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Meningitis en niños

Por Geoffrey A. Weinberg, MD, Professor of Pediatrics;Director, Pediatric HIV Program, University of Rochester School of Medicine and Dentistry;Golisano Children’s Hospital, University of Rochester Medical Center

La meningitis bacteriana es la infección de las capas de tejido que recubren el encéfalo y la médula espinal (meninges).

  • La meningitis bacteriana suele ser consecuencia de una infección bacteriana en el torrente sanguíneo (septicemia).

  • Los niños mayores presentan rigidez en la nuca, fiebre, dolor de cabeza y confusión. Los lactantes suelen estar irritables, dejan de comer, vomitan o tienen otros síntomas.

  • El diagnóstico se basa en los resultados de una punción lumbar y de análisis de sangre.

  • Algunos niños mueren de meningitis incluso después de recibir el tratamiento adecuado.

  • La vacunación ayuda a evitar ciertas infecciones bacterianas que conducen a la meningitis.

  • La infección se trata con antibióticos.

La meningitis ocurre a cualquier edad. Es semejante en niños mayores, adolescentes y adultos (ver Meningitis bacteriana aguda), pero distinta en recién nacidos y lactantes.

Los niños con riesgo alto de meningitis son los afectados por anemia de células falciformes (anemia drepanocítica o drepanocitosis) y los carentes de bazo. Los niños con deformaciones congénitas de la cara y del cráneo pueden tener defectos óseos que permiten el acceso de las bacterias a las meninges. Son más propensos a sufrir meningitis los niños que tienen un sistema inmunitario deficiente, como los que tienen sida o los que han recibido quimioterapia.

¿Sabías que...?

  • No todas las bacterias causan enfermedades o infecciones.

Causas

Por lo general, la meningitis en los recién nacidos procede de una infección del torrente sanguíneo (septicemia). De modo característico, la infección es causada por una bacteria adquirida en el canal del parto, con mayor frecuencia los estreptococos del grupo B, Escherichia coli y Listeria monocytogenes. Los lactantes mayores y los niños suelen desarrollar la infección a través del contacto con secreciones respiratorias de personas infectadas. En estos casos, las bacterias implicadas son Streptococcus pneumoniae y Neisseria meningitidis. Haemophilus influenzae serotipo b fue la causa más frecuente de meningitis, pero la vacunación generalizada contra dicho microorganismo la ha convertido en una causa poco frecuente. Las vacunas actuales contra Streptococcus pneumoniae y Neisseria meningitidis (vacunas tipo conjugado neumocócica y meningocócica) probablemente convertirán también a estos microorganismos en una causa poco frecuente de meningitis infantil.

Síntomas y diagnóstico

Los niños mayores y los adolescentes con meningitis suelen presentar fiebre alta, cefalea, confusión y rigidez de la nuca durante unos días. Pueden tener una infección de las vías respiratorias altas no relacionada con la meningitis. Los recién nacidos y los lactantes rara vez manifiestan rigidez de nuca y son, obviamente, incapaces de comunicar una molestia específica. Se vuelven inquietos e irritables (en particular cuando se les toma en brazos) y dejan de comer, signos importantes que deben alertar a los padres sobre la posibilidad de un problema grave. A veces los recién nacidos y los lactantes tienen fiebre, vómitos o sarpullido. En un tercio de los casos se observan convulsiones. Los nervios que controlan algunos movimientos oculares y faciales pueden resultar dañados, haciendo que un ojo se desvíe hacia dentro o hacia fuera, o que la expresión facial sea asimétrica. En aproximadamente el 25% de los recién nacidos afectados, la mayor presión del líquido alrededor del cerebro hace que las fontanelas (las partes blandas localizadas entre los huesos del cráneo) se abulten o se noten tensas a la palpación. Estos síntomas suelen evolucionar a lo largo de 1 o 2 días como mínimo, pero algunos lactantes, en particular aquellos cuya edad está por debajo de los 3 o 4 meses, enferman rápidamente y pasan de estar sanos a estar en riesgo de muerte en menos de 24 horas.

En algún caso muy poco frecuente se acumula pus (abscesos) en el encéfalo de los lactantes con meningitis debido a ciertas bacterias. A medida que los abscesos crecen, aumenta la presión sobre el encéfalo, lo que produce vómitos, aumento de tamaño de la cabeza y abombamiento de las fontanelas.

El médico diagnostica meningitis bacteriana basándose en el examen de una muestra de líquido cefalorraquídeo (obtenida por punción lumbar, ver ver Cómo se realiza una punción lumbar) para su cultivo. El médico también solicita a veces hemocultivos para identificar las bacterias en la sangre. La ecografía o la tomografía computarizada (TC) permiten determinar la existencia de un absceso.

Pronóstico

Aun con un tratamiento oportuno y adecuado, hasta el 25% de los recién nacidos con meningitis bacteriana mueren. En los lactantes mayores y en los niños, las tasas de mortalidad varían del 3 al 5% cuando la causa es Haemophilus influenzae serotipo b, del 5 al 10% si la causa es Neisseria meningitidis, y del 10 al 20% cuando la causa es Streptococcus pneumoniae.

De los recién nacidos que sobreviven, entre el 15 y el 25% presentan graves problemas cerebrales y nerviosos, como un aumento de tamaño de los ventrículos (hidrocefalia), sordera, parálisis cerebral y retraso mental/discapacidad intelectual. Hasta el 30% tienen problemas residuales leves, como trastornos del aprendizaje, pérdida leve de audición o convulsiones esporádicas. Los lactantes mayores y los niños tienden a presentar un menor número de estas complicaciones.

Prevención

Los profesionales de la salud y los padres contribuyen a evitar la meningitis bacteriana garantizando que todos los niños pequeños reciben la vacuna tipo conjugado frente a Haemophilus influenzae serotipo b y Streptococcus pneumoniae, y que los niños mayores y adolescentes reciben o bien la vacuna de polisacáridos o bien la vacuna tipo conjugado frente a Neisseria meningitidis.

Tratamiento

El médico administra antibióticos en dosis altas por vía intravenosa tan pronto como sospecha un diagnóstico de meningitis. Los niños muy enfermos se tratan con antibióticos incluso antes de la punción lumbar. Cuando están disponibles los resultados del cultivo del líquido cefalorraquídeo, el médico cambia el antibiótico, si es necesario, de acuerdo con el tipo de bacteria que causa la meningitis. Los niños de más de 6 semanas de edad frecuentemente reciben corticoesteroides para ayudar a evitar la aparición de problemas neurológicos permanentes. Algunas veces se realiza una segunda punción lumbar y cultivo para verificar que los antibióticos están actuando lo bastante rápido.

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