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Trastorno del deseo sexual

Por Rosemary Basson, MD, Clinical Professor, Department of Psychiatry;Director, University of British Columbia and Vancouver Hospital;UBC Sexual Medicine Program

El trastorno del deseo sexual (trastorno de deseo/interés sexual) se caracteriza por la falta de interés en la actividad sexual y de pensamientos sexuales.

  • La depresión, la ansiedad, el estrés, los problemas de relación, las experiencias pasadas, los medicamentos y, con menos frecuencia, los cambios hormonales, pueden reducir el deseo sexual.

  • Mejorar la relación y el ambiente para la actividad sexual e identificar lo que estimula puede resultar beneficioso.

  • Se recomiendan las psicoterapias, especialmente la terapia cognitiva basada en la conciencia plena.

La reducción temporal del interés sexual es frecuente, a menudo causada por trastornos pasajeros, como el cansancio. Por el contrario, el trastorno del deseo sexual provoca que los pensamientos sexuales, las fantasías y el deseo de actividad sexual disminuyan durante un largo periodo de tiempo, y más de lo que debería esperarse según la edad y la duración de la relación sexual. El deseo sexual bajo se considera un trastorno solo si angustia a la mujer y si el deseo está ausente durante toda la experiencia sexual.

Causas

Habitualmente la depresión, la ansiedad, el estrés o los problemas en la relación reducen el deseo y la motivación sexual. Otros factores que lo reducen son tener una percepción baja de la propia imagen sexual o tener experiencias sexuales ingratas, que pueden ocurrir porque uno o ambos cónyuges carecen de habilidad o porque no se comunican las necesidades sexuales. Las mujeres con este trastorno tienden a ser ansiosas y tener cambios de humor frecuentes.

El uso de ciertos fármacos, como los antidepresivos (en particular los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), los opiáceos, algunos anticonvulsivos (ver Fármacos utilizados en el tratamiento de las crisis) y los betabloqueantes (ver Fármacos antihipertensores), pueden reducir el deseo sexual, así como también el consumo de alcohol en cantidades excesivas.

Dado que los niveles de las hormonas sexuales como los estrógenos y la testosterona disminuyen con la edad, podría esperarse una disminución parecida del deseo sexual con el envejecimiento. Sin embargo, en general, el trastorno del deseo sexual es tan frecuente en las mujeres jóvenes sanas como en las de edad avanzada. No obstante, los cambios en las hormonas sexuales a veces causan un deseo sexual bajo. Por ejemplo, en las mujeres jóvenes y sanas, unos descensos bruscos en los niveles de hormonas sexuales, como los producidos durante las primeras semanas posteriores al parto, pueden ocasionar una disminución del deseo sexual. En las mujeres de mediana edad y mayores, el deseo sexual puede disminuir, pero no se ha demostrado una correlación con la disminución de las hormonas. En las mujeres jóvenes, la extirpación de ambos ovarios provoca una caída muy brusca de las hormonas sexuales (estrógenos, progesterona y testosterona), así como infertilidad. Además, es posible que la causa de la extirpación sea un cáncer. Todos estos efectos contribuyen a la disminución del deseo sexual. Incluso cuando dichas mujeres toman estrógenos, su deseo sexual puede ser bajo.

La disminución de los estrógenos puede hacer que los tejidos de la vagina adelgacen, se sequen y pierdan elasticidad (vaginitis atrófica). Como resultado, el coito puede ser incómodo o doloroso, lo que hace que se pierda interés por él.

¿Sabías que...?

  • Las mujeres jóvenes y sanas son tan propensas a tener trastornos de bajo deseo sexual como las mayores.

  • El deseo se relaciona más estrechamente con el estado de ánimo y con las relaciones personales (más que con las hormonas).

Diagnóstico

El diagnóstico se establece según los antecedentes y la descripción que hace la mujer de la alteración. Se realiza una exploración ginecológica si la penetración durante la actividad sexual provoca dolor.

Tratamiento

Una de las medidas más útiles es identificar y explicar al compañero las cosas que estimulan. A veces debe recordarse a la pareja que son necesarias actividades preparatorias, que pueden incluir tocarse o no, con el fin de prepararse para la actividad sexual. Por ejemplo, se puede querer hablar íntimamente, ver un vídeo romántico o erótico, o bailar. Se puede querer besar, abrazar o acariciar. Se puede querer que el compañero toque distintas partes del cuerpo, como los pechos o los genitales (juegos eróticos previos), antes de pasar al coito o cualquier otra actividad sexual que implique la penetración. Las parejas pueden experimentar con diferentes técnicas o actividades (incluidas las fantasías y los juguetes sexuales) para encontrar estímulos eficaces.

Las medidas recomendadas para el tratamiento de la disfunción sexual en general (ver Tratamiento) también pueden ayudar a aumentar el deseo sexual. El tratamiento a menudo se centra en los factores que contribuyen al bajo deseo sexual, como la depresión o la mala percepción de la propia imagen sexual, y los problemas en la relación.

La psicoterapia, más concretamente la terapia cognitiva basada en la conciencia plena (ver Tratamiento), puede ser útil en algunos casos. La conciencia plena consiste en centrarse en lo que está sucediendo en cada momento. Por lo general se realiza en grupos pequeños, combinando la conciencia plena y la terapia cognitivo-conductual. Ayuda con la excitación, el orgasmo y el subsiguiente deseo de actividad sexual.

Otros tratamientos dependen de la causa. Por ejemplo, si algún fármaco puede ser la causa, se interrumpe su administración si es posible.

Si la causa es el dolor provocado por la vaginitis atrófica, la administración de estrógenos puede ser beneficiosa. Si se desarrolla vaginitis atrófica después de la menopausia, se recomienda tomar estrógenos por vía oral o aplicar un parche o gel con estrógenos en un brazo o una pierna. Estas presentaciones de estrógenos afectan a todo el cuerpo y, por lo tanto, ayudan a mejorar el estado de ánimo, disminuir los sofocos y los problemas de sueño, así como a mantener la vagina sana y una lubricación adecuada para el coito. Todos estos efectos hacen que aumenten las probabilidades de interesarse por el sexo. Sin embargo, por lo general se recomienda que las mujeres posmenopáusicas utilicen presentaciones de estrógenos que afecten principalmente a la vagina. Por ejemplo, pueden introducirse estrógenos en la vagina en forma de crema (con un aplicador de plástico), en forma de comprimidos o en un anillo (similar a un diafragma). Estas presentaciones de estrógenos pueden mantener la vagina sana, pero no ayudan con el estado de ánimo, los sofocos ni los problemas de sueño. Si las mujeres que tienen útero (que no se han sometido a una histerectomía) toman estrógenos por vía oral o en un parche o gel, se les administra también un progestágeno (una forma sintética de la hormona progesterona) porque tomar estrógenos solos aumenta el riesgo de cáncer de endometrio.

Se desconocen los beneficios de la testosterona (tomada por vía oral o en parche). La testosterona puede tener efectos secundarios y se desconoce su seguridad a largo plazo. Por lo tanto, no se recomienda este tratamiento. Sin embargo, a veces se prescribe testosterona junto con la terapia de estrógenos si el resto de las medidas son ineficaces. Las mujeres que toman testosterona deben acudir periódicamente a la consulta médica.

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