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Apnea del prematuro

Por Arthur E. Kopelman, MD, The Brody School of Medicine at East Carolina University

La apnea del prematuro es una pausa en la respiración que dura más de 20 segundos.

  • Los episodios de apnea se producen en recién nacidos prematuros cuyo centro respiratorio cerebral no ha madurado del todo.

  • La apnea reduce la cantidad de oxígeno en la sangre, haciendo más lenta la frecuencia cardíaca y dando un tono azulado a la piel.

  • Este trastorno se diagnostica mediante observación, o por la alarma de un monitor conectado al recién nacido.

  • A medida que el centro respiratorio cerebral madura, los episodios de apnea se van volviendo menos frecuentes hasta cesar por completo.

  • Si moviendo suavemente al recién nacido este no reanuda la respiración, puede ser necesaria la respiración artificial.

  • A los recién nacidos con apnea significativa se les da cafeína para estimular la respiración.

La apnea del prematuro ocurre con frecuencia en bebés que nacen pretérmino, y aumenta en frecuencia e intensidad entre los nacidos más prematuramente. En estos recién nacidos, la parte del cerebro que controla la respiración (centro respiratorio) no ha madurado del todo. Como resultado, los recién nacidos presentan episodios repetidos de respiración normal alternados con breves pausas en la respiración. En los recién nacidos prematuros muy pequeños, la apnea puede producirse por una obstrucción temporal de la garganta (faringe) causada por el bajo tono muscular o por la inclinación del cuello hacia delante (apnea obstructiva). Con el paso del tiempo, a medida que el centro respiratorio madura, los episodios de apnea se vuelven menos frecuentes y, cuando el recién nacido se aproxima al término, ya no vuelven a ocurrir.

Síntomas y diagnóstico

Los prematuros permanecen conectados de forma rutinaria a un monitor con una alarma que se activa en el caso de que el recién nacido deje de respirar durante 20 segundos o si disminuye su frecuencia cardíaca. Según cual sea la duración de los episodios, la interrupción de la respiración puede reducir los niveles de oxígeno en sangre, lo que da lugar a una coloración azulada de la piel (cianosis). Los niveles bajos de oxígeno en la sangre pueden hacer que la frecuencia cardíaca sea más lenta (bradicardia).

La apnea es a veces indicio de un trastorno, como infección en la sangre (septicemia), niveles bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia) o baja temperatura corporal (hipotermia). Por lo tanto, cuando hay un repentino o inesperado aumento en la frecuencia de los episodios de apnea, los médicos evalúan al recién nacido para descartar estos trastornos. Se obtienen muestras de sangre, orina y líquido cefalorraquídeo para descartar infecciones graves y se analizan las muestras de sangre para determinar si el nivel de azúcar es demasiado bajo (hipoglucemia).

Tratamiento

Cuando se detecta la apnea, bien por observación o por la alarma del monitor, se toca o se mueve suavemente al recién nacido para estimular la respiración, con lo que suele bastar. Otros tratamientos de la apnea dependen de la causa. La apnea causada por la obstrucción de la faringe puede reducirse manteniendo a los recién nacidos boca arriba o de lado con la cabeza en una posición centrada. Si los episodios de apnea se vuelven muy frecuentes y especialmente si los recién nacidos tienen cianosis, se les trata con un fármaco que estimule el centro respiratorio, como la cafeína. Si este tratamiento no evita los episodios graves y frecuentes de apnea, los recién nacidos requieren tratamiento con una presión positiva continua en la vía aérea (CPAP, una técnica que permite a los recién nacidos respirar espontáneamente al recibir oxígeno o aire ligeramente presurizado a través de una cánula nasal) o con un respirador.

Prácticamente todos los recién nacidos prematuros dejan de sufrir episodios de apnea varias semanas antes de llegar al término.

El nacimiento prematuro es un factor de riesgo para el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL, ver ver Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)), aunque no se ha podido establecer una asociación entre la apnea y el riesgo posterior de este síndrome. Del mismo modo, no hay indicios de que al dar de alta del hospital a un recién nacido prematuro con un monitor de apnea para uso domiciliario disminuya el riesgo de muerte súbita del lactante.