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Vasa previa

Por Antonette T. Dulay, MD, The Ohio State University College of Medicine

En la vasa previa, las membranas que contienen vasos sanguíneos que conectan el cordón umbilical con la placenta atraviesan la abertura del cuello uterino, la entrada del canal del parto.

Esta afección está presente en aproximadamente 1 de cada 2500 a 5000 partos. Es más probable que ocurra cuando existen otras alteraciones de la placenta.

Normalmente, los vasos sanguíneos entre el feto y la placenta están en el cordón umbilical. En la vasa previa, algunos de estos vasos sanguíneos se encuentran en las membranas que rodean al feto, en el área entre el feto y la abertura del cuello uterino. Cuando las membranas se rompen (rotura del saco de las aguas), por lo general un poco antes de que comience el parto, estos vasos sanguíneos se pueden romper. Como resultado, el feto puede perder una cantidad considerable de sangre y en casos graves, puede morir.

¿Qué es la vasa previa?

En la vasa previa, las membranas que contienen vasos sanguíneos del feto a la placenta atraviesan la entrada al canal del parto (la abertura del cuello uterino). Cuando se rompen las membranas (cerca del inicio del parto), estos vasos sanguíneos se pueden romper.

Por lo general, las mujeres tienen sangrado vaginal indoloro cuando rompen aguas, por lo general poco después de que comience el parto. La frecuencia cardíaca del feto suele ser lenta.

Diagnóstico y tratamiento

Los médicos pueden sospechar de vasa previa cuando una ecografía rutinaria realizada en un momento previo del embarazo detecta ciertas anomalías en la placenta. La ecografía, que por lo general se realiza con un dispositivo insertado en la vagina, puede mostrar los vasos sanguíneos que atraviesan la abertura del cuello uterino.

Si la vasa previa se diagnostica antes del parto, los médicos suelen hacer una cardiotocografía en reposo, dos veces a la semana para verificar el bienestar del feto (ver Monitorización del feto); también pueden recomendar la hospitalización de las mujeres de alrededor de 30 a 32 semanas de embarazo para monitorizar al feto de forma continua. Pueden administrarse corticoesteroides a la mujer para ayudar a que los pulmones del feto maduren.

Si el parto no ha comenzado entre las semanas 32 a 35 y los pulmones del feto son maduros, los médicos pueden sugerir la programación de un parto por cesárea. Puede ser necesario un parto por cesárea si:

  • La vasa previa se diagnostica después de que haya comenzado el parto.

  • El sangrado vaginal es sustancial.

  • Las membranas se han roto.

  • El feto está en peligro.

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