recreativas.

La mayoría de personas tienen la primera experiencia con estos cuidados después de una estancia hospitalaria. Durante una enfermedad o después de una lesión, muchas personas mayores pierden, parcial o completamente, la capacidad de cuidar de sí mismas. Por lo tanto, aunque pueden estar lo suficientemente bien como para dejar el hospital, es posible que necesiten ir a un centro de cuidados a largo plazo para la rehabilitación y la recuperación. Este traslado puede requerir un esfuerzo tanto físico como psíquico. Las personas tienen que acostumbrarse a muchas caras nuevas, así como a nuevas rutinas para dormir, bañarse, vestirse, comer y llevar a cabo otras actividades diarias. El traslado se produce rápidamente, con poco tiempo para adaptarse.

La mayoría de las personas asocia los cuidados a largo plazo con un cambio de residencia:

  • Traslado a casa de un familiar

  • Ingreso en una comunidad de jubilados («retirement community» en EE.UU.)

  • Ingreso en uno de los diversos tipos de residencia asistida o geriátrica

  • Establecimientos de cuidados y alojamiento

  • Una institución de cuidados vitalicios («life-care community» en EE.UU.)

  • Un hogar de ancianos

Sin embargo, solo una tercera parte de las personas mayores que recibe cuidados prolongados reside en un establecimiento institucional; el resto recibe la asistencia en su propio domicilio o en el de algún familiar. Las personas que reciben asistencia en instituciones suelen tener más trastornos físicos y problemas mentales (cognitivos), menos apoyo social de los familiares y amigos, o ambas cosas.

El tipo de cuidado que puede realizarse depende, en parte, de las necesidades de la persona (médicas, funcionales, sociales y emocionales). No obstante, también depende de sus preferencias, así como del apoyo económico y social con los que cuente (por ejemplo, la disposición y capacidad de los familiares). Una persona puede estar capacitada para vivir en su propia casa con la ayuda de su pareja. Otra persona con un trastorno similar, pero que no cuente con apoyo familiar, podría necesitar el ingreso en un centro de cuidados.

Después de haberse determinado el tipo de cuidado requerido, la institución específica debe escogerse con cuidado. Los servicios difieren considerablemente entre un centro y otro (incluyendo los cuidados sanitarios) en cuanto a entorno, actividades, organización de la vida, normas y requisitos. A veces, lo que establece la diferencia es simplemente lo que las personas pueden permitirse, pero incluso con un mismo coste económico, la calidad puede variar.

Tipos de cuidado a largo plazo

Tipo

Servicios

Disposición típica de vida

Financiación

Instituciones de vida asistida

Comidas (en un comedor común o en la habitación de la persona)

Aficiones

Ayuda con las actividades cotidianas

En algunas instalaciones, dispositivos para emergencias (como intercomunicadores y sistemas de respuesta de emergencia personal), servicios de enfermeras y fisioterapeutas, y supervisión las 24 horas si es necesario

Apartamentos o, de vez en cuando, solo un dormitorio con un baño privado

Sobre todo fondos privados o seguros de cuidado a largo plazo

Establecimientos de cuidados y alojamiento

Comidas (en un comedor común o en la habitación de la persona)

Transporte a citas médicas o tiendas

Actividades sociales

Ayuda con el cuidado personal y, en ocasiones, cierta ayuda con la toma de medicamentos (por ejemplo, recordando a la persona la toma de medicación)

Habitaciones con un pasillo común

Sobre todo fondos privados

Instituciones de cuidados vitalicios («life-care communities» en EE.UU.)

Comidas (normalmente en un comedor común, a excepción de los residentes que necesitan más atención y que reciben las comidas en su habitación)

Traslados

Aficiones

Tanta ayuda con las actividades diarias y atención como sea necesario

Organización según las necesidades

Sobre todo fondos privados

Ayuda de Medicare y Medicaid para la atención de enfermería especializada cuando sea necesario

Residencias

Comidas

Ayuda con las actividades cotidianas

Cuidados especializados de enfermería las 24 horas del día, rehabilitación (fisioterapia, terapias ocupacional y respiratoria y logopedia)

Cuidados paliativos

Supervisión de un médico

Habitaciones con un pasillo común

Fondos privados

Medicaid

Medicare para la atención especializada durante periodo de tiempo corto en residencias certificadas si se requiere cuidado diario después de una estancia en el hospital que se prolongue durante 3 o más días

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