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Aborto

Por Laura Sech, , University of Southern California Keck School of Medicine ; Daniel R. Mishell, Jr., MD, Keck School of Medicine, University of Southern California;Women's and Children's Hospital, Los Angeles County and University of Southern California Medical Center ; Emily Silverstein, , University of Southern California Keck School of Medicine

El aborto inducido es la interrupción deliberada de un embarazo por medio de cirugía o de medicamentos.

  • El embarazo puede interrumpirse extirpando quirúrgicamente el contenido del útero o tomando ciertos medicamentos.

  • No es habitual que haya complicaciones cuando el aborto se practica en un hospital o en una clínica a cargo de un profesional de la salud capacitado.

Mientras que el aborto está penalizado por ley en algunos países, en otros puede realizarse previa solicitud. Alrededor de dos tercios de las mujeres del mundo tienen acceso al aborto legal. En Estados Unidos, el aborto programado (aborto libre o aborto iniciado por decisión personal) es legal en el primer trimestre (hasta 12 semanas). A partir de las 12 semanas, si el aborto libre es legal o no depende del Estado en cuestión. En Estados Unidos, alrededor del 50% de todos los embarazos no están planificados y en torno al 40% se terminan mediante un aborto programado, lo que convierte a este método en uno de los procedimientos quirúrgicos más habituales.

En los países donde el aborto es legal, suele ser seguro y no haber riesgo de complicaciones. En todo el mundo, cerca del 13% de las muertes de mujeres embarazadas se deben a abortos. La mayoría de estas muertes ocurren en países donde el aborto es ilegal.

¿Sabías que...?

  • El aborto es una de las intervenciones quirúrgicas que se realizan con más frecuencia.

Durante el día del aborto y después, las mujeres reciben antibióticos que evitan que los microorganismos causen infecciones en el aparato genital.

La anticoncepción puede comenzar inmediatamente después del aborto.

Métodos

Los métodos abortivos incluyen la utilización de cirugía (evacuación quirúrgica) y la ingesta de fármacos que estimulan las contracciones uterinas. El método utilizado depende en parte de lo avanzado del embarazo. Se suele realizar una ecografía para evaluar el tiempo de embarazo. En la mayoría de los embarazos se puede efectuar una evacuación quirúrgica. Se administran fármacos cuando el embarazo se encuentra en las primeras 9 semanas o tiene más de 15 semanas. Si se encuentra en las primeras semanas de embarazo, basta administrar un anestésico local. Si el aborto tiene lugar más tarde, puede ser necesario administrar anestesia general.

Evacuación quirúrgica

El contenido del útero se extrae por la vagina. Se utiliza en más del 95% de los abortos. Consta de distintas técnicas que dependen del tiempo del embarazo.

En embarazos de menos de 12 semanas, casi siempre se utiliza el legrado mediante succión o aspiración. Por lo general, se utiliza un pequeño tubo flexible, unido a una fuente de vacío, una máquina automática de succión en los embarazos de 9 a 12 semanas o una bomba manual en los embarazos de menos de 9 semanas. Ocasionalmente, se usa una jeringa de vacío. El tubo se introduce por el orificio cervical dentro del útero y luego se vacía por completo muy despacio. A veces, este procedimiento no termina con el embarazo, especialmente si se efectúa durante la primera semana después de una menstruación fallida.

En ocasiones, hay que ensanchar (dilatar) el cuello uterino para hacer pasar el tubo de succión a través de él hasta el útero. Por ejemplo, en los embarazos de 7 a 12 semanas, se suele dilatar el cuello uterino porque se utiliza un tubo de succión más grande. En los embarazos de 4 a 6 semanas, se usa un tubo más pequeño, con lo que se precisa poca o ninguna dilatación. Para reducir la posibilidad de lesiones en el cuello uterino durante la dilatación, se emplean sustancias naturales que absorben los líquidos, como tallos de algas marinas desecadas (laminaria), en vez de dispositivos mecánicos. La laminaria se inserta en el orificio cervical y se deja allí al menos 4 o 5 horas, generalmente toda una noche. La laminaria absorbe grandes cantidades de líquido del cuerpo, aumenta de tamaño y dilata la abertura del cuello uterino. También se pueden administrar prostaglandinas para dilatar el cuello uterino.

En los embarazos de más de 12 semanas, se suelen utilizar dilatación y evacuación. Después de dilatar el cuello uterino, se utiliza la succión y unas pinzas para extraer el feto y la placenta. A continuación, se puede raspar el útero con suavidad para asegurarse de que no quedan restos. Esta técnica tiene pocas complicaciones y de menor gravedad que las provocadas por los fármacos que inducen el aborto. Sin embargo, en los embarazos de más de 18 semanas, la dilatación y la evacuación pueden causar graves complicaciones, como una lesión en el útero o en el intestino.

