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Parto tardío

Por Arthur E. Kopelman, MD, Professor of Pediatrics and Neonatology (Emeritus), The Brody School of Medicine at East Carolina University

Un recién nacido postérmino (también tardío o posmaduro) es el que nace después de 42 semanas en el útero.

  • Cerca del final de un embarazo a término, la función de la placenta disminuye, proporcionando menos nutrientes y oxígeno al feto.

  • Los recién nacidos postérmino tienen la piel seca, descamada y flácida, y parecen demacrados por no haber recibido la nutrición necesaria.

  • Algunos recién nacidos postérmino necesitan reanimación, pero normalmente el tratamiento se centra en proporcionar una buena nutrición y cuidados generales.

El parto posmaduro (parto postérmino) es mucho menos frecuente que el prematuro (parto pretérmino). Generalmente, se desconoce la causa por la que un embarazo se alarga más allá del término.

La reducción de la función de la placenta (el órgano que conecta el feto al útero y le proporciona alimento) es el mayor riesgo en los fetos que van más allá del término. La placenta empieza a reducirse de tamaño y a ser menos eficaz en la aportación de oxígeno y nutrientes al feto cuando está cerca el final del embarazo. Como mecanismo de compensación, el feto comienza a utilizar sus propias grasas y carbohidratos (azúcares) para proporcionar energía. El resultado es que el índice de crecimiento disminuye y, a veces, incluso pierde peso. Los recién nacidos postérmino son propensos a desarrollar niveles bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia) después del parto porque han agotado sus reservas de grasa y carbohidratos. Si la placenta se reduce demasiado, no proporciona al feto la cantidad de oxígeno adecuada, especialmente durante el parto. La falta de oxígeno adecuado puede resultar en sufrimiento fetal (ver Sufrimiento fetal) y, en casos extremos, puede provocar lesiones en el cerebro y otros órganos. El sufrimiento fetal puede causar que el feto haga deposiciones (meconio) en el líquido amniótico. El feto también puede, de manera refleja, hacer respiraciones profundas y entrecortadas y, con ellas, aspirar hacia el interior de los pulmones, antes del parto, líquido amniótico que contiene meconio. Como resultado, el recién nacido tendrá dificultades respiratorias después del parto (síndrome de aspiración de meconio, ver Síndrome de aspiración meconial).

Síntomas

Los recién nacidos postérmino tienen la piel seca, descamada, floja y están demacrados, especialmente si la función de la placenta se redujo de manera significativa. Las uñas de las manos y de los pies son largas. Si en el líquido amniótico hay presencia de meconio, el cordón umbilical y las uñas presentan un color verdoso.

Tratamiento

Los recién nacidos postérmino afectados por niveles bajos de oxígeno y sufrimiento fetal a veces necesitan reanimación al nacer. Si hay meconio en el líquido amniótico y el recién nacido está aletargado, se le pasa un tubo por la tráquea para aspirar tanto meconio como se pueda de las vías respiratorias. Si el meconio ha sido aspirado a los pulmones, es a veces necesario un ventilador para ayudar a la respiración. Se le dan soluciones de azúcar (glucosa) por vía intravenosa, o tomas frecuentes de leche materna o de fórmula para evitar la hipoglucemia.

Si no ocurren estos problemas, el objetivo principal es proporcionar una buena nutrición para que los recién nacidos postérmino puedan alcanzar el peso idóneo para ellos.