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Introducción al puerperio

Por Julie S. Moldenhauer, MD, Associate Professor of Clinical Obstetrics and Gynecology in Surgery, The Garbose Family Special Delivery Unit;Attending Physician, The Center for Fetal Diagnosis and Treatment, Children's Hospital of Philadelphia;The University of Pennsylvania Perelman School of Medicine

El puerperio, período posparto o pieríodo puerperal es el período de 6 semanas que siguen al parto y en el que el cuerpo de la madre vuelve al estado anterior al embarazo.

Después del parto, suelen aparecer habitualmente algunos síntomas, pero por lo general son leves y temporales. Las complicaciones son raras. No obstante, por lo general el médico, los miembros del personal del hospital o algún grupo encargado del cuidado de la salud conciertan un programa de seguimiento en consulta o visitas a domicilio.

Las complicaciones que se dan con mayor frecuencia son las siguientes:

La hemorragia puerperal puede producirse poco después del parto, pero puede presentarse hasta 6 semanas más tarde.

Después del parto: regreso del organismo a la normalidad

Área afectada

Qué sucede

Secreción vaginal

Las madres tienen secreción de sangre, a veces con coágulos, durante 3 o 4 días. Durante unos 10 o 12 días más es de color marrón claro y más tarde se torna de un blanco amarillento. La secreción puede durar hasta 6 semanas después del parto.

Alrededor de una o dos semanas después del parto, parte de la placenta restante se puede desprender, causando una hemorragia vaginal de aproximadamente un cuarto de litro como mucho.

Mamas

Durante las primeras etapas de la producción de leche (lactancia), las mamas se congestionan con leche, lo que hace que se vuelvan duros y dolorosos.

Frecuencia cardíaca

La frecuencia cardíaca, que aumentó durante el embarazo, comienza a disminuir dentro de las primeras 24 horas, para después volver a la normalidad.

Temperatura

La temperatura del cuerpo puede aumentar ligeramente durante las primeras 24 horas y por lo general regresa a la normalidad en los primeros días.

Útero

Después del parto, el útero se contrae, recuperando su posición y tamaño anterior al embarazo. Estas contracciones pueden ser incómodas.

Zona genital

Se suele sentir dolor en la zona que rodea la abertura vaginal. Además si existen desgarros o episiotomía (una incisión para ensanchar la abertura de la vagina para facilitar el parto), la cicatrización de estos tejidos puede aumentar la sensación de dolor. Esta zona puede escocer al orinar.

Micción

Después del parto, la producción de orina suele aumentar considerablemente, aunque de forma temporal.

Deposiciones

La primera deposición después del parto puede ser difícil, en parte porque los músculos abdominales y pélvicos han estado sometidos a mucha tensión y estrés. Además la madre puede estar preocupada por los puntos de sutura y sentir dolor debido a desgarros o hemorroides.

Hemorroides

Los pujos necesarios durante el parto pueden causar o empeorar las hemorroides.

Abdomen

El tono muscular es bajo después del parto, pero aumenta paulatinamente.

Piel

Las estrías producidas por la distensión de la piel no desaparecen, pero pueden atenuarse, aunque a veces pueden tardar años. También puede desaparecer la pigmentación oscura de otras zonas de la piel.

Peso

La mayor parte de mujeres pierde solo 6 kg después del parto. Al principio parece que siguieran estando embarazadas. Pueden perder más durante la primera semana, ya que se elimina más líquidos sobrantes.

Estado de ánimo

Muchas mujeres se sienten tristes o ligeramente deprimidas. El estado de ánimo triste o melancólico tras el parto suele pasarse en unas 2 semanas.

Cuidados en el hospital

Inmediatamente después del parto se establece un seguimiento de la madre de al menos una hora. Si se ha utilizado anestesia durante el parto, se controla durante 2 a 3 horas después del parto, habitualmente en una sala de recuperación equipada con salida de oxígeno, líquidos intravenosos y equipo de reanimación.

Los miembros del personal revisarán la frecuencia de pulso y la temperatura de la madre. Normalmente, en las primeras 24 horas, el pulso de la madre (que aumentó durante el embarazo) comienza a descender hacia la normalidad y su temperatura puede incrementarse ligeramente, regresando, por lo general, a la normalidad tras los primeros días. Después de las primeras 24 horas, la recuperación es rápida.

Los miembros del personal del hospital hacen todo lo posible para reducir el dolor de la madre y el riesgo de hemorragia e infección.

