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Prevención y respuesta a los abusos a las personas mayores

Por Daniel B. Kaplan, PhD, LICSW, Assistant Professor, Adelphi University School of Social Work ; Barbara J. Berkman, DSW, PhD, Helen Rehr/Ruth Fitzdale Professor Emerita, Columbia University School of Social Work

Muchas de las personas de edad avanzada que sufren abusos no buscan ayuda, por varias razones. Pueden sentirse avergonzados y ser reacios a poner el abuso en conocimiento de otras personas. Pueden ser incapaces de contarlo a otros porque el abusador limita y controla las llamadas telefónicas o el acceso a las visitas y a los profesionales de la salud. Si el responsable de los malos tratos es el cuidador, las personas mayores pueden sentirse demasiado dependientes de él o quieren protegerlo, ya que este puede ser incluso un hijo suyo. Pueden tener miedo de que se les haga más daño, de ser abandonados o de ser ingresados por la fuerza en una residencia.

Las personas mayores nunca deben creer que el maltrato forma parte del envejecimiento o de ser dependiente. El hecho de ser maltratado amenaza su dignidad y su sentimiento de bienestar e incluso puede costarle la vida. Los familiares y amigos pueden ayudar manteniendo lazos estrechos con la persona mayor.

Las personas de edad avanzada que están preocupadas por el abuso pueden tomar las siguientes medidas para evitarlo:

  • No vivir con alguien que tenga antecedentes de conducta violenta o de abuso de sustancias

  • Mantenerse en contacto con amigos y antiguos vecinos, especialmente si la persona debe mudarse al domicilio del cuidador

  • Mantener relación con organizaciones sociales y comunitarias (lo que aumenta las posibilidades de que el abuso, si ocurre, se detecte)

  • Insistir en el asesoramiento legal antes de firmar cualquier documento relacionado con el lugar donde vivirán o quién controla sus finanzas (en Estados Unidos, la sede local de la Area Agency on Aging, una asociación que se encarga de asesorar a las personas de edad avanzada, puede recomendarle un asesor legal)

El Centro Nacional sobre Abuso de Ancianos en Estados Unidos (National Center on Elder Abuse) proporciona un recurso titulado Preventing Elder Abuse by In-Home Helpers para las personas mayores y sus familias que están considerando la contratación de ayuda en el hogar.

Si las personas de edad avanzada creen que están en peligro, pueden llamar a una línea telefónica de asistencia a mayores maltratados para obtener ayuda inmediata. Estas líneas telefónicas están en todas las guías telefónicas locales, normalmente en las Páginas Amarillas, o puede proporcionárselas un operador telefónico. Probablemente en la web de las instituciones asistenciales de cada país se encuentre información sobre las leyes relacionadas con el abuso a los ancianos y los números de teléfono a los que se puede llamar para denunciar el abuso; en el caso de Estados Unidos se puede consultar el National Center for Elder Abuse (855-500-3537 o www.ncea.acl.gov). En Estados Unidos, la Asociación Nacional de Agencias de Área Local sobre el Envejecimiento (National Association of Area Agencies on Aging, 202-872-0888 o www.n4a.org) es otra buena fuente de información y referencias. Si la persona de edad avanzada no se siente en peligro pero necesita ayuda, puede intentar hablar de ello con su médico, con el trabajador social o con otro profesional de la salud.

Los familiares, amigos y conocidos tienen la responsabilidad de ayudar si saben o sospechan firmemente que puede haber abuso, al igual que deben hacerlo los profesionales de la salud. No es recomendable enfrentarse directamente al abusador porque hacerlo puede agravar el abuso. En su lugar, se debe denunciar la situación. En algunos estados de Estados Unidos es obligatorio denunciar los abusos y la negligencia que se sospechan o que están confirmados si el abuso ocurre en una institución, y en la mayoría de los estados, lo es si ocurre en el ámbito doméstico. En la legislación de los distintos estados de Estados Unidos se contempla la protección y atención de las personas vulnerables, incapacitadas o discapacitadas, y se dispone de leyes para proteger a las personas que denuncian sospechas de abuso, impidiendo que se les demande por ello. Para denunciar el abuso, puede contactarse con:

  • En la mayoría de estados: Departamento de Servicios Sociales del Estado (Servicios de Protección del Adulto)

  • En algunos estados: unidad estatal para el envejecimiento

  • Para el abuso dentro de una institución: Oficina local del defensor del pueblo para el cuidado a largo plazo, o el departamento de salud del estado.

Los números telefónicos de estas agencias y oficinas se pueden encontrar en cualquier parte de los Estados Unidos llamando al Localizador Eldercare (800-677-1116 o www.eldercare.gov) o al National Center on Elder Abuse (Centro Nacional sobre el Abuso de Ancianos, al 855-500-3537 o www.ncea.acl.gov), indicando el condado y la ciudad de residencia o el código postal de la persona.

Dado que el abuso y sus efectos pueden variar enormemente, las intervenciones deben adaptarse a la situación de cada persona. Algunas intervenciones pueden abarcar las siguientes áreas:

  • Asistencia médica

  • Formación, como por ejemplo información sobre el abuso y las opciones disponibles, así como ayuda en la elaboración de planes de seguridad

  • Apoyo psicológico, por ejemplo mediante psicoterapia y grupos de apoyo

  • Aplicación de la ley e intervención legal, como el arresto del maltratador, órdenes de protección y defensa legal

  • Encontrar un alojamiento alternativo, como una vivienda que sea un refugio seguro donde la persona esté protegida del maltratador