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Enfermedad de Osgood-Schlatter

(enfermedad de Osgood-Schlatter)

Por David D. Sherry, MD, Professor of Pediatrics;Director, Clinical Rheumatology, University of Pennsylvania;The Children's Hospital of Philadelphia ; Frank Pessler, MD, PhD, Helmholtz Centre for Infection Research, Braunschweig, Germany

La enfermedad de Osgood-Schlatter es una inflamación del hueso y el cartílago de la parte superior de la tibia.

La enfermedad de Osgood-Schlatter se desarrolla entre los 10 y los 15 años de edad. Suele ser más frecuente en los varones, aunque esta situación ha ido cambiando a medida que las chicas han tenido un papel más activo en los programas deportivos. Se piensa que la causa es la tensión repetitiva y excesiva del tendón de la rótula (tendón rotuliano) sobre su punto de unión en la parte anterior y superior de la tibia. Este punto de unión se denomina tuberosidad tibial.

Los principales síntomas son dolor, inflamación y sensibilidad dolorosa a la palpación en la tuberosidad tibial. El dolor empeora con la actividad y se alivia con el reposo. Finalmente, aparecen hinchazón y dolor al tacto en la zona afectada.

Los médicos establecen el diagnóstico basándose en la exploración y en los síntomas que presenta el niño. Las radiografías de la rodilla muestran que la tuberosidad tibial ha aumentado de tamaño o se ha roto en fragmentos. Sin embargo, las radiografías no son necesarias a no ser que el dolor y la hinchazón que se extiende más allá de la zona sobre la tuberosidad tibial sugiera la existencia de otro trastorno (como lesión o inflamación articular) o el dolor vaya acompañado de enrojecimiento y calor.

Los síntomas suelen desaparecer tras varias semanas o meses. Evitar el exceso de ejercicio y la flexión profunda de la rodilla contribuye a reducir el dolor. Sin embargo, los médicos permiten a los niños con enfermedad de Osgood-Schlatter que continúen participando en deportes o realicen ejercicio incluso cuando estén con dolor. El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), los ejercicios de estiramiento y la aplicación de hielo en la rodilla afectada son beneficiosos para aliviar el dolor. En casos muy poco frecuentes, puede ser necesaria la inmovilización de la pierna mediante una escayola, la inyección subcutánea de un corticoesteroide o un procedimiento quirúrgico que incluye la eliminación de fragmentos de hueso, perforación e injerto.