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Infecciones víricas del sistema nervioso central en niños

Por Mary T. Caserta, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry;Golisano Children’s Hospital at Strong, University of Rochester Medical Center

Las infecciones del sistema nervioso central son extremadamente graves. La meningitis afecta las membranas que rodean el encéfalo y la médula espinal. La encefalitis afecta el encéfalo.

  • Las infecciones del sistema nervioso central de origen vírico pueden causar meningitis y encefalitis.

  • Los síntomas comienzan generalmente con fiebre y pueden evolucionar hacia irritabilidad, rechazo del alimento, dolor de cabeza, dolor en el cuello y, en algunos casos, convulsiones.

  • El diagnóstico de las infecciones víricas del sistema nervioso central se basa en una punción lumbar.

  • Muchas infecciones son leves, pero otras son graves y potencialmente mortales.

  • Por lo general, los medicamentos antivíricos no son eficaces para el tratamiento de las infecciones del sistema nervioso central, por lo que los niños necesitan recibir medidas de apoyo (como fármacos para controlar la fiebre y el dolor y líquidos abundantes).

Los virus que infectan el sistema nervioso central (el encéfalo y la médula espinal) son los herpesvirus, (infecciones por el virus del herpes simple), los arbovirus, los virus de Coxackie, los virus ECHO y los enterovirus (infecciones por enterovirus). Algunas de estas infecciones afectan principalmente las meninges (los tejidos que recubren el encéfalo y la médula espinal), ocasionando meningitis. La meningitis vírica en ocasiones se denomina meningitis aséptica. Otras infecciones afectan primordialmente el encéfalo y provocan encefalitis. Las infecciones que afectan tanto las meninges como el encéfalo producen meningoencefalitis. La meningitis es mucho más frecuente en niños que la encefalitis.

¿Sabías que...?

  • Los antibióticos no pueden curar las infecciones víricas.

Los virus afectan el sistema nervioso central de dos formas:

  • Pueden infectar directamente y destruir las células del sistema nervioso central durante la fase aguda de la enfermedad.

  • La respuesta inmune a la infección a veces causa daño a las células que rodean los nervios después de que los niños se recuperen de la infección.

Este daño posterior (encefalomielitis postinfecciosa o encefalomielitis diseminada aguda) suele provocar síntomas algunas semanas después de la recuperación de la fase aguda de la enfermedad.

Los niños contraen las infecciones del sistema nervioso central por diversas vías. Los recién nacidos pueden contraer infecciones por herpesvirus a través del contacto con secreciones infectadas en el canal del parto. Otras infecciones víricas se contraen al respirar aire contaminado con virus contenidos en las gotitas exhaladas por las personas infectadas. Las infecciones por arbovirus se contraen por las picaduras de insectos infectados (lo que se denomina encefalitis epidémica).

Los síntomas y el tratamiento de la meningitis vírica y de la encefalitis en niños mayores y adolescentes son similares a los de los adultos. La incapacidad de los niños para comunicarse directamente hace que sea difícil entender los síntomas que presentan. Sin embargo, los lactantes con infecciones del sistema nervioso central suelen tener algunos de los síntomas que se describen a continuación.

Síntomas

Las infecciones víricas del sistema nervioso central en los recién nacidos y en los lactantes suelen comenzar con fiebre. Los recién nacidos pueden no tener otros síntomas y pueden inicialmente no parecer enfermos (excepto por la fiebre). Los lactantes de más de 1 mes habitualmente están irritables e inquietos y se niegan a comer. Los vómitos son frecuentes. A veces la zona blanda de la parte superior del cráneo del recién nacido (fontanela) se abomba, indicando un aumento de la presión sobre el cerebro. Dado que la irritación de las meninges empeora con el movimiento, el lactante con meningitis llora más en lugar de calmarse cuando lo toman en brazos para mecerlo. Algunos bebés manifiestan un extraño llanto agudo. Los lactantes con encefalitis suelen sufrir convulsiones u otros movimientos anómalos. Los lactantes con encefalitis grave pasan por un estado de letargo y de coma antes de fallecer.

