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Desarrollo de los adolescentes

Por Daniel A. Doyle, MD, Thomas Jefferson University;A.I. duPont Children’s Hospital

Durante la adolescencia, los niños se convierten en adultos jóvenes; sin embargo, el camino hacia la edad adulta no es una progresión lineal. Los adolescentes no se convierten cada vez más en adultos con el paso del tiempo, más bien alternan entre actuar como adultos y actuar como niños. Al irse desarrollando, los adolescentes pasan gradualmente más tiempo comportándose como adultos y menos tiempo comportándose como niños.

Durante la adolescencia se desarrolla una percepción de quién es uno y se aprende a intimar con personas distintas de los miembros de la familia. Guiar a los adolescentes a través de este intrincado periodo de desarrollo es un auténtico reto para los padres. Ponerse en situaciones de riesgo (como implicarse, por ejemplo, en hechos violentos y abusar del alcohol) suele ser frecuente en los adolescentes y causa riesgos graves para su salud. Los comportamientos poco sanos como fumar o consumir drogas, que, posteriormente, a edades más avanzadas, suponen la posibilidad de sufrir graves problemas, también comienzan de forma característica en la adolescencia.

Desarrollo intelectual y conductual

Al principio de la adolescencia, un niño empieza a desarrollar la facultad de pensamiento lógico y abstracto. Esta mayor complejidad lleva a un mejor autoconocimiento y a la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Debido a los notables cambios físicos de la adolescencia, esta conciencia de sí mismo a menudo se transforma en timidez, acompañada de una sensación de torpeza. El adolescente también está preocupado por su aspecto físico y por su encanto personal y es muy sensible hacia las diferencias con sus compañeros.

A mediados de la adolescencia, el peso en la toma de decisiones acerca de una carrera futura se va incrementando, y la mayoría de los adolescentes no tienen un objetivo claramente definido, aunque poco a poco se dan cuenta de sus áreas de interés y talento. Los padres deben ser conscientes de las capacidades del adolescente y ayudarle a establecer unas metas realistas. Los padres también deben estar preparados para identificar los obstáculos para el aprendizaje que requieren corrección, como, por ejemplo, poca capacidad para determinados aprendizajes, problemas de atención o entornos poco favorables para aprender.

El adolescente también aplica su nueva capacidad reflexiva para cuestionar aspectos morales. Los preadolescentes interpretan lo correcto y lo incorrecto como fijo y absoluto. Los adolescentes mayores a menudo cuestionan los patrones de comportamiento y rechazan las tradiciones con la consiguiente consternación de sus padres. Idealmente, este proceso de reflexión culmina en el desarrollo e interiorización de su propio código ético.

Muchos adolescentes empiezan a presentar comportamientos de riesgo, como la conducción rápida. Muchos adolescentes comienzan a experimentar sexualmente y algunos realizan prácticas sexuales de riesgo. Algunos de ellos se involucran en actividades ilegales, como el robo y el consumo de alcohol y drogas. Los expertos especulan que estos comportamientos se producen, en parte, porque los adolescentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades en lo que constituye su preparación para la emancipación. Estudios recientes sobre el sistema nervioso también han demostrado que las partes del cerebro que inhiben los impulsos no están totalmente maduras hasta la edad adulta temprana.

Desarrollo emocional

Durante la adolescencia, las regiones del cerebro que controlan las emociones se desarrollan y maduran. Esta fase se caracteriza por estallidos aparentemente espontáneos que pueden constituir un reto para los padres y los maestros, que suelen llevar la peor parte. Los adolescentes aprenden gradualmente a suprimir pensamientos y acciones inapropiados y a reemplazarlos por conductas orientadas a objetivos concretos.

Un área de conflicto característica es el deseo normal del adolescente de disfrutar de más libertad, que choca con los instintos paternos de proteger a sus hijos de todo daño. Es habitual la frustración causada por tratar de crecer en muchas direcciones. La comunicación supone un reto a medida que padres y adolescentes renegocian su relación. Todos estos retos se acentúan cuando las familias hacen frente a otros problemas o cuando los padres tienen sus propias dificultades emocionales, ya que los adolescentes siguen necesitando, pese a todo, su tutela. Los médicos pueden ayudar a abrir líneas de comunicación ofreciendo a adolescentes y padres un consejo de apoyo sensato y práctico.

Desarrollo social y psicológico

La familia es el centro de la vida social para el niño. Durante la adolescencia, el grupo de los pares comienza a reemplazar a la familia como principal foco social del niño. Con frecuencia se forman grupos de referencia a partir de distinciones en la forma de vestir, apariencia, actitudes, aficiones, intereses y otras características que pueden parecer profundas o triviales a los observadores externos. Inicialmente, estos grupos son, por lo general, del mismo sexo, pero en un período posterior de la adolescencia se vuelven mixtos. Estos grupos son importantes para los adolescentes, ya que hacen que se sientan validados en sus intentos de cambio y les proporcionan apoyo en las situaciones estresantes.