Hemorragia

Lo más importante es minimizar la hemorragia. Después de la extracción o expulsión de la placenta (alumbramiento), una enfermera practica masajes periódicos en el abdomen de la madre para favorecer la contracción del útero y que permanezca contraído, y así prevenir una hemorragia excesiva. Si es necesario, se aplica oxitocina para estimular dicha contracción. Este fármaco se administra por vía intramuscular o intravenosa mediante una bomba de infusión continua hasta que el útero se ha contraído.

Micción y defecación

Después del parto, la producción de orina suele aumentar considerablemente, aunque de forma temporal. Como la sensibilidad de la vejiga se reduce después del parto, el personal del hospital estimula a la nueva madre para tratar de orinar de forma regular, al menos cada 4 horas. Ello evita que la vejiga se llene en exceso y contribuye a prevenir infecciones en las vías urinarias. Los miembros del personal hospitalario pueden presionar suavemente el abdomen de la madre para comprobar la vejiga y determinar si se está vaciando bien. Algunas veces, si la madre no puede orinar por sí sola, se debe introducir temporalmente un catéter en la vejiga para vaciarla. El personal del hospital intentará evitar el uso de un catéter permanente (un catéter que se deja en la vejiga durante un tiempo). Este tipo de catéteres aumenta el riesgo de infecciones de vejiga (vesicales) y de riñón (renales).

También se anima a la madre a defecar antes de salir del hospital. Pero como las estancias en el hospital son tan cortas, esta expectativa puede no ser práctica. Los médicos recomiendan que, si no ha defecado en 3 días, se tomen laxantes para evitar el estreñimiento, que puede causar o empeorar las hemorroides. Si el recto o los músculos alrededor del ano se han desgarrado durante el parto, los médicos pueden recetar laxantes. Los opiáceos, que a veces se dan después de una cesárea para aliviar el dolor, pueden empeorar el estreñimiento. Por tanto cuando son necesarios se utiliza la dosis eficaz más baja de tales fármacos.

Dieta y ejercicio

La nueva madre puede seguir una dieta regular en cuanto lo desee, a veces poco tiempo después del parto. Debe levantarse de la cama y caminar lo antes posible.

Si el parto fue vaginal, la nueva madre puede comenzar a hacer ejercicios para fortalecer los músculos abdominales, a menudo después del primer día o más tarde, si el parto fue por cesárea. Los ejercicios abdominales con las rodillas flexionadas, realizados en la cama, dan buenos resultados. Sin embargo, la mayoría de las mujeres están demasiado cansadas para hacer ejercicios de forma inmediata después del parto. El parto por cesárea es una intervención quirúrgica importante y las mujeres no deben empezar a hacer ejercicio hasta que no hayan tenido tiempo de recuperarse plenamente y permitir la cicatrización, lo que suele llevar alrededor de 6 semanas. Las mujeres pueden reanudar su rutina de ejercicio previa al parto en cuanto su médico lo apruebe en la visita posparto.

Vacunas y concentrados de inmunoglobulinas

Antes de que la madre abandone el hospital, se le pone la vacuna de la rubéola (sarampión alemán), si nunca la ha tenido o no ha sido vacunada. Si la madre nunca ha recibido la vacuna frente a difteria, tosferina (o pertussis) y el tétanos (vacuna también llamada DPT), se le debe poner antes de que sea dada de alta.

Si la madre es Rh-negativa y el feto es Rh-positivo, se le administra concentrado de inmunoglobulinas Rh0(D) dentro de los 3 días que siguen al parto. Este fármaco oculta o enmascara cualquiera de los glóbulos rojos (eritrocitos) del bebé que hayan podido pasar a la circulación materna para que no puedan disparar la producción de anticuerpos en la madre. Estos anticuerpos podrían poner en peligro los embarazos siguientes (ver Incompatibilidad de Rh).

Antes del alta

Antes de que una nueva madre deje el hospital, se la examina. Si la madre y el bebé están sanos, generalmente dejan el hospital entre 24 y 48 horas después de un parto vaginal y en un plazo de 96 horas después de un parto por cesárea. A veces, el alta se da incluso antes de las 24 horas si no se ha usado anestesia general y no ha habido problemas.

La madre también recibe información acerca de los cambios que sufrirá su organismo y las medidas que debe adoptar para que este se recupere del parto. Se planifican las visitas de seguimiento usuales.

Del hospital al hogar

Los cambios que hay que afrontar empiezan en el hospital, dependiendo de la rapidez con que se de el alta, y continúan en el hogar.