Una infección por el virus del herpes simple, que a menudo solo se concentra en una parte del encéfalo, evoluciona con convulsiones o pérdida de fuerza solo en una parte del cuerpo (ver Algunas infecciones de los recién nacidos). Un bebé con encefalitis por el virus del herpes simple puede presentar también una erupción en la piel, en los ojos o en la boca. La erupción consiste en manchas de color rojo con ampollas llenas de líquido que forman costras o escaras antes de sanar.

La encefalomielitis postinfecciosa causa muchos problemas neurológicos, dependiendo de la parte del cerebro que esté lesionada. Los niños tienen debilidad en un brazo o una pierna, pérdida de la visión o de la audición, cambios de comportamiento, discapacidad intelectual o convulsiones recurrentes. Algunos de estos síntomas se notan de inmediato. Otros síntomas puede que no se noten hasta más tarde, por ejemplo cuando el niño se somete a pruebas rutinarias de audición, visión y/o inteligencia. A menudo, los síntomas se resuelven con el tiempo, pero a veces son permanentes.

Diagnóstico

  • Punción lumbar

El médico considera con preocupación la posibilidad de una meningitis o de una encefalitis ante cualquier recién nacido que presenta fiebre, así como ante un lactante de más edad, un niño o un adolescente que tiene fiebre y está irritable o no actúa de forma habitual. Para diagnosticar una meningitis o una encefalitis, los médicos realizan una punción lumbar para obtener líquido cefalorraquídeo (LCR) para su análisis en el laboratorio. En las infecciones víricas, el número de glóbulos blancos está aumentado en el LCR, pero no se observan bacterias. Se pueden realizar pruebas inmunológicas que detectan anticuerpos contra el virus en las muestras de líquido cefalorraquídeo (LCR), pero los resultados de estas pruebas no suelen estar disponibles hasta al cabo de unos días. Las técnicas de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR, según sus siglas en inglés) se utilizan para identificar con mayor rapidez microorganismos como el virus del herpes simple y los enterovirus en el LCR.

Para ayudar a diagnosticar la encefalitis causada por herpesvirus puede usarse una prueba que mide las ondas cerebrales (electroencefalograma). La resonancia magnética nuclear (RMN) y la tomografía computarizada (TC) pueden ayudar a confirmar el diagnóstico, en especial en casos de encefalomielitis postinfecciosa.

Pronóstico

El pronóstico varía enormemente según el tipo de infección. Muchos tipos de meningitis y encefalitis víricas son leves, y el niño se recupera rápida y completamente. Otros tipos son graves.

La infección del encéfalo por el virus del herpes simple es particularmente grave. Sin tratamiento, aproximadamente el 50% de los recién nacidos con infección encefálica por herpes simple mueren, y dos terceras partes de los que sobreviven tienen daño encefálico grave. Incluso con tratamiento, cerca del 25% de los bebés mueren, y cerca de la mitad de los supervivientes sufren daño cerebral. Si la infección por el herpes afecta otras partes del organismo, además del encéfalo, la mortalidad asciende hasta el 85%.

Tratamiento

  • Mantener al bebé cómodo

  • Fármacos para la fiebre o las convulsiones

  • Para la encefalomielitis postinfecciosa, corticoesteroides u otros fármacos

La mayoría de los bebés solo requieren tratamiento de apoyo. Es decir, es necesario que se mantenga caliente, bien hidratado y con tratamiento farmacológico para la fiebre o las convulsiones. Los fármacos antivíricos no son eficaces para la mayoría de las infecciones del sistema nervioso central. Sin embargo, las infecciones causadas por el virus del herpes simple pueden tratarse con aciclovir administrado por vía intravenosa.

La encefalomielitis postinfecciosa se puede tratar con corticoesteroides u otros fármacos que disminuyen la respuesta inmunitaria que causa el daño neurológico.

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