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Introducción a los trastornos óseos en niños

Por David D. Sherry, MD, Professor of Pediatrics;Director, Clinical Rheumatology, University of Pennsylvania;The Children's Hospital of Philadelphia ; Frank Pessler, MD, PhD, Helmholtz Centre for Infection Research;Hannover Medical School, Braunschweig, Germany;Hannover, Germany

  • Los trastornos óseos pueden tener su origen en traumatismos o cáncer, ser hereditarios, ocurrir como parte del crecimiento infantil o aparecer por razones desconocidas.

  • Algunos trastornos óseos causan dolor y dificultades al caminar, mientras que otros no producen síntomas.

  • Los médicos basan el diagnóstico en el estudio minucioso del historial clínico, la observación y la exploración exhaustivas y la utilización selectiva de la radiografía.

  • El tratamiento depende de cuál sea el trastorno.

Los huesos de los niños crecen continuamente y cambian su forma (remodelación) de forma considerable. El crecimiento se realiza a partir de una parte vulnerable del hueso denominada placa (cartílago) de crecimiento. En la remodelación, el tejido óseo antiguo es reemplazado gradualmente por tejido óseo nuevo (ver Huesos). Muchos trastornos óseos provienen de los cambios que suceden en el aparato locomotor en crecimiento del niño. Estos trastornos pueden mejorar o empeorar con el crecimiento. Otros problemas de los huesos se deben a factores hereditarios o simplemente suceden en la infancia sin que se sepa la causa.

Causas

Los trastornos óseos en los niños se producen por causas diversas, como traumatismos, cáncer e infecciones. Las causas que afectan principalmente a los niños consisten en la pérdida gradual de la alineación de los huesos, causada por las fuerzas ejercidas sobre las placas de crecimiento mientras el niño se desarrolla. La placa de crecimiento puede verse dañada por una irrigación insuficiente, por la separación del resto del hueso o incluso por una leve desviación. La lesión de la placa de crecimiento detiene el crecimiento de los huesos, distorsiona la articulación y causa lesiones articulares crónicas (artritis).

También afectan los huesos algunos trastornos hereditarios muy poco frecuentes del tejido conjuntivo (ver Introducción a los trastornos hereditarios del tejido conjuntivo). Entre estos se encuentran el síndrome de Marfan, la osteogénesis imperfecta, las condrodisplasias y la osteopetrosis.

Síntomas y diagnóstico

Los trastornos óseos causan a veces deformaciones indoloras. Algunas deformidades afectan la capacidad del niño para caminar o utilizar las extremidades. El diagnóstico de un trastorno óseo supone, de modo característico, un seguimiento clínico minucioso, la observación y exploración cuidadosas y el uso selectivo de radiología y analíticas.

Tratamiento

El tratamiento de los trastornos óseos varía según el proceso. Los niños consiguen superar algunos trastornos. Sin embargo, en otros casos es necesario un aparato ortopédico o una intervención quirúrgica.

El tratamiento quirúrgico es eficaz cuando está dañada la placa de crecimiento. El realineamiento quirúrgico preciso de los extremos separados o desalineados de la placa de crecimiento puede restaurar el crecimiento normal del hueso. La cirugía evita el desarrollo de artritis en la articulación al disminuir la irritación causada por la falta de alineación.

Si un trastorno óseo causa una deformidad física, el niño puede angustiarse o sentirse deprimido. Algunos tratamientos para los trastornos óseos son difíciles de aceptar desde el punto de vista psicológico. Por ejemplo, algunos adolescentes se niegan a usar un corsé para el tratamiento de la escoliosis, porque los hace parecer diferentes de sus compañeros. El asesoramiento de un profesional alivia la ansiedad o la depresión. La orientación del especialista también ayuda al niño a someterse a tratamientos difíciles.

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