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Cáncer de ovario

Por Pedro T. Ramirez, MD, Professor, Department of Gynecologic Oncology and Reproductive Medicine, David M. Gershenson Distinguished Professor in Ovarian Cancer Research, and Director of Minimally Invasive Surgical Research and Education, The University of Texas MD Anderson Cancer Center ; David M. Gershenson, MD, Professor and Chairman, Department of Gynecologic Oncology and Reproductive Medicine, The University of Texas MD Anderson Cancer Center

  • El cáncer de ovario puede no presentar síntomas hasta que sea grande o se haya extendido.

  • Si el médico sospecha un cáncer de ovario, se realiza una ecografía, una resonancia magnética nuclear o una tomografía computarizada.

  • Por lo general, se extirpan los ovarios, las trompas de Falopio y el útero.

  • A menudo se requiere quimioterapia después de la cirugía.

El cáncer de ovario (carcinoma de ovario) aparece más frecuentemente en mujeres de entre 50 y 70 años. Este cáncer se presenta a lo largo de la vida aproximadamente en 1 de cada 70 mujeres. Es el segundo cáncer ginecológico más frecuente. Sin embargo, mueren más pacientes de cáncer de ovario que de cualquier otro tipo de tumor ginecológico. Es la quinta causa más común de muerte por cáncer en las mujeres.

Entre los factores que aumentan el riesgo de cáncer de ovario se incluyen los siguientes:

  • Edad avanzada (el más importante)

  • No haber tenido hijos

  • Haber tenido el primer hijo a una edad avanzada

  • Menarquía precoz

  • Menopausia tardía

  • Haber sufrido cáncer de útero, mama, o intestino grueso (colon) o antecedentes familiares de alguno de estos tipos de cáncer

El uso de anticonceptivos orales disminuye significativamente el riesgo.

De un 5 a un 10% de los casos están relacionados con los genes BRCA1 y BRCA2, que también están implicados en algunos cánceres de mama. Cuando estos genes u otras mutaciones genéticas raras están involucrados, los cánceres de ovario y de mama tienden a darse en familias. Estos tipos de cáncer son a veces llamados cánceres de mama o de ovario hereditarios. En las mujeres que tienen uno de estos genes o mutaciones, el riesgo de desarrollar un cáncer de ovario a lo largo de su vida es del 15 al 40%. Los genes BRCA1 y BRCA2 son más frecuentes en mujeres judías asquenazíes.

Existen muchos tipos de cáncer de ovario. Se desarrollan a partir de los diferentes tipos de células que se encuentran en el ovario. Los tumores malignos que se inician en la superficie del ovario (carcinomas epiteliales) representan al menos el 80%. La mayor parte del resto de los cánceres ováricos se originan a partir de las células que producen los óvulos (tumores de células germinales) o en el tejido conjuntivo (tumores de células del estroma). Los tumores de células germinales son mucho más frecuentes en mujeres de menos de 30 años de edad. En algunas ocasiones, los cánceres que tienen su origen en otras partes del organismo se extienden a los ovarios.

Las células ováricas malignas pueden diseminarse directamente hasta la zona adyacente o, a través del sistema linfático, hacia otras partes de la pelvis y del abdomen. Pueden propagarse también por el torrente sanguíneo y, finalmente, aparecer en zonas distantes del cuerpo, sobre todo en el hígado y los pulmones.

Síntomas

El cáncer de ovario ocasiona un aumento de tamaño del ovario afectado. En mujeres jóvenes el aumento de tamaño de un ovario tiene su origen, en la mayoría de los casos, en una tumoración no maligna llena de líquido (quiste, ver Quistes funcionales). Sin embargo, después de la menopausia, un ovario agrandado puede ser un signo de cáncer.

Muchas mujeres no presentan síntomas hasta que el cáncer está muy avanzado. El primer síntoma puede ser un ligero malestar en la parte inferior del abdomen, similar a una indigestión. Otros síntomas pueden ser distensión abdominal, pérdida de apetito (porque el estómago se comprime), meteorismo y dolor de espalda. El cáncer de ovario rara vez produce hemorragia vaginal.

Finalmente, el abdomen puede aparecer distendido porque el ovario aumenta de tamaño o se acumula líquido en el abdomen. En esta fase es muy frecuente que se presente dolor en la región pélvica, anemia y pérdida de peso. En raras ocasiones, los tumores de células del estroma producen estrógenos, que pueden causar un crecimiento excesivo del revestimiento uterino y un aumento del tamaño de las mamas. A veces estos tumores producen hormonas masculinas (andrógenos), que pueden ocasionar un aumento del vello corporal, u hormonas similares a las hormonas tiroideas que pueden producir hipertiroidismo.

Diagnóstico

El diagnóstico del cáncer de ovario en sus primeras fases es difícil de establecer debido a que los síntomas no suelen aparecer hasta que alcanza un gran tamaño o ya se ha diseminado a otras zonas, y porque muchas otras enfermedades de menor gravedad presentan síntomas similares.

Si el médico detecta un aumento de tamaño del ovario durante la exploración física, en primer lugar se realiza una ecografía. En ocasiones se obtiene una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN) para distinguir un quiste ovárico de un tumor maligno sólido. Si se sospecha un cáncer avanzado, generalmente se hace una TC o una RMN antes de la cirugía para determinar la extensión del cáncer.

Si parece poco probable que sea un cáncer, se debe volver a examinar a la mujer periódicamente.

