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Defectos en las vías urinarias

Por Gregory S. Liptak, MD, MPH, Professor of Pediatrics and Director, Center for Development, Behavior, and Genetics, Upstate Medical University

  • Los defectos se pueden desarrollar en los riñones, los uréteres, la vejiga o la uretra.

  • La mayoría de los defectos no producen síntomas, pero otros producen hemorragia en la orina, infecciones urinarias o cálculos renales.

  • El diagnóstico se basa en ecografía, tomografía computarizada, resonancia magnética nuclear, urografía intravenosa y cistoscopia.

  • Si se presentan síntomas o aumenta la presión sobre los riñones, es necesaria la cirugía.

Los defectos congénitos son más frecuentes en los riñones y el aparato urinario que en cualquier otro sistema del cuerpo. Se desarrollan defectos en los riñones, en los tubos que transportan la orina desde los riñones a la vejiga (uréteres), en la vejiga o en el tubo que expele la orina desde la vejiga (uretra). Cualquier defecto de nacimiento que obstruya o retarde el flujo de orina puede causar estancamiento de la orina, lo que produce infecciones o formación de cálculos renales. El bloqueo también produce un aumento de la presión urinaria, que hace que la orina fluya hacia atrás desde la vejiga hacia los riñones (reflujo) y daña los riñones y los uréteres con el paso del tiempo. La combinación de reflujo e infecciones frecuentes es especialmente dañina para los riñones.

¿Sabías que...?

  • Los defectos congénitos son más frecuentes en los riñones y el aparato urinario que en cualquier otro sistema del cuerpo.

Síntomas

Muchos defectos en las vías urinarias no producen síntomas. Algunos, como los defectos renales, producen la aparición de sangre en la orina después de lesiones menores. Se pueden desarrollar infecciones debidas a los defectos en cualquier parte del sistema urinario y causar síntomas. El bloqueo produce lesión renal, pero sus síntomas no suelen aparecer hasta que la función renal está muy disminuida. Después aparece insuficiencia renal. La formación de cálculos renales causa un dolor intenso de tipo cólico en el costado, entre las costillas y la cadera (flanco), o en las ingles, o aparición de sangre en la orina.

Diagnóstico y tratamiento

Las técnicas usadas para diagnosticar las anomalías de las vías urinarias incluyen exploración física, ecografía, tomografía computarizada (TC), gammagrafía, urografía endovenosa y, en raras ocasiones, cistoscopia (ver Introducción a los síntomas del tracto urinario). Los defectos que producen síntomas o los que conllevan un incremento de la presión sobre los riñones suelen requerir corrección quirúrgica.

Defectos de los riñones y de los uréteres

Un cierto número de defectos pueden dar lugar a riñones anómalos. Es posible que ocupen una ubicación incorrecta (ectopia), que adopten una posición indebida (malrotación), que estén unidos entre sí (riñón en herradura) o que no existan (agenesia renal). En el síndrome de Potter, que causa la muerte, faltan ambos riñones. También es posible que el tejido renal se desarrolle de forma anómala. Por ejemplo, un riñón puede contener varios quistes (sacos llenos de líquido), como en la enfermedad renal poliquística (ver Enfermedad renal poliquística o poliquistosis renal (PKD por sus siglas en inglés)). Si una anomalía obstruye el flujo de la orina en un bebé, el riñón afectado se hincha de manera visible y el médico puede palparlo.

Muchos defectos congénitos que afectan al riñón no producen síntomas y no se detectan nunca. Algunos defectos pueden afectar la función principal de los riñones, derivando en insuficiencia renal, que puede requerir diálisis o un trasplante de riñón.

Las anomalías de los tubos que conectan los riñones a la vejiga (uréteres) incluyen la formación de uréteres adicionales, la situación anómala de los mismos y su estrechamiento o ensanchamiento. Un uréter estrecho impide que la orina pase desde el riñón a la vejiga con normalidad.

Defectos de la vejiga y de la uretra

La vejiga puede no cerrarse completamente, de modo que se abre a la superficie del abdomen (extrofia). La pared de la vejiga puede desarrollar protuberancias (divertículos) donde la orina se estanca y ocasiona así infecciones de las vías urinarias. El cuello de la vejiga (la vía que conecta la vejiga a la uretra) puede ser estrecho y, en consecuencia, la vejiga no se vacía por completo. En este caso, el chorro de orina es débil.

La uretra puede ser anómala o no existir. En el caso de las valvas uretrales posteriores, un tejido anormal bloquea (por lo general de manera parcial) el flujo de orina desde la vejiga. Los bebés afectados tienen un chorro urinario débil y son más propensos a padecer infecciones de las vías urinarias y posiblemente una infección generalizada en el torrente sanguíneo (septicemia). Es posible que no ganen peso normalmente o que presenten anemia. Los defectos menos graves pueden no presentar síntomas hasta la infancia; en este caso, los síntomas que aparecen son también más leves. En los bebés, debe realizarse una intervención quirúrgica que elimine la obstrucción.

En los varones, el orificio de la uretra se encuentra en un lugar equivocado, como la zona inferior del pene (una anomalía llamada hipospadias). En los varones con hipospadias, el pene está a veces doblado hacia abajo (pene curvado). Tanto el hipospadias como el pene curvado pueden repararse quirúrgicamente. Puede ser que la uretra en el pene esté abierta como un canal en lugar de estar cerrada como un tubo (epispadias). Tanto en los niños como en las niñas, una uretra estrecha obstruye el flujo de la orina.

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