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Trastorno del orgasmo

Por Rosemary Basson, MD, Clinical Professor, Department of Psychiatry;Director, University of British Columbia and Vancouver Hospital;UBC Sexual Medicine Program

El trastorno del orgasmo se caracteriza por la falta o el retraso del clímax sexual (orgasmo) aun cuando la estimulación sexual es suficiente y se está sexualmente excitada, mentalmente y emocionalmente.

  • Es posible que no se alcance el orgasmo si el coito termina demasiado pronto, si no hay estimulación erótica suficiente o si se teme perder el control o dejarse ir.

  • Se anima a probar la autoestimulación (masturbación), y en algunas mujeres es útil la psicoterapia.

La cantidad y el tipo de estimulación requerida para el orgasmo varían mucho. La mayoría de las mujeres pueden alcanzar el orgasmo con la estimulación del clítoris (que es el equivalente del pene en los hombres), pero menos de la mitad llegan al orgasmo de forma habitual durante el coito. Aproximadamente una de cada 10 nunca alcanza el orgasmo, aunque no obstante muchas consideran satisfactoria su actividad sexual.

Las que tienen trastorno del orgasmo no pueden tener un orgasmo bajo ninguna circunstancia, ni siquiera cuando se masturban o aunque estén muy excitadas. Sin embargo, en general no se alcanza el orgasmo porque no se está suficientemente excitada, lo cual se considera un trastorno de la excitación y no un trastorno del orgasmo. La incapacidad para tener un orgasmo se considera un trastorno solo cuando la falta de orgasmos angustia a la mujer. Hacer el amor sin orgasmo puede causar frustración, provocar resentimiento y, en ocasiones, desagrado hacia todo lo relacionado con el sexo.

Causas

Algunos factores ambientales y psicológicos pueden contribuir al trastorno del orgasmo, como:

  • Relaciones sexuales que acaban siempre antes de que la mujer se excite lo suficiente (por ejemplo, por eyacular antes de tiempo).

  • Juego erótico previo insuficiente.

  • En uno o ambos cónyuges, desconocimiento del funcionamiento de los órganos genitales.

  • Falta de comunicación sobre el sexo (por ejemplo, acerca de la clase de estimulación que hace disfrutar a una persona).

  • Problemas en la relación, como conflictos no resueltos y falta de confianza.

  • Ansiedad por el rendimiento sexual.

  • Miedo a dejarse llevar, hacerse vulnerable y no tener el control (posiblemente como parte de un miedo a no controlar todos los aspectos de su vida o como parte de una tendencia general a mantener las emociones bajo control).

  • Experiencia física o emocional traumática, como abuso sexual.

  • Trastornos psicológicos (como una depresión).

Algunos trastornos físicos también pueden contribuir al trastorno del orgasmo, como lesiones nerviosas (debidas a diabetes, lesiones de la médula espinal o esclerosis múltiple) y anomalías en los órganos genitales.

Algunos fármacos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS, un tipo de antidepresivo, ver Fármacos utilizados para tratar la depresión), pueden inhibir el orgasmo de manera específica.

Tratamiento

Se puede alentar a descubrir los tipos de contacto placenteros y excitantes mediante la autoestimulación (masturbación). Otras técnicas útiles incluyen técnicas de relajación y ejercicios de focalización sensorial. En estos ejercicios, los miembros de la pareja se turnan para tocarse uno a otro de forma placentera (ver Trastornos de la excitación sexual : Tratamiento). Las parejas pueden intentar usar más estímulos o estímulos diferentes, como un vibrador, fantasías o vídeos eróticos. Un vibrador puede ser especialmente útil en caso de lesión nerviosa.

Puede ser conveniente recibir educación sobre la función sexual. Algunas mujeres solo necesitan incorporar la estimulación del clítoris.

La psicoterapia, como la terapia cognitivo-conductual y la terapia cognitiva basada en la conciencia plena (ver Tratamiento), puede ayudar a identificar y gestionar el miedo a perder el control, el miedo a la vulnerabilidad o los problemas de confianza en la pareja. La psicoterapia resulta en particular útil a las mujeres que han sufrido abusos sexuales o que tienen trastornos psicológicos, igual que la terapia cognitiva basada en la conciencia plena. La práctica de la conciencia plena (concentrarse en lo que sucede en cada momento) ayuda a prestar atención a las sensaciones sexuales, sin juzgar ni controlar lo que está pasando.

Si la causa es un ISRS, es útil añadir bupropión (un tipo diferente de antidepresivo). También puede prescribirse otro antidepresivo. Algunos indicios sugieren que si se dejó de tener orgasmos cuando se empezó a tomar un ISRS, el sildenafilo puede ayudar a experimentar orgasmos de nuevo.

Recursos en este artículo