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Bacteriemia oculta

Por Geoffrey A. Weinberg, MD, Professor of Pediatrics;Director, Pediatric HIV Program, University of Rochester School of Medicine and Dentistry;Golisano Children’s Hospital, University of Rochester Medical Center

La bacteriemia oculta es la presencia de una bacteria en el torrente sanguíneo de un niño que tiene fiebre pero no parece especialmente enfermo y aparentemente no tiene otras fuentes de infección.

  • La causa más frecuente de bacteriemia oculta es la bacteria Streptococcus pneumoniae.

  • Por lo general, los niños no tienen otro síntoma que la fiebre.

  • El diagnóstico se basa en análisis de sangre.

  • El tratamiento antibiótico puede eliminar la infección.

Los niños menores de 3 años tienen fiebre frecuentemente. En la mayoría de los casos, la fiebre se acompaña de otros síntomas, como tos y moqueo de la nariz, que permiten al médico diagnosticar la causa. En un tercio de los casos, aproximadamente, los niños no presentan otros síntomas además de la fiebre. La mayoría de estos niños sufren infecciones víricas que desaparecen sin tratamiento. Sin embargo, aproximadamente el 3% de esos niños tienen bacterias circulando en el torrente sanguíneo (bacteriemia). Streptococcus pneumoniae es el tipo más común de bacteria causante de bacteriemia oculta. Las bacterias circulantes casi nunca aparecen en niños mayores o en adultos con fiebre y sin otros síntomas. Estas bacterias circulantes pueden atacar varios órganos, dando como resultado una enfermedad grave, como neumonía o meningitis. Aunque solo cerca del 5 al 10% de los niños con bacteriemia oculta desarrollan estos graves trastornos, los médicos realizan cultivos de una muestra de sangre para identificar las bacterias antes de que se presenten dichos trastornos. Una elevada cantidad de glóbulos blancos (leucocitos) indica un mayor riesgo de infección bacteriana. En este caso, el médico puede optar por el tratamiento antibiótico antes de obtener los resultados del cultivo de sangre (hemocultivo).

Dado que es difícil diagnosticar bacteriemia en niños febriles, el médico solicita un hemograma y hemocultivos si se trata de niños menores de 3 años con una temperatura superior a los 38,9 °C y sin motivo aparente para la fiebre. La bacteriemia oculta es menos frecuente pasada la edad de 3 años, de modo que en estos casos no se suelen requerir hemocultivos.

Si el niño puede tener bacteriemia oculta, el médico vuelve a valorarlo al cabo de 24 o 48 horas, cuando están disponibles los resultados del cultivo. A los niños con resultado positivo del cultivo se les suministra tratamiento con antibióticos orales en casa, si no parecen estar muy enfermos. De modo característico, los niños con signos graves de enfermedad se tratan con antibióticos por vía intravenosa en el hospital. En algunos casos, mientras se esperan los resultados de los hemocultivos, a los niños febriles y aparentemente muy enfermos o que presenten factores de riesgo de bacteriemia (como un número elevado de glóbulos blancos) se les administra una única inyección de un antibiótico, como la ceftriaxona.

La vacuna tipo b conjugada contra Haemophilus influenzae tipo b, que actualmente se administra a casi todos los niños en Estados Unidos, casi ha erradicado la bacteriemia oculta debida a Haemophilus influenzae tipo b. La vacuna tipo conjugada frente a Streptococcus pneumoniae, relativamente nueva y administrada a los lactantes, ha reducido considerablemente la incidencia de bacteriemia oculta por neumococo. Se están probando nuevas vacunas tipo conjugadas frente a Neisseria meningitidis para su uso en niños pequeños. Con estas vacunas se espera erradiacar prácticamente la bacteriemia oculta en niños.