Si se sospecha un cáncer o los resultados de las pruebas no son concluyentes se realizan análisis de sangre para medir los niveles de sustancias que pueden indicar la presencia de cáncer (marcadores tumorales), tales como el CA 125 (antígeno de cáncer 125). Si bien los niveles anormales de un marcador de forma aislada no confirman el diagnóstico de cáncer, si se combinan con otros datos apoyan el diagnóstico. Para confirmar el diagnóstico, el médico examina los ovarios en una de dos maneras:

  • Laparoscopia: se utiliza un tubo delgado y flexible provisto de una pequeña cámara (laparoscopio) que se introduce a través de una pequeña incisión justo debajo del ombligo, sobre todo si se considera que el cáncer no es avanzado. Mediante instrumentos introducidos a través del laparoscopio, a veces con ayuda robótica, se toman muestras de otros tejidos y se examinan los ovarios y otros órganos. La información obtenida de esta manera puede ayudar al médico a determinar si existe cáncer, y hasta qué punto se ha propagado (el estadio). También se pueden extirpar los ovarios mediante laparoscopia.

  • Cirugía abierta: si el médico piensa que el cáncer puede ser avanzado, practica una incisión en el abdomen para explorar directamente el útero y los tejidos a su alrededor. De esta forma se puede determinar el estadio del cáncer a la vez que se extirpa la mayor cantidad de tumor posible.

Los estadios se basan en el grado de diseminación del cáncer:

  • Estadio I: el cáncer se localiza sólo en uno o ambos ovarios.

  • Estadio II: el cáncer se ha diseminado hasta el útero, las trompas de Falopio o los tejidos cercanos dentro de la pelvis (que contiene los órganos reproductores internos, la vejiga y el recto).

  • Estadio III: el cáncer se ha extendido fuera de la pelvis a los ganglios linfáticos, la superficie del hígado, el intestino delgado o el revestimiento del abdomen (peritoneo).

  • Estadio IV: el cáncer se ha diseminado fuera del abdomen o al interior del hígado.

Pronóstico

El pronóstico se basa en el estadio . Los porcentajes de mujeres que sobreviven 5 años después del diagnóstico y el tratamiento son los siguientes:

  • Estadio I: de un 70 a un 100%

  • Estadio II: de un 50 a un 70%

  • Estadio III: de un 20 a un 50%

  • Estadio IV: de un 10 a un 20%

El pronóstico es peor cuando el cáncer es más agresivo o cuando la cirugía no puede eliminar todo el tejido visiblemente anormal. El cáncer reaparece en el 70% de las mujeres que han tenido cáncer en estadio III o IV.

Prevención

Algunos expertos creen que si existen antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama, las mujeres deben hacerse una prueba para detectar anomalías genéticas. Si un familiar de primer o segundo grado tiene alguno de estos cánceres, especialmente entre familias de judíos asquenazíes, se debe solicitar al médico una prueba genética para detectar anomalías de uno de los genes BRCA. A las mujeres con ciertas mutaciones de los genes BRCA se les puede ofrecer la opción de extirparles los ovarios y las trompas cuando ya no deseen tener hijos, incluso aunque no exista cáncer. Este abordaje elimina el riesgo de cáncer de ovario y reduce el riesgo de cáncer de mama. En Estados Unidos se puede obtener más información en el servicio de información del National Cancer Institute (1-800-4-CANCER) y en la Foundation for Women's Cancer web site (www.foundationforwomenscancer.org).

¿Sabías que...?

  • Si la mujer tiene familiares de primer o segundo grado con cáncer de ovario o de mama, debe preguntar a su médico acerca de las pruebas genéticas para BRCA.

Tratamiento

El alcance de la cirugía depende del tipo de cáncer de ovario y de su estadio. En la mayoría de los cánceres se extirpan los ovarios, las trompas de Falopio y el útero. Cuando el cáncer se ha diseminado más allá del ovario, también se extirpan los ganglios linfáticos más cercanos y las estructuras adyacentes por las cuales generalmente se propaga el cáncer. Este enfoque tiene como objetivo eliminar todo el cáncer visible. Si una mujer padece un cáncer en estadio I localizado en un solo ovario y desea quedarse embarazada, se puede extirpar exclusivamente el ovario y la trompa afectados.

En caso de tumores más avanzados que se han extendido a otras partes del cuerpo, generalmente se extirpa la mayor cantidad posible de tejido tumoral para prolongar la supervivencia. Sin embargo, dependiendo de las zonas a las que se ha extendido el cáncer, la persona afectada puede ser tratada con quimioterapia en lugar de, o antes de, la cirugía.

Por lo general, después de la cirugía, la mayoría de las mujeres con carcinomas epiteliales en estadio I no necesitan ningún tipo de tratamiento adicional. En otros tumores malignos en estadio I o para otros más avanzados, puede utilizarse quimioterapia a fin de eliminar cualquier pequeña zona cancerosa que haya quedado tras la cirugía. En general, la quimioterapia se administra en 6 ciclos, y utiliza paclitaxel combinado con carboplatino. La mayoría de las mujeres con tumores de células germinales pueden curarse mediante la extirpación del ovario y la trompa afectados más poliquimioterapia, por lo general bleomicina, cisplatino y etopósido. Rara vez se utiliza la radioterapia.

El cáncer ovárico avanzado suele recidivar. Por consiguiente, después de la quimioterapia el médico controla los niveles de los marcadores tumorales (como el CA-125). Si el cáncer reaparece, se administra quimioterapia. Los fármacos utilizados pueden incluir bevacizumab, carboplatino, cisplatino, docetaxel, doxorubicina liposómica, etopósido, gemcitabina, paclitaxel y topotecan.

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