Secreción vaginal

Las nuevas madres tienen secreción vaginal. Los miembros del personal les proporcionan compresas para absorberla. Los miembros del personal también comprueban la cantidad y el color de la secreción. Por lo general, aparece con sangre durante 3 o 4 días. Durante los siguientes 10 a 12 días es de color marrón claro y luego se torna de un blanco amarillento. La secreción puede durar hasta 6 semanas después del parto.

Alrededor de una o dos semanas después del parto, parte de la placenta restante se puede desprender, causando una hemorragia vaginal de como mucho un cuarto de litro aproximadamente. Para absorber este flujo se utilizan compresas sanitarias, que se deben cambiar con frecuencia. También pueden usarse tampones que se ajusten con comodidad y se cambien con frecuencia, a menos que interfieran con la cicatrización de la episiotomía o con desgarros en la zona comprendida entre la abertura vaginal y el ano (perineo).

Medicamentos

Las madres que no están amamantando pueden tomar medicamentos de forma segura para facilitar el sueño o aliviar el dolor. Para las mujeres que están amamantando, el paracetamol (acetaminofeno) y el ibuprofeno son analgésicos relativamente seguros. Muchos medicamentos pasan a la leche materna (Uso de medicamentos durante la lactancia)

Zona genital

La zona alrededor de la abertura vaginal suele estar dolorida y puede escocer al orinar. El proceso de cicatrización de los desgarros del perineo o la episiotomía pueden contribuir al dolor y causar inflamación.

Inmediatamente después del parto y durante las primeras 24 horas, se puede usar hielo o compresas frías para aliviar el dolor y la inflamación. También se pueden aplicar cremas o aerosoles anestésicos en la piel. Lavar la zona alrededor de la vagina con agua tibia 2 o 3 veces al día puede contribuir a reducir la sensación de dolor. Los baños de asiento templados pueden ayudar a aliviar el dolor. Los baños de asiento se hacen en posición sentada con el agua cubriendo solamente el perineo y los glúteos. Las mujeres deben tener cuidado al sentarse y, si sentarse es doloroso, usar una almohada en forma de rosquilla.

Hemorroides

Los pujos del parto pueden causar o empeorar las hemorroides. El dolor causado por las hemorroides puede aliviarse con baños de asiento templados y la aplicación de un gel que contenga un anestésico local.

Congestión mamaria

Es posible que las mamas se agranden, se endurezcan y duelan cuando se llenen de leche. La congestión se produce durante las primeras etapas de la producción de leche (lactancia).

Para las madres que no van a amamantar, puede ser beneficioso lo siguiente:

  • Usar un sujetador ajustado y cómodo para elevar los pechos y así ayudar a suprimir la producción de leche

  • Aplicar bolsas de hielo y tomar analgésicos (como paracetamol [acetaminofeno] o ibuprofeno) para ayudar a aliviar el malestar hasta que la producción de leche se detenga por sí sola

  • Abstenerse de extraer la leche manualmente, pues esto puede estimular la producción de leche

Para las madres que estén amamantando, hasta que la producción de leche se ajuste a las necesidades del bebé, puede ser conveniente:

  • Alimentar al bebé con regularidad

  • Usar un sujetador cómodo de lactancia las 24 horas del día

  • Si los senos están hinchados y se siente muy incómoda, extraer la leche manualmente mientras se da una ducha de agua caliente o utilizar un sacaleches entre tomas (sin embargo, esta medida estimula la producción de leche y prolonga la congestión)

Si los senos están muy hinchados, la madre tendrá que extraerse la leche justo antes de amamantar para que la boca del bebé pueda ajustarse alrededor de la areola (la zona pigmentada de la piel alrededor del pezón).

¿Sabías que...?

  • Cuando las mamas están congestionadas por la leche, la extracción de leche entre las tomas puede aliviar temporalmente la presión pero, en general, tiende a hacer que empeore la congestión.

Estado de ánimo

La tristeza es frecuente durante los días posteriores al parto. También es probable sentir irritabilidad, mal humor o ansiedad y tener dificultad para concentrarse o trastornos del sueño (demasiado o demasiado poco). Estos síntomas suelen desaparecer después de 7 a 10 días. De todas maneras, si estos síntomas continúan durante más de 2 semanas o interfieren con el cuidado del bebé o las actividades diarias, la madre debe hablar con el médico.

Cuidados en el hogar

La nueva madre puede reanudar sus actividades diarias normales cuando se sienta preparada. Tener una dieta saludable y hacer ejercicio con regularidad pueden ayudar a recuperar el peso previo al embarazo.