Los adolescentes que no encuentran un grupo de pares de referencia desarrollan sentimientos intensos de ser distintos y de estar al margen. Aunque estos sentimientos no suelen tener efectos permanentes, agravan cualquier comportamiento antisocial o disfuncional latente. En el otro extremo, para algunos adolescentes el grupo de sus pares asume demasiada importancia, lo cual resulta también en comportamiento antisocial. Formar parte de una pandilla es algo que se da con mayor frecuencia cuando los entornos social y doméstico son incapaces de compensar las demandas disfuncionales del grupo de referencia (ver Problemas de comportamiento en los adolescentes).

Los médicos deben examinar a todos los adolescentes para descartar problemas de salud mental como la depresión, el trastorno bipolar y la ansiedad. Los trastornos de salud mental aumentan su incidencia durante esta etapa de la vida y a veces dan lugar a pensamientos o conductas suicidas. Los trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, aunque poco frecuentes, suelen llamar más la atención en la adolescencia tardía. Los trastornos alimentarios, como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa (ver Definición de los trastornos de la conducta alimentaria), son relativamente frecuentes entre las niñas y son difíciles de detectar porque los adolescentes hacen todo lo posible para ocultar dichos comportamientos y los cambios de peso.

El consumo de sustancias suele comenzar durante la adolescencia. En Estados Unidos, por ejemplo, el 70% de los adolescentes prueban el alcohol antes de graduarse en educación secundaria. El consumo excesivo de alcohol es frecuente y conduce a riesgos para la salud tanto agudos como crónicos. La investigación ha demostrado que los adolescentes que comienzan a beber alcohol a una edad temprana tienen más probabilidades de desarrollar un trastorno de alcoholismo en la edad adulta. Por ejemplo, los adolescentes que comienzan a beber a los 13 años tienen 5 veces más probabilidades de desarrollar un trastorno por alcoholismo que los que empiezan a beber a los 21 años. En Estados Unidos, casi el 50% de los adolescentes prueban los cigarrillos mientras están en la escuela secundaria y más del 40% prueban la marihuana a esa misma edad. El uso de otras drogas es mucho menos frecuente, aunque el abuso de medicamentos de prescripción, incluyendo los analgésicos y los estimulantes, va en aumento.

Los padres pueden tener una gran influencia positiva en sus hijos si les dan un buen ejemplo (como la moderación en el consumo de alcohol y la abstinencia en el consumo de drogas), compartiendo sus valores y estableciendo altas expectativas con respecto a su evitación de las drogas. Los padres también deben enseñar a sus hijos que los medicamentos con receta solo deben utilizarse según las indicaciones de un médico. Todos los adolescentes deben ser evaluados de forma confidencial acerca del consumo de sustancias. El consejo oportuno debe formar parte de la atención médica de rutina, porque se ha demostrado que incluso intervenciones muy breves por parte de médicos y profesionales de la salud reducen el consumo de sustancias en adolescentes.

Desarrollo de la sexualidad

El inicio de la maduración sexual (pubertad) suele ir acompañado del interés por la anatomía sexual, lo que puede ser una fuente de ansiedad. A medida que los adolescentes maduran emocional y sexualmente, empiezan a participar en conductas sexuales. La masturbación es frecuente en las niñas y casi universal en los niños. La experimentación sexual con una pareja suele empezar con caricias o como masturbación mutua y progresar hasta el sexo oral, vaginal o anal. Al final de la adolescencia, la sexualidad evoluciona pasando de la experimentación a la expresión de la intimidad y del compartir. Los médicos deben proporcionar asesoramiento adecuado sobre las prácticas sexuales seguras como parte de la atención sanitaria de rutina y han de evaluar a todos los adolescentes sexualmente activos respecto de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Algunos adolescentes se enfrentan a la cuestión de su identidad sexual. Muchos de los que exploran las relaciones homosexuales en última instancia no siguen interesados en las relaciones entre personas del mismo sexo, mientras que otros nunca desarrollan interés en las relaciones con el sexo opuesto. La homosexualidad es una variación normal de la sexualidad humana y no un trastorno (Homosexualidad). Aunque no se entiende exactamente por qué se desarrollan las preferencias homosexuales, los expertos no creen que la homosexualidad sea algo que los adolescentes aprendan de sus pares o de los medios de comunicación o algo que elijan de la misma manera que seleccionan una actividad extraescolar o una carrera.

Los adolescentes homosexuales se enfrentan a retos singulares a medida que se desarrolla su sexualidad. Los adolescentes se sienten rechazados o no aceptados si expresan deseos homosexuales. Esta presión (especialmente durante una etapa en la que la aceptación social es críticamente importante) causa un estrés muy intenso. El miedo al rechazo de sus padres, a veces real, los lleva a mantener una comunicación poco sincera o incompleta con ellos. Estos adolescentes también reciben a veces provocaciones y amenazas de sus compañeros. Las amenazas de violencia física han de tomarse en serio y deben ser comunicadas a los responsables de la escuela. La mejor ayuda para el desarrollo emocional del adolescente, sea homosexual o heterosexual, es el apoyo de los amigos y de los miembros de la familia.

Pocos elementos de la experiencia humana combinan los aspectos físico, intelectual y emocional tan minuciosamente como la sexualidad. Ayudar a los adolescentes a situar la sexualidad en un contexto saludable, incluyendo las cuestiones de moralidad y la formación de una familia, es extremadamente importante. Los padres deben compartir abiertamente con sus hijos adolescentes sus valores y expectativas.