Fármacos

Los fármacos que se administran para inducir un aborto son eficaces en embarazos de menos de 9 semanas o de más de 15 semanas. Se suelen usar para abortos muy tempranos, antes de que el saco que contiene el embrión y la placenta sea visible con claridad en una ecografía. Las opciones incluyen mifepristona (RU-486) y prostaglandinas, como el misoprostol.

La mifepristona, administrada por vía oral, neutraliza la acción de la hormona progesterona, que es la que prepara el revestimiento interno del útero para brindar soporte al feto.

Las prostaglandinas son sustancias semejantes a las hormonas, que estimulan las contracciones uterinas. Se pueden usar junto con mifepristona. Las prostaglandinas se pueden tragar, mantenerse en la boca (junto al carrillo o debajo de la lengua) hasta que se disuelvan, inyectarse, introducirse en el recto o colocarse en la vagina. Las prostaglandinas se administran varias horas después de la mifepristona si se utilizan las dos.

El tratamiento más habitual consiste en tomar comprimidos de mifepristona y, entre varias horas y 3 días más tarde, tomar una prostaglandina (misoprostol) por vía oral o introducirla por vía vaginal. Este tratamiento causa el aborto en aproximadamente entre el 95% y el 98% de los casos. Si no tiene lugar el aborto, se practica una evacuación quirúrgica. En embarazos de más de 15 semanas, se pueden tomar comprimidos de mifepristona, seguidos 1 o 2 días después de misoprostol, o ingerir misoprostol solo. Por ejemplo, colocar 2 comprimidos de misoprostol en la vagina cada 6 horas tiene una eficacia de casi el 100% en un plazo de 48 horas.

En embarazos de más de 9 semanas, las mujeres reciben medicamentos en un hospital y permanecen allí hasta que el aborto haya tenido lugar.

Después de cualquiera de estos tratamientos, se debe consultar con un médico que confirme que el embarazo ha terminado.

Complicaciones

Por lo general, el aborto tiene más riesgo de complicaciones que la anticoncepción o la esterilización, en especial en las mujeres jóvenes. Sin embargo, las complicaciones del aborto son escasas cuando lo lleva a cabo un profesional de la salud formado, en un hospital o en una clínica. Además, existen menos complicaciones después de un aborto que después de un parto a término. Las complicaciones son graves en menos del 1% de las mujeres.

El riesgo de complicaciones se relaciona directamente con el tiempo del embarazo: cuanto más avanzado esté el embarazo, mayor es el riesgo. El riesgo también guarda relación con el método utilizado.

  • Evacuación quirúrgica: el útero sufre una perforación por un instrumento quirúrgico en 1 de cada 1000 abortos. Las lesiones en el intestino o en otro órgano son menos frecuentes. En 6 de cada 10 000 abortos se produce un sangrado intenso durante el procedimiento o inmediatamente después. Los instrumentos usados pueden desgarrar el cuello uterino, sobre todo, en embarazos de más de 12 semanas. Pueden aparecer infecciones más tarde. En muy escasas ocasiones, el procedimiento o una infección posterior ocasionan la formación de tejido cicatricial en el revestimiento interior del útero, lo que da lugar a esterilidad. Este trastorno se denomina síndrome de Asherman.

  • Fármacos: la mifepristona y la prostaglandina misoprostol tienen efectos secundarios. Los más habituales son dolor pélvico de tipo cólico, sangrado vaginal y problemas gastrointestinales como náuseas, vómitos y diarrea. Las infecciones son menos frecuentes en los tratamientos farmacológicos que en la cirugía.

  • Cualquiera de los dos métodos: puede haber sangrado e infección si una parte de la placenta se queda dentro del útero. Cuando se produce sangrado o se sospecha una infección, se efectúa una ecografía para determinar si aún queda parte de la placenta dentro del útero. Más tarde, especialmente si la mujer permanece inmóvil, se pueden formar trombos en las piernas. Si el feto tiene Rh positivo en la sangre, una mujer con Rh negativo puede producir anticuerpos Rh, como en cualquier embarazo, aborto espontáneo o parto. Estos anticuerpos pueden poner en peligro los embarazos siguientes. Las inyecciones de inmunoglobulinas Rh0(D) impiden la formación de anticuerpos (ver Incompatibilidad de Rh : Prevención).

El aborto programado no supone un riesgo añadido para el feto o para la mujer en embarazos posteriores.

La mayoría de las mujeres no tienen problemas psicológicos después de un aborto. Sin embargo, surgen problemas con más frecuencia en mujeres que:

  • Tenían síntomas psicológicos antes del embarazo

  • Terminaron un embarazo deseado por razones de salud

  • Tenían sentimientos encontrados sobre el aborto

  • Son adolescentes

  • Tuvieron un aborto tardío

  • Realizaron un aborto ilegal

  • Tienen ideas políticas conservadoras sobre el aborto

  • Tienen poco apoyo social

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