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Introducción a los problemas de comportamiento en niños

Por Stephen Brian Sulkes, MD, Golisano Children’s Hospital at Strong, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Los niños van adquiriendo un gran número de habilidades a medida que crecen. Algunas de estas habilidades, como, por ejemplo, controlar la orina y las deposiciones, dependen principalmente del nivel de madurez de los nervios y del cerebro del niño. Otras, como comportarse adecuadamente en casa y en la escuela, son resultado de una interacción muy compleja entre el desarrollo físico e intelectual (cognitivo) del niño, la salud, el carácter y la relación con sus padres, sus profesores y las personas que lo cuidan.

Los problemas de comportamiento y de desarrollo pueden llegar a ser tan molestos que amenacen las relaciones normales entre el niño y quienes le rodean, o interfieran con su desarrollo emocional, social e intelectual. Algunos problemas de conducta, como la incontinencia nocturna (ver Incontinencia urinaria en niños), pueden ser leves y solucionarse rápidamente y de forma espontánea como parte de un desarrollo normal. Otros problemas de comportamiento, como los que se manifiestan en los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH, ver Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)), requieren tratamiento prolongado.

La mayoría de los problemas descritos en este capítulo surgen de hábitos que los niños van adquiriendo fácilmente durante su desarrollo normal. El objetivo que persigue el tratamiento es cambiar los hábitos no deseados logrando que el niño corrija su comportamiento. Este objetivo implica con frecuencia cambios persistentes en las actitudes de los padres, lo que a su vez tiene como resultado una mejora en el comportamiento del niño.

Tratamiento

Los problemas de conducta deben ser abordados pronto porque los comportamientos son más difíciles de cambiar cuando ya están instalados. A veces, los padres sólo necesitan estar seguros de que el comportamiento particular es normal o escuchar algunas sugerencias simples. Una simple sugerencia es que los padres pasen por lo menos entre 15 y 20 minutos diarios realizando una actividad placentera con el niño o que presten atención a los comportamientos deseables ("para pescar al hijo siendo bueno").

Algunas estrategias adicionales para la modificación de la conducta son las siguientes:

  • Definir claramente al niño cuáles son los comportamientos deseables y cuáles son los indeseables

  • Establecer normas y límites consistentes

  • Hacer un seguimiento de lo bien que se siguen las reglas y los límites

  • Proporcionar recompensas apropiadas para el éxito y consecuencias para la conducta inapropiada

  • Minimizar la ira cuando se aplican las normas y aumentar las interacciones positivas con el niño

Si un problema de comportamiento no cambia en 3 o 4 meses, los médicos pueden recomendar una evaluación de salud mental.

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