Puede reanudar las relaciones sexuales tan pronto como lo desee y le sea cómodo. Si el parto ha causado un desgarro, se ha hecho una episiotomía o una cesárea, las relaciones sexuales se deben retrasar hasta que la zona afectada se cure.

Una nueva madre puede ducharse o bañarse poco después del parto, a menos que este fuese por cesárea.

Si el parto fue por cesárea no se debe colocar nada dentro de la vagina, ni tampones, ni realizar duchas vaginales durante al menos 2 semanas. Se debe evitar las actividades agotadoras o levantar objetos pesados durante unas 6 semanas. Asimismo se debe evitar tener relaciones sexuales durante 6 semanas. Se deben realizar curas en el lugar de la incisión de la misma manera que con otras incisiones quirúrgicas. Las duchas pueden reanudarse con normalidad a las 24 horas del procedimiento. Hay que tener cuidado de no frotar el lugar de la incisión. Se deben evitar los baños hasta que la herida esté completamente cerrada y se hayan quitado las grapas o puntos de sutura. El lugar de la incisión debe mantenerse limpio y seco. Cualquier evidencia de aumento del enrojecimiento o de supuración de la incisión debe ser puesto en conocimiento del médico. El dolor alrededor del lugar de la incisión puede durar unos meses y la insensibilidad incluso más tiempo.

Abdomen

El útero, aún agrandado, continúa contrayéndose durante algún tiempo y disminuye su tamaño de forma progresiva durante las 2 semanas siguientes. Estas contracciones son irregulares y a menudo dolorosas. Las contracciones se intensifican con la lactancia. La lactancia desencadena la producción de la hormona oxitocina. La oxitocina estimula el flujo de leche (mediante el reflejo de descenso o de bajada de la leche) y las contracciones uterinas.

Normalmente, al cabo de 5 a 7 días, el útero ya está firme y no vuelve a doler, pero sigue algo agrandado y se extiende hasta la mitad del espacio entre el hueso púbico y el ombligo. Alrededor de 2 semanas después del parto, el útero vuelve a su tamaño normal. Sin embargo, el abdomen de la nueva madre no volverá a tener su apariencia plana anterior al embarazo hasta que transcurran al menos varios meses, incluso aunque haga ejercicio.

Las estrías producidas por la distensión de la piel no desaparecen, pero pueden atenuarse, aunque a veces no antes de un año.

Lactancia materna

Los médicos recomiendan que las mujeres alimenten al bebé sin ningún complemento o alimento durante al menos 6 meses. Después se aconseja que las mujeres sigan amamantando por otros 6 meses, mientras se introducen otros alimentos. Tras ese periodo se anima a las mujeres a continuar con la lactancia materna hasta que ellas o el bebé lo deseen. Si, por cualquier razón, las madres no pueden o no quieren amamantar, la alimentación se lleva a cabo con biberón (ver Alimentación de recién nacidos y lactantes).

Las madres que amamantan necesitan aprender cómo colocar el bebé durante las tomas. La mala posición del bebé puede hacer que los pezones de la madre duelan y se agrieten. A veces, el bebé retrae el labio inferior al succionar, con lo que irrita el pezón. En estos casos, la madre, utilizando el dedo pulgar, puede llevar suavemente el labio del bebé hacia afuera. Para sacar el pezón de la boca del bebé, la madre debe introducir su dedo en la boca del bebé para interrumpir el reflejo provocado por la succión. Esta maniobra permite evitar que el pecho se irrite y acabe dolorido. Después de cada toma, debe dejar que la leche se seque por sí sola en los pezones o secarlos con golpecitos suaves. Si lo desea también los puede secar con un secador de pelo a baja potencia. Después de las tomas se puede aplicar lanolina al 100% sobre los pezones. De esta manera se puede aliviar el dolor y proteger los pezones.

Cuando una madre amamanta, los pechos pueden gotear leche. Pueden usarse discos de algodón para absorber la leche, pero deben evitarse los sujetadores con revestimiento plástico, porque pueden irritar los pezones.

Durante la lactancia, las madres necesitan aumentar su ingesta calórica en alrededor de 500 kcal/día. También deben aumentar su ingesta de vitaminas y minerales, como el calcio. Por lo general es suficiente con llevar una dieta bien equilibrada que incluya suficientes productos lácteos y verduras de hoja verde y seguir tomando las vitaminas prenatales con ácido fólico. Las vitaminas prenatales deben contener al menos 500 microgramos de ácido fólico. Se deben beber suficientes líquidos para asegurar una producción de leche adecuada. Las madres con dietas especiales deben consultar a su médico sobre la necesidad de otras vitaminas y complementos minerales, como vitamina B12 para las vegetarianas.

