Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Desprendimiento de placenta

(Abrupción placentaria)

Por Antonette T. Dulay, MD, The Ohio State University College of Medicine

La abrupción placentaria es el desprendimiento prematuro de una placenta, que se encuentra en su ubicación correcta, de la pared del útero, habitualmente después de las 20 semanas de gestación.

  • Las mujeres pueden presentar hemorragia vaginal y/o dolor abdominal intenso, y entrar en choque (shock).

  • El reposo en cama puede ser todo lo que se necesita, pero si continúa la hemorragia, si el feto está en peligro o si el embarazo está cerca de su término se hace nacer al bebé tan pronto como se pueda.

La placenta puede desprenderse incompleta (algunas veces entre un 10 y un 20%) o completamente. Se desconoce su causa. El desprendimiento de la placenta se produce en el 0,4 al 1,5% de todos los partos.

Las siguientes circunstancias incrementan el riesgo:

  • La hipertensión arterial (incluida la preeclampsia, un tipo de hipertensión arterial que se desarrolla durante el embarazo)

  • El consumo de cocaína

  • Edad avanzada de los progenitores

  • La vasculitis u otros trastornos vasculares

  • Un desprendimiento de placenta anterior

  • Una lesión abdominal

  • Los trastornos de la coagulación sanguínea

  • El consumo de tabaco

  • La infección en los tejidos que rodean al feto (corioamnionitis)

  • La ruptura prematura del saco de las aguas, en particular si hay demasiado líquido amniótico que rodea al feto (polihidramnios)

Problemas con la placenta

Normalmente, la placenta se encuentra en la parte superior del útero y se mantiene adherida firmemente a la pared uterina hasta después del parto. La placenta transporta oxígeno y nutrientes de la madre al feto.

En el desprendimiento de la placenta (abruptio placentae), esta se desprende de la pared uterina de forma prematura y provoca una hemorragia uterina que reduce el suministro de sangre y de nutrientes al feto. La mujer que presenta este trastorno debe ser hospitalizada, y el bebé puede nacer prematuramente.

En la placenta previa, la placenta se localiza sobre o cerca del cuello uterino, en la parte inferior del útero. La placenta previa puede causar una hemorragia indolora que comienza bruscamente al final del embarazo, La hemorragia que puede llegar a ser bastante intensa. El parto suele ser por cesárea.

Síntomas

Los síntomas dependen del grado de desprendimiento y de la cantidad de sangre perdida (que puede ser muy importante). Los síntomas pueden incluir dolor abdominal repentino, constante o en forma de calambres o cólicos, sensibilidad al palpar el abdomen y una caída peligrosa de la presión arterial (choque o shock). Algunas mujeres no experimentan síntomas.

La hemorragia se produce en el lugar en que estaba adherida la placenta. La sangre puede pasar por el cuello uterino y salir por la vagina (hemorragia externa), o bien quedarse retenida detrás de la placenta (hemorragia oculta). Por ello, las mujeres pueden tener o no hemorragia vaginal.

El desprendimiento prematuro de la placenta puede provocar una coagulación diseminada en el interior de los vasos sanguíneos (coagulación intravascular diseminada), insuficiencia renal y hemorragia en las paredes del útero, sobre todo en las mujeres embarazadas que también tienen preeclampsia.

Cuando la placenta se desprende, el suministro de oxígeno y de nutrientes al feto se reduce. Si el desprendimiento se produce de repente, y disminuye en gran medida el aporte de oxígeno, el feto puede morir. Si se produce gradualmente y con menos extensión, el feto puede crecer menos de lo esperado, o puede haber muy poco líquido amniótico (oligohidramnios). El desprendimiento gradual puede ocasionar menos dolor abdominal y tener menor riesgo de choque (shock) que el desprendimiento repentino, pero se incrementa el riesgo de preeclampsia y de ruptura prematura de las membranas.

Diagnóstico

Los médicos sospechan que existe desprendimiento prematuro de la placenta a partir de los síntomas presentados. La ecografía puede confirmar el diagnóstico.

Para comprobar si ha aparecido alguno de los problemas que el desprendimiento prematuro puede causar, los médicos pueden realizar análisis de sangre y controlar la frecuencia cardíaca del feto.

Tratamiento

La mujer con desprendimiento prematuro de la placenta es hospitalizada. El tratamiento habitual es el reposo absoluto, lo que permite a los médicos vigilar de cerca a la mujer y al feto y, si es necesario, tratarlos rápidamente. Pueden administrarse corticoesteroides a la mujer para contribuir a la maduración de los pulmones del feto maduren en caso de ser preciso un parto prematuro. Si los síntomas se atenúan, se anima a la mujer a que camine y puede ser dada de alta.

Cuando la hemorragia persiste o empeora, la frecuencia cardíaca del feto es anómala (sugiriendo que el feto no está obteniendo suficiente oxígeno) o si el embarazo está casi a término, suele provocarse un parto anticipado lo antes posible. Si el parto vaginal no es posible, se realiza una cesárea.

Si la mujer entra en choque (shock) o si aparece una coagulación intravascular diseminada, se practica una transfusión de sangre a la mujer.

Recursos en este artículo