¿Sabías que...?

  • Las mujeres pueden quedarse embarazadas transcurridas 2 semanas después de tener un bebé.

Planificación familiar

Se recomienda usar anticonceptivos cuando reanude las relaciones sexuales porque puede volver a quedarse embarazada en cuanto empiece a ovular de nuevo. Las madres que no están amamantando a sus hijos comienzan habitualmente a ovular de nuevo alrededor de 4 semanas después del parto, antes de su primera menstruación. Sin embargo, la ovulación puede producirse antes. Las madres que están amamantando suelen comenzar su ovulación y menstruación algo más tarde, unos 6 meses después del parto. Sin embargo, en ciertos casos, una madre que esté amamantando puede ovular, menstruar y quedarse embarazada igual que otra que no amamanta. Las madres que están amamantando deben hablar con sus médicos acerca de cuándo comenzar a usar anticonceptivos.

La recuperación completa después del embarazo no se produce hasta transcurridos más o menos 1 o 2 años, razón por la cual los médicos suelen recomendar a la nueva madre esperar al menos 6 meses y, preferentemente, 18 meses antes de quedarse embarazada de nuevo (aunque ella puede decidir no seguir ese consejo). En su primera consulta después del parto, la madre puede hablar con el médico sobre los diferentes métodos anticonceptivos (ver Introducción a la anticoncepción) y elegir uno que se adapte a su situación. El hecho de que la madre esté amamantando afecta al tipo de anticonceptivo a su disposición. Los anticonceptivos orales que contienen estrógenos y progesterona pueden interferir con la producción de leche y no deben usarse hasta que dicha producción esté bien establecida. Los anticonceptivos que solo contienen progesterona pueden usarse, pero los métodos que no contienen medicamentos (como los anticonceptivos de barrera) son incluso mejores. El diafragma solo se puede colocar después de que el útero haya vuelto a la normalidad, habitualmente después de 6 a 8 semanas. Antes de eso, se pueden usar espumas, gelatinas y preservativos. Los dispositivos intrauterinos pueden ser introducidos alrededor de 6 semanas después del parto.

Una mujer que acaba de ser vacunada contra la rubéola debe esperar al menos un mes antes de quedarse embarazada de nuevo para evitar poner al feto en peligro.

Después del parto: cuándo llamar al médico

Área

Síntomas

Posible causa

Alta hospitalaria

Si se empapa de sangre una compresa higiénica cada hora durante más de 2 horas

Si la secreción es maloliente

Si la secreción contiene coágulos muy grandes (más grandes que una pelota de golf)

Hemorragia (sangrado)

Infección del útero

Fiebre

Si la temperatura es de 38 ºC o más en cualquier momento durante la primera semana.

Infección

Micción

Si siente dolor al orinar (no solo escozor)

Si no puede vaciar la vejiga por completo

Si orina con mucha más frecuencia de lo habitual

Infección de las vías urinarias

Parte baja del abdomen

Si siente dolor o malestar en la parte baja del abdomen (por encima de la zona púbica) pasados los primeros 5 días

Infección del útero o la vejiga

Espalda

Si siente dolor en la espalda o en el costado, justo debajo de las costillas, sobre todo si va acompañado de fiebre o de micción dolorosa

Infección renal

Mamas

Si nota un bulto duro en la mama después de que haya remitido la congestión mamaria por la acumulación de leche

Obstrucción de algún canal lácteo

Si la mama duele, está inflamada o enrojecida, se nota caliente o duele al palparla

Mastitis

Estado de ánimo

Si presenta alguno de estos síntomas durante más de 2 semanas:

  • Un estado de ánimo muy triste

  • Cansancio extremo

  • Llanto frecuente

  • Trastornos del sueño (demasiado o demasiado poco)

  • Inapetencia

  • Comer en exceso

  • Irritabilidad

Depresión puerperal

Incisión de un parto por cesárea

Si aumenta el dolor

Si la zona se enrojece, se inflama o se nota endurecida al tocarla

Si la herida supura

Infección de las heridas

Pierna o tórax

Si la pierna está hinchada o dolorida

Si siente un dolor torácico súbito y agudo o uno que empeora al inspirar

Si tiene dificultad para respirar

Un coágulo sanguíneo en una pierna o un pulmón

Estado general

Si siente mareos, desvanecimientos o ahogo

Un coágulo de sangre alojado en los pulmones

Anemia grave

Recursos